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El gas natural, explicado de principio a fin: qué es, de dónde viene y cómo usarlo con seguridad

Una guía gratuita y en lenguaje claro para entender qué es el gas natural, cómo se formó, cómo llega desde el yacimiento hasta tu cocina y para qué se usa. Sobre todo, aprenderás a usarlo con seguridad en casa: detectar una fuga, saber qué hacer y prevenir la intoxicación por monóxido de carbono, con un quiz, un glosario, un checklist y un simulador de emergencias.

Por Karen Michell Rengifo Arenas · Actualizado: · 40 secciones

≈ 1/4

de la energía primaria del mundo proviene del gas natural (alrededor del 23–25 %)

> 85 %

del gas que llega a los hogares suele ser metano (CH4)

−161,5 °C

punto de ebullición del metano: por eso el GNL viaja a unos −162 °C

5–15 %

de gas en el aire: el rango en el que una fuga puede encenderse

Valores aproximados basados en datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el Statistical Review of World Energy del Energy Institute y la literatura técnica. Consulta Fuentes y referencias.

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Bloque 1

Fundamentos: ¿qué es el gas natural?

Antes de hablar de gasoductos, estufas o mercados internacionales conviene entender qué es exactamente el gas natural. En este bloque conocerás su composición química, sus propiedades físicas y las unidades con que se mide, cómo se formó bajo tierra durante millones de años, en qué tipos de yacimientos se encuentra y en qué se diferencia de otros gases que usamos a diario, como el GLP o el biogás.

01 Fundamentos

¿Qué es el gas natural?

El gas natural es un combustible fósil formado principalmente por metano. Se encuentra atrapado en rocas del subsuelo y hoy cubre alrededor de una cuarta parte de la energía primaria que consume el mundo.

El gas natural es una mezcla de hidrocarburos gaseosos —compuestos formados solo por átomos de carbono e hidrógeno— en la que predomina con amplitud el metano (CH4), el hidrocarburo más sencillo que existe. Junto a él aparecen, en menor proporción, otros hidrocarburos como el etano, el propano y los butanos, además de gases que no arden, como el dióxido de carbono o el nitrógeno. Verás su composición en detalle en la sección 02.

Se le llama combustible fósil porque procede de restos de organismos que vivieron hace millones de años, principalmente plancton marino, algas y plantas. Esa materia orgánica quedó sepultada bajo capas de sedimentos y, durante enormes periodos de tiempo, el calor y la presión del interior de la Tierra la transformaron en hidrocarburos. El proceso completo se explica en ¿Cómo se forma el gas natural?.

¿Dónde se encuentra?

El gas natural no forma grandes «cuevas» llenas de gas, como a veces se imagina. Ocupa los diminutos poros de ciertas rocas, como las areniscas y las calizas, a profundidades que suelen ir desde unos cientos de metros hasta varios kilómetros. Hay yacimientos en tierra firme (onshore) y bajo el lecho marino (offshore). A veces el gas está solo, en yacimientos de gas «no asociado»; otras veces acompaña al petróleo, disuelto en él o formando una capa encima, y entonces se le llama gas «asociado». Los distintos tipos de yacimientos se describen en la sección 05.

Incoloro, inodoro… y odorizado por tu seguridad

En estado natural, el gas natural no tiene color ni olor. Eso lo haría muy peligroso en una cocina, porque una fuga pasaría desapercibida. Por eso, antes de que llegue a los hogares, las empresas distribuidoras le añaden cantidades pequeñísimas de un odorizante: normalmente compuestos de azufre, como los mercaptanos (por ejemplo, el tert-butil mercaptano) o el tetrahidrotiofeno (THT). Gracias a ellos el gas huele a «huevo podrido», a azufre o a col podrida. Las normas suelen exigir que ese olor se perciba con claridad cuando la concentración de gas en el aire es apenas una quinta parte de la necesaria para que la mezcla pueda arder. Conoce cómo se hace en Distribución, odorización y medición y qué hacer si lo percibes en Cómo detectar una fuga de gas.

Otra característica clave es que el gas natural es más liviano que el aire: su densidad equivale aproximadamente al 55–65 % de la del aire. Si escapa, tiende a subir y a dispersarse, a diferencia del gas licuado de petróleo (GLP), que es más pesado y se acumula a ras del suelo. Esta diferencia tiene consecuencias prácticas para la seguridad, como verás en la sección 03.

≈ 25 %

De la energía primaria mundial proviene del gas natural

Entre el 23 % y el 25 % según la fuente y el método de cálculo, a mediados de la década de 2020

> 85 %

Proporción habitual de metano en el gas que llega a los hogares

−161,5 °C

Temperatura a la que el metano se vuelve líquido a presión atmosférica

≈ 600 veces

Reducción de volumen al licuar el gas para obtener GNL

¿Por qué es tan importante?

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE) y el Statistical Review of World Energy del Energy Institute, el gas natural aporta cerca de una cuarta parte de la energía primaria del planeta y alrededor del 22–23 % de la electricidad mundial. Suele ubicarse como la tercera fuente de energía primaria, después del petróleo y del carbón, con una participación cercana a la de este último; en la generación eléctrica es una de las dos fuentes individuales más usadas.

Sus usos son muy variados. Calienta agua y viviendas, sirve para cocinar, mueve turbinas que generan electricidad, aporta el calor que necesitan industrias como la del vidrio, el cemento, el acero o los alimentos, impulsa vehículos y, además, es materia prima: a partir de él se fabrican amoníaco y fertilizantes nitrogenados, hidrógeno, metanol y plásticos (lo verás en Petroquímica, fertilizantes e hidrógeno). De hecho, la mayor parte del amoníaco del mundo, base de los fertilizantes que sostienen buena parte de la producción de alimentos, se elabora a partir de gas natural.

Frente al carbón y a los derivados del petróleo, el gas natural se quema de forma más limpia: emite menos dióxido de carbono por unidad de energía y prácticamente no produce hollín, cenizas ni dióxido de azufre. Sin embargo, sigue siendo un combustible fósil, y el metano que escapa sin quemarse es un potente gas de efecto invernadero. Ese balance, con sus ventajas y sus problemas, se analiza en Gas natural y medio ambiente.

Gas natural y gas manufacturado

Durante el siglo XIX y buena parte del XX, muchas ciudades se iluminaban y cocinaban con «gas de ciudad» o gas manufacturado, que se producía en fábricas de gas calentando carbón sin aire. Aquel gas era una mezcla de hidrógeno, metano y una proporción importante de monóxido de carbono, un gas muy tóxico. El gas natural, en cambio, se extrae ya formado del subsuelo, tiene un poder calorífico mayor —aproximadamente el doble— y no contiene monóxido de carbono. La transición de uno a otro se cuenta en Del gas de alumbrado al primer pozo de gas natural.

¿Qué es?

Una mezcla de gases combustibles de origen fósil, dominada por el metano.

  • Incoloro e inodoro en estado natural.
  • Más liviano que el aire.
  • No es venenoso en sí mismo, pero es inflamable y en espacios cerrados puede desplazar el oxígeno.

¿Dónde está?

En los poros de rocas del subsuelo, tanto en tierra firme como bajo el mar.

  • A profundidades de cientos de metros a varios kilómetros.
  • Solo o asociado al petróleo.
  • Las mayores reservas probadas están en Rusia, Irán y Catar.

¿Para qué sirve?

Es a la vez fuente de energía y materia prima industrial.

  • Cocinar y calentar agua y espacios.
  • Generar electricidad.
  • Industria, transporte y fertilizantes.

Ideas clave

  • El gas natural es un combustible fósil compuesto sobre todo por metano (CH4).
  • Se aloja en los poros de rocas subterráneas, solo o junto al petróleo, en tierra y bajo el mar.
  • Es incoloro e inodoro; se odoriza para que cualquier fuga pueda olerse.
  • Es más liviano que el aire, a diferencia del GLP, que se acumula cerca del suelo.
  • Aporta alrededor de una cuarta parte de la energía primaria mundial y tiene usos energéticos e industriales.

Datos de participación energética: Agencia Internacional de Energía (AIE) y Energy Institute, Statistical Review of World Energy. Son valores aproximados que cambian de un año a otro. Más referencias en Fuentes y referencias.

02 Fundamentos

Composición química: el metano y sus compañeros

Aunque decimos «gas natural» como si fuera una sola sustancia, en realidad es una mezcla. Su protagonista es el metano, pero lo acompañan otros hidrocarburos y algunas impurezas que deben retirarse antes de usarlo.

El metano: una molécula pequeña con mucha energía

El metano está formado por un átomo de carbono unido a cuatro átomos de hidrógeno mediante cuatro enlaces covalentes sencillos C–H. Esos cuatro hidrógenos se reparten en el espacio de la forma más separada posible: ocupan los vértices de un tetraedro imaginario con el carbono en el centro. Por eso el ángulo entre dos enlaces cualesquiera es de unos 109,5°, el valor que en química se conoce como «ángulo tetraédrico».

Es el miembro más simple de la familia de los alcanos, hidrocarburos que solo tienen enlaces sencillos. Su masa molar es de unos 16 g/mol, bastante menor que la masa molar media del aire (unos 29 g/mol); por eso el metano es más liviano que el aire. Como es una molécula simétrica y no polar, se disuelve muy poco en agua y permanece en estado gaseoso a temperatura ambiente: solo se vuelve líquido si se enfría hasta −161,5 °C a presión atmosférica.

El metano tiene la mayor proporción de hidrógeno respecto al carbono de todos los hidrocarburos: cuatro átomos de hidrógeno por cada átomo de carbono. Esa característica explica por qué, al quemarse, libera menos dióxido de carbono por unidad de energía que el petróleo o el carbón, ya que una parte importante de la energía proviene de la formación de agua y no de CO2. Profundizaremos en ello en El gas como combustible.

Molécula de metano (CH₄) Un átomo de carbono en el centro, unido por cuatro enlaces a cuatro átomos de hidrógeno dispuestos en forma de tetraedro. El ángulo entre dos enlaces es de unos 109,5 grados. Uno de los enlaces se dibuja con línea discontinua porque apunta hacia atrás del plano. C H H H H 109,5° enlace C–H hacia atrás Masa molar ≈ 16 g/mol
Representación plana de la molécula de metano. En tres dimensiones, los cuatro hidrógenos forman un tetraedro y todos los ángulos entre enlaces miden unos 109,5°.

¿Qué más contiene el gas natural?

La composición exacta varía mucho de un yacimiento a otro, e incluso dentro de un mismo campo a lo largo de los años. La tabla muestra rangos orientativos para el gas «crudo» tal como sale de los pozos; el gas comercial que llega a tu casa, ya procesado, suele tener más de un 85–90 % de metano.

Composición típica del gas natural sin procesar (valores orientativos)
ComponenteFórmulaProporción típicaComentario
MetanoCH4Aprox. 70–98 %Principal combustible; aporta la mayor parte de la energía.
EtanoC2H6Aprox. 1–10 %Muy valioso para la petroquímica, que lo convierte en etileno y plásticos.
PropanoC3H8Aprox. 0–5 %Se separa y se comercializa como parte del GLP.
ButanosC4H10Aprox. 0–2 %También forman parte del GLP.
Pentanos y más pesadosC5+Trazas a 1 %Se condensan como líquidos (condensado o «gasolina natural»).
Dióxido de carbonoCO2Aprox. 0–8 % (más en algunos campos)No arde, reduce el poder calorífico y con agua se vuelve corrosivo.
NitrógenoN2Aprox. 0–5 % (más en algunos campos)Gas inerte que diluye el gas y reduce su poder calorífico.
Sulfuro de hidrógenoH2SDe cero a varios por cientoMuy tóxico y corrosivo; se elimina casi por completo.
Vapor de aguaH2OVariableFavorece la corrosión y la formación de hidratos que obstruyen tuberías.
HelioHeTrazas (más en contados campos)Subproducto valioso que se recupera en algunos yacimientos.

Gas seco y gas húmedo

Cuando el gas está compuesto casi solo por metano se dice que es gas seco: al enfriarlo o comprimirlo prácticamente no forma líquidos. Si contiene cantidades apreciables de etano, propano, butanos y otros hidrocarburos más pesados, se habla de gas húmedo o gas rico. Aquí «húmedo» no se refiere al agua, sino a esos hidrocarburos que pueden condensarse como líquidos. Estos líquidos del gas natural (LGN) tienen un alto valor comercial, por lo que los yacimientos de gas húmedo suelen ser especialmente atractivos.

Gas dulce y gas ácido

Otra clasificación depende del contenido de azufre. Un gas dulce casi no contiene sulfuro de hidrógeno (H2S), mientras que un gas ácido o amargo contiene cantidades significativas de H2S y, a menudo, también de CO2. El sulfuro de hidrógeno es extremadamente tóxico incluso en concentraciones bajas, y además corroe las tuberías y los equipos. Por eso se separa en plantas de tratamiento; el azufre que se recupera se aprovecha, por ejemplo, para fabricar ácido sulfúrico y fertilizantes.

El helio: un tesoro escondido

Algunos yacimientos contienen pequeñas cantidades de helio, formado durante millones de años por la desintegración radiactiva natural del uranio y del torio presentes en las rocas. Prácticamente todo el helio comercial del mundo se obtiene como subproducto del procesamiento de gas natural. Es indispensable para enfriar los imanes superconductores de los equipos de resonancia magnética, para la investigación científica, la fabricación de semiconductores y algunos tipos de soldadura. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los mayores productores son Estados Unidos y Catar, seguidos a bastante distancia por Rusia y Argelia.

¿Qué se le quita al gas antes de usarlo?

El gas que sale del pozo no puede enviarse directamente a las ciudades. En las plantas de procesamiento se le retiran el agua, los hidrocarburos más pesados (que se aprovechan por separado), el H2S y parte del CO2, el exceso de nitrógeno, las partículas sólidas y, en algunos casos, trazas de mercurio que dañarían los equipos. El resultado es un gas de calidad comercial, estable y seguro, que cumple especificaciones de poder calorífico, humedad y contenido de azufre. Todo esto se explica paso a paso en Procesamiento y tratamiento del gas.

Ideas clave

  • El metano (CH4) es una molécula tetraédrica: cuatro enlaces C–H separados por ángulos de unos 109,5°.
  • El gas natural es una mezcla de metano con etano, propano, butanos e impurezas como CO2, N2, H2S y agua.
  • El gas es seco o húmedo según su contenido de hidrocarburos condensables, y dulce o ácido (amargo) según su contenido de H2S.
  • El procesamiento elimina impurezas y recupera subproductos valiosos, como el GLP y el helio.

03 Fundamentos

Propiedades físicas y unidades de medida

Saber cómo se comporta el gas natural —cuánto pesa, a qué temperatura se licúa, cuándo puede arder— es la base para usarlo con seguridad y para entender tu factura.

Las propiedades del gas natural dependen de su composición, que varía de un yacimiento a otro y de un país a otro. Por eso los valores de la tabla son aproximados y corresponden a un gas comercial típico, rico en metano. Aun así, permiten entender por qué se transporta como se transporta, por qué se instalan los detectores donde se instalan y por qué los artefactos necesitan buena ventilación.

Dos propiedades merecen atención especial. Los límites de inflamabilidad indican que el gas solo puede arder cuando representa entre el 5 % y el 15 % del volumen de la mezcla con aire: por debajo del 5 % la mezcla es demasiado «pobre» y por encima del 15 %, demasiado «rica». La temperatura de autoignición, superior a 500 °C, significa que a temperaturas normales el gas no se enciende solo: necesita una chispa o una llama. Por eso, ante una fuga, lo más importante es no generar chispas.

Propiedades aproximadas de un gas natural comercial típico
PropiedadValor aproximadoQué significa en la práctica
Estado a temperatura ambienteGaseosoEl metano no puede licuarse solo con presión por encima de unos −82,6 °C (su temperatura crítica); por eso el GNC es gas comprimido y no líquido.
Punto de ebullición del metano (1 atm)−161,5 °CEs la base del gas natural licuado (GNL), que se almacena a unos −162 °C.
Densidad relativa al aire≈ 0,55–0,65Es más liviano que el aire: si escapa, sube y se dispersa.
Densidad (15 °C, 1 atm)≈ 0,7–0,8 kg/m³Un metro cúbico de gas pesa menos que un litro de agua.
Límites de inflamabilidad en aire5–15 % en volumenFuera de ese rango la mezcla no arde, pero una fuga siempre puede alcanzarlo en algún punto.
Temperatura de autoigniciónMás de 500 °C (≈ 540–580 °C)Necesita una chispa o una llama para encenderse.
Temperatura de llama en aireAlrededor de 1950 °C (valor teórico)Suficiente para cocinar, fundir vidrio o mover turbinas.
Poder calorífico superior≈ 37–39 MJ/m³ (≈ 10,3–10,8 kWh/m³)Energía que entrega cada metro cúbico al quemarse por completo.
Aire para la combustión completa≈ 9,5 m³ de aire por m³ de metanoLos artefactos necesitan entradas de aire y ventilación adecuadas.
ToxicidadNo es venenoso; es un asfixiante simpleEn concentraciones altas desplaza el oxígeno; su combustión incompleta genera monóxido de carbono.

¿Metros cúbicos o energía? Las unidades del gas

El gas se puede medir por su volumen o por la energía que contiene. Como es un fluido compresible, un mismo metro cúbico contiene más o menos gas según la presión y la temperatura. Para poder comparar, la industria usa condiciones de referencia: el metro cúbico normal (Nm³) suele referirse a 0 °C y 1 atmósfera (101,325 kPa), y el metro cúbico estándar (Sm³), a 15 °C y la misma presión. En Estados Unidos se usa el pie cúbico estándar, medido a 60 °F (unos 15,6 °C). Las condiciones exactas cambian según el país y el contrato, así que conviene revisarlas antes de comparar cifras.

Para la energía también hay varias unidades. En el Sistema Internacional la unidad es el julio (J) y sus múltiplos, como el megajulio (MJ). En muchas facturas domésticas aparece el kilovatio hora (kWh). En el mundo anglosajón y en el comercio internacional se usa la BTU, que es el calor necesario para elevar en 1 °F la temperatura de una libra de agua, y sus múltiplos: la termia (therm), igual a 100 000 BTU, y el millón de BTU (MMBtu), unidad en la que se cotizan los precios internacionales del gas, como el Henry Hub estadounidense. Lo verás en El mercado mundial del gas.

Equivalencias aproximadas (gas de 37,3 MJ/m³)
UnidadQué representaEquivalencia aproximada
1 m³ de gas naturalVolumen en condiciones de referencia37,3 MJ ≈ 10,36 kWh ≈ 35 350 BTU
1 ft³ de gas naturalPie cúbico, usado en EE. UU.0,0283 m³ ≈ 1,06 MJ ≈ 1000 BTU
1 kWhKilovatio hora, habitual en facturas3,6 MJ ≈ 3412 BTU
1 MJMegajulio, unidad del Sistema Internacional≈ 0,278 kWh ≈ 948 BTU
1 thermTermia, igual a 100 000 BTU≈ 105,5 MJ ≈ 29,3 kWh
1 MMBtuMillón de BTU, unidad de los precios internacionales≈ 1055 MJ ≈ 293 kWh ≈ 28,3 m³ de gas
1 kcalKilocaloría4,1868 kJ ≈ 0,00116 kWh

También conviene distinguir entre poder calorífico superior (PCS) e inferior (PCI). El superior incluye el calor que se recupera cuando el vapor de agua producido en la combustión se condensa; el inferior no lo cuenta. En el gas natural, el PCI es aproximadamente un 10 % menor que el PCS. Las calderas y calentadores «de condensación» aprovechan parte de esa diferencia, y por eso alcanzan rendimientos más altos.

El índice de Wobbe: ¿por qué un artefacto funciona con un gas y no con otro?

Dos gases con distinto poder calorífico pueden entregar el mismo calor en un quemador si su densidad también es distinta, porque por un mismo inyector pasa más o menos gas según lo pesado que sea. El índice de Wobbe combina ambas propiedades: W = PCS ÷ √(densidad relativa). Los gases con un índice de Wobbe similar, a la misma presión y con el mismo inyector, producen una potencia térmica parecida y se consideran intercambiables. Por eso las normas de calidad del gas fijan un rango permitido para este índice: si el gas de la red se saliera de él, las llamas de estufas y calentadores podrían volverse inestables, desprender hollín o producir monóxido de carbono. También es la razón por la que un artefacto diseñado para GLP, cuyo índice de Wobbe es mucho mayor, no funciona correctamente con gas natural sin una conversión técnica, como se explica en la sección 06.

¿Por qué la factura convierte metros cúbicos en energía?

Tu medidor registra volumen, pero lo que realmente aprovechas es energía. Como el poder calorífico del gas cambia ligeramente según su origen, y el volumen depende de la presión y la temperatura del lugar (por ejemplo, de la altitud de tu ciudad), muchas empresas aplican un factor de corrección y convierten los metros cúbicos medidos en kWh u otra unidad de energía; en otros países se factura en metros cúbicos corregidos. Así pagas por la energía que recibes y no solo por el volumen. Aprende a leer tu factura en Ahorro, eficiencia y tu factura de gas y prueba estas conversiones en el conversor de unidades.

Ideas clave

  • El metano hierve a −161,5 °C, y el gas natural es más liviano que el aire (densidad relativa ≈ 0,55–0,65), a diferencia del GLP.
  • Solo arde cuando está entre el 5 % y el 15 % en el aire, y necesita una chispa o llama para encenderse.
  • Un metro cúbico de gas contiene unos 37–39 MJ, es decir, alrededor de 10,3–10,8 kWh.
  • El índice de Wobbe determina si dos gases son intercambiables en un mismo artefacto.

Valores de referencia aproximados, compilados de literatura técnica y de organismos como la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA). Las condiciones de referencia para medir el gas se describen, entre otras, en la norma ISO 13443. Cada gas comercial puede dar valores algo distintos.

04 Fundamentos

¿Cómo se forma el gas natural?

El gas natural que usamos hoy comenzó a formarse hace decenas o cientos de millones de años, cuando restos de seres vivos quedaron enterrados en el fondo de mares, lagos y pantanos.

De la materia orgánica al kerógeno

Todo empieza con la vida. En los mares y lagos antiguos, enormes cantidades de plancton, algas y bacterias morían y se depositaban en el fondo; en pantanos y deltas se acumulaban restos de plantas terrestres. Normalmente esa materia se descompone por completo, pero en ambientes con poco oxígeno —fondos marinos tranquilos, lagunas estancadas— una parte se conservó mezclada con lodo y arena.

Con el tiempo, nuevas capas de sedimentos cubrieron esos restos y los hundieron cada vez más. La presión compactó el lodo hasta convertirlo en roca, como las lutitas o esquistos, y la materia orgánica se transformó en kerógeno, una sustancia sólida, cerosa e insoluble que es la precursora del petróleo y del gas. Hay varios tipos de kerógeno: el derivado de algas y plancton tiende a generar sobre todo petróleo, mientras que el procedente de plantas terrestres tiende a generar sobre todo gas.

La «cocina» geológica: ventana del petróleo y ventana del gas

A medida que la roca se hunde, la temperatura aumenta: en promedio, unos 25–30 °C por cada kilómetro de profundidad, aunque el valor varía mucho entre regiones. Ese calor «cocina» lentamente el kerógeno en un proceso llamado maduración térmica, en el que las moléculas grandes se rompen en otras más pequeñas. Los geólogos describen dos rangos aproximados: la ventana del petróleo, entre unos 60 y 120 °C, en la que se forma principalmente petróleo, y la ventana del gas, por encima de unos 120–150 °C, en la que el kerógeno restante y el propio petróleo se descomponen en moléculas cada vez más pequeñas, hasta llegar al metano. Estos límites son orientativos y dependen del tipo de kerógeno y del tiempo que dure el calentamiento.

Tres orígenes posibles

  • Termogénico: formado por el calor y la presión a gran profundidad, como se acaba de describir. Es el origen de la mayor parte del gas comercial y suele venir acompañado de etano, propano y otros hidrocarburos.
  • Biogénico: producido por microorganismos —arqueas metanógenas— que descomponen materia orgánica sin oxígeno y a temperaturas bajas. Ocurre hoy mismo en pantanos, arrozales, rellenos sanitarios y en el aparato digestivo de los rumiantes, y también ha formado yacimientos poco profundos de gas casi puro en metano.
  • Abiogénico: una hipótesis según la cual parte del metano se formaría por reacciones químicas inorgánicas en las profundidades de la Tierra. Se ha comprobado la existencia de metano abiótico en pequeñas cantidades, por ejemplo en algunas fuentes hidrotermales del fondo oceánico, pero la gran mayoría de los geólogos considera que su aporte a los yacimientos comerciales es mínimo, y el tema sigue en debate.

El sistema petrolero: los ingredientes de un yacimiento

Que se forme gas no basta para que exista un yacimiento aprovechable. Tienen que coincidir varios elementos, que los geólogos llaman en conjunto sistema petrolero:

  • Roca madre o generadora: roca rica en materia orgánica donde se generan los hidrocarburos, por lo general lutitas oscuras.
  • Migración: como el gas es mucho más liviano que el agua que llena los poros de las rocas, se desplaza lentamente hacia arriba a través de fisuras y capas permeables.
  • Roca almacén o reservorio: roca con porosidad (espacios vacíos entre los granos, donde cabe el gas) y permeabilidad (poros conectados que permiten que el gas fluya), como las areniscas y algunas calizas.
  • Trampa: una configuración geológica que detiene el ascenso del gas. Puede ser estructural, como un anticlinal (un pliegue de las capas en forma de arco), una falla o un domo salino, o estratigráfica, cuando la roca almacén se adelgaza o cambia lateralmente a una roca impermeable.
  • Roca sello: una capa impermeable, como la arcilla, la lutita o la sal, que cubre la trampa e impide que el gas escape hacia la superficie.

El orden de los acontecimientos también importa: la trampa debe existir antes de que el gas migre; si no, este seguirá su camino hasta escapar a la superficie. Dentro de la trampa, los fluidos se ordenan por densidad: el gas arriba, el petróleo en medio y el agua abajo, como se ve en el diagrama. Los métodos para encontrar estas estructuras se explican en Exploración: ¿cómo se encuentra el gas?.

Corte geológico de una trampa anticlinal Capas de roca plegadas en forma de arco. Abajo está la roca madre, desde la cual los hidrocarburos migran hacia arriba. En la roca almacén, bajo una roca sello impermeable, el gas se acumula en la parte más alta del arco, el petróleo debajo y el agua en la parte inferior. Un pozo vertical llega desde la superficie hasta la capa de gas. Superficie Pozo Roca sello Gas natural Petróleo Agua Roca almacén Migración ↑ Roca madre (generadora)
Trampa anticlinal simplificada (sin escala). La roca almacén contiene gas en la parte más alta, petróleo debajo y agua en los flancos; la roca sello impide que los hidrocarburos sigan subiendo. En pantallas pequeñas, desliza el diagrama horizontalmente.
  1. Acumulación

    Restos de plancton, algas y plantas se depositan en el fondo de mares, lagos o pantanos con poco oxígeno.

  2. Enterramiento

    Nuevas capas de sedimentos cubren y compactan esos restos durante millones de años.

  3. Formación de kerógeno

    La materia orgánica se transforma en kerógeno dentro de la roca madre.

  4. Maduración

    El calor de la profundidad «cocina» el kerógeno y genera petróleo y, a mayor temperatura, gas.

  5. Migración

    Los hidrocarburos, más livianos que el agua de los poros, ascienden por rocas permeables y fracturas.

  6. Entrampamiento

    El gas queda retenido bajo una roca sello y se acumula en la roca almacén: así nace un yacimiento.

Ideas clave

  • El gas natural procede de materia orgánica antigua que se transformó en kerógeno al quedar enterrada.
  • El calor de la profundidad genera primero petróleo y, a temperaturas mayores, gas (ventana del gas).
  • Según su origen, el gas puede ser termogénico, biogénico o, en cantidades mínimas, abiogénico.
  • Un yacimiento necesita roca madre, migración, roca almacén, trampa y roca sello, en el orden adecuado.
  • Su formación dura millones de años: es un recurso no renovable a escala humana.

05 Fundamentos

Tipos de yacimientos: convencional y no convencional

No todo el gas está igual de accesible. Según la roca en la que se encuentra y la facilidad con que fluye, se distinguen yacimientos convencionales y no convencionales, y cada tipo exige técnicas de extracción distintas.

La diferencia principal está en la permeabilidad de la roca, es decir, en la facilidad con que el gas puede moverse a través de ella. En un yacimiento convencional, el gas migró hasta una roca almacén porosa y permeable, y fluye por sí solo hacia el pozo. En los no convencionales, el gas está en rocas tan cerradas que hay que «abrirle camino» con técnicas especiales, o se encuentra en formas físicas poco comunes. Conviene aclarar que «no convencional» describe la roca y la técnica de extracción, no el producto: una vez procesado, el gas obtenido es esencialmente el mismo metano. Explora cada tipo en las pestañas.

Gas convencional

Es el gas acumulado en una roca almacén porosa y permeable —normalmente arenisca o caliza—, dentro de una trampa geológica y bajo una roca sello. La presión natural del yacimiento empuja el gas hacia el pozo, por lo que suele fluir sin necesidad de estimular la roca.

Asociado y no asociado. El gas asociado aparece junto al petróleo: disuelto en él, como el gas de una bebida carbonatada, o formando un «casquete» por encima del crudo. El gas no asociado se encuentra en yacimientos que contienen principalmente gas, con poco o ningún petróleo.

Cómo se extrae. Con pozos verticales o desviados que atraviesan la roca sello y llegan a la roca almacén. Al principio el gas sale por su propia presión; con los años la presión disminuye y pueden necesitarse compresores. Más detalles en Perforación y extracción.

Dónde se encuentra. La mayor parte del gas producido durante el siglo XX provino de yacimientos convencionales. Entre los más grandes figuran el campo compartido por Catar (North Field) e Irán (South Pars), considerado el mayor yacimiento de gas del mundo, y los grandes campos de Siberia occidental, en Rusia.

Desafíos. Los grandes descubrimientos son cada vez menos frecuentes y muchos campos maduros están en declive. Además, en algunos campos petroleros el gas asociado se quema en antorchas cuando no hay infraestructura para aprovecharlo, lo que desperdicia energía y genera emisiones (ver Gas natural y medio ambiente).

Recursos y reservas: no es lo mismo

Cuando leas noticias sobre «cuánto gas queda», es útil distinguir dos conceptos. Los recursos son todas las cantidades de gas que se estima que existen en el subsuelo, descubiertas o no, incluidas las que hoy no se pueden extraer de forma rentable. Las reservas son solo la parte ya descubierta que puede producirse comercialmente con la tecnología y los precios actuales.

Las reservas, a su vez, se clasifican según la certeza de recuperarlas. Con criterios muy usados en la industria, como los del Sistema de Gestión de Recursos Petroleros (PRMS), que promueve la Society of Petroleum Engineers (SPE) junto con otras asociaciones técnicas:

  • Probadas (1P): existe una certeza razonable de recuperarlas; en términos probabilísticos, al menos un 90 % de probabilidad de recuperar esa cantidad o más.
  • Probables: sumadas a las probadas forman la categoría 2P, con al menos un 50 % de probabilidad de recuperarse.
  • Posibles: sumadas a las anteriores forman la categoría 3P, con al menos un 10 % de probabilidad.

Ideas clave

  • Lo que distingue a los yacimientos es la permeabilidad de la roca: el gas convencional fluye por sí solo y puede estar asociado al petróleo o no.
  • El gas de esquisto y el de arenas compactas requieren pozos horizontales y fracturación hidráulica.
  • El metano en capas de carbón se libera al bombear el agua; los hidratos de metano siguen en fase de investigación.
  • Recursos y reservas no son sinónimos: las reservas son la parte que se puede producir comercialmente hoy.

06 Fundamentos

Gas natural, GLP, GNL, GNC y biogás: no son lo mismo

En la vida diaria decimos «gas» para referirnos a cosas muy distintas. Conocer las diferencias te ayudará a entender las noticias, a elegir bien y, sobre todo, a usar cada gas con seguridad.

Algunas siglas designan sustancias diferentes —el GLP no es gas natural— y otras describen el mismo gas en estados distintos: el GNL y el GNC son gas natural, licuado en un caso y comprimido en el otro. Además, en muchos países se llama simplemente «gas» al GLP del cilindro y «gas natural» o «gas de red» al que llega por tubería. La tabla resume las diferencias principales.

Comparación de los principales gases combustibles
GasQué esComponente principalCómo se almacena o transporta¿Más liviano o más pesado que el aire?Usos típicos
Gas naturalMezcla de hidrocarburos gaseosos de origen fósil.MetanoGasoductos y redes de distribución por tubería.Más livianoCocina, agua caliente, calefacción, electricidad, industria.
GLP (gas licuado de petróleo)Mezcla obtenida al procesar gas natural y al refinar petróleo.Propano y butanoLíquido a presión moderada en cilindros y tanques.Más pesado (1,5 a 2 veces)Cocina y calefacción donde no hay red, autogás, industria.
GNL (gas natural licuado)Gas natural enfriado a unos −162 °C hasta volverse líquido.MetanoTanques criogénicos, buques metaneros y camiones cisterna.Al evaporarse y calentarse, más liviano; el vapor muy frío puede quedarse a ras del suelo al principio.Comercio internacional de gas, combustible para barcos y camiones.
GNC (gas natural comprimido)Gas natural comprimido a unos 200–250 bar.MetanoCilindros de alta presión en vehículos y módulos transportados en camiones.Más livianoGas natural vehicular (GNV) y abastecimiento de zonas sin red.
BiogásGas producido por la digestión sin oxígeno de residuos orgánicos.Metano (≈ 50–70 %) y CO2 (≈ 30–50 %)Se usa cerca de donde se produce o se guarda a baja presión.Similar al aire; depende de su contenido de CO2Calor y electricidad en granjas, plantas de tratamiento y rellenos sanitarios.
BiometanoBiogás purificado hasta una calidad equivalente a la del gas natural.Metano (más del 95 %, aprox.)Inyectado en la red de gas, comprimido o licuado.Más livianoLos mismos usos que el gas natural, con origen renovable.
HidrógenoPortador de energía que hoy se produce mayoritariamente a partir de gas natural.H2Comprimido a 350–700 bar, líquido a −253 °C o, en proyectos piloto, mezclado con gas natural.Mucho más liviano (densidad relativa ≈ 0,07)Refinerías, amoníaco, metanol; en desarrollo para industria pesada y transporte.
Gas manufacturado o de ciudadGas fabricado a partir de carbón u otros combustibles, muy usado antes de la llegada del gas natural.Mezcla variable de hidrógeno, metano y monóxido de carbonoGasómetros y antiguas redes urbanas.Generalmente más livianoAlumbrado y cocina en los siglos XIX y XX; hoy casi desaparecido.

Mismo gas, distinta forma: GNL y GNC

El GNL se obtiene al enfriar el gas natural a unos −162 °C, lo que reduce su volumen unas 600 veces y permite transportarlo en buques metaneros a través de los océanos; en el destino se vuelve a calentar para convertirlo de nuevo en gas (sección 17). El GNC, en cambio, se mantiene en estado gaseoso pero comprimido a presiones muy altas dentro de cilindros especiales, y es el combustible de los vehículos a gas natural (sección 24).

Un pariente distinto: el GLP

El GLP es una mezcla de propano y butano, en proporciones que varían según el país y la estación del año. Se mantiene líquido a presiones moderadas, por eso se vende en cilindros que, según el país, se llaman pipetas, bombonas, balones, garrafas o tanques. Su mayor densidad respecto al aire lo hace especialmente peligroso en lugares bajos y mal ventilados, donde una fuga puede acumularse sin dispersarse.

Gases renovables y del futuro

El biogás se produce cuando microorganismos descomponen residuos orgánicos —estiércol, restos de alimentos, lodos de depuradoras— en ausencia de oxígeno. Al eliminar su CO2 y sus impurezas se obtiene biometano, prácticamente idéntico al gas natural, que puede circular por las mismas redes y usarse en los mismos artefactos. El hidrógeno, por su parte, no es una fuente de energía primaria, sino un portador que hay que producir; hoy se obtiene sobre todo a partir de gas natural y se estudia como alternativa para reducir emisiones. Ambos se analizan en Transición energética y en Petroquímica, fertilizantes e hidrógeno.

Gas natural por red

Llega por tuberías desde la red de la empresa distribuidora y se mide con un medidor.

  • Suministro continuo, sin cilindros; se paga según el consumo registrado en el medidor.
  • Más liviano que el aire: si escapa, sube. El detector va cerca del techo.
  • Un regulador reduce la presión de la red a la que usan los artefactos.
  • La instalación interna requiere revisiones periódicas según la normativa de cada país.

GLP en cilindro o tanque

Se almacena líquido a presión en recipientes que se reemplazan o se recargan.

  • Muy útil donde no llega la red de gas natural; se paga por cilindro o por kilogramo o litro cargado.
  • Más pesado que el aire: se acumula en el suelo, sótanos y desagües. El detector va cerca del suelo.
  • Necesita un regulador adecuado y una manguera en buen estado y dentro de su vida útil.
  • Los cilindros deben estar de pie, en lugares ventilados y lejos de fuentes de calor.

Ideas clave

  • El GNL y el GNC son gas natural: uno licuado por enfriamiento y otro comprimido a alta presión.
  • El GLP (propano y butano) es un gas distinto, más pesado que el aire, que se vende en cilindros y tanques.
  • El biometano (biogás purificado) puede sustituir al gas natural en las mismas redes; el hidrógeno es un portador de energía que hoy se obtiene sobre todo del gas natural.
  • Nunca uses un artefacto con un gas distinto de aquel para el que fue diseñado sin una conversión certificada.

Bloque 2

Historia: del fuego eterno a la era moderna

El gas natural acompaña a la humanidad desde mucho antes de que supiéramos qué era. En este bloque viajarás desde los fuegos sagrados de la Antigüedad hasta la revolución del esquisto, pasando por los experimentos de Volta, el alumbrado de gas de las ciudades del siglo XIX y la historia propia de América Latina. Al final encontrarás una línea de tiempo interactiva para repasar los grandes hitos.

07 Historia

Fuegos eternos y pioneros de la Antigüedad

Mucho antes de la química moderna, el gas natural ya escapaba de la tierra, se encendía y alimentaba mitos, templos e incluso una industria de la sal.

El gas natural no es un invento moderno. Se forma bajo tierra a lo largo de millones de años (lo explicamos en ¿Cómo se forma el gas natural?) y, en algunos lugares, encuentra grietas y fallas en las rocas por las que asciende hasta la superficie. Cuando esas filtraciones se encienden —por un rayo, un incendio forestal o la mano humana— pueden arder durante siglos, siempre que el gas siga fluyendo. Los pueblos de la Antigüedad no sabían qué era ese «aliento» invisible que ardía sin leña, pero lo observaron con asombro, lo incorporaron a sus mitos y, en algunos casos, aprendieron a aprovecharlo.

Hoy los geólogos llaman a estos fenómenos «filtraciones» o «emanaciones naturales» de hidrocarburos. Existen en muchos países y, siglos después, servirían como pista para buscar yacimientos (lo verás en Exploración). En esta sección recorremos algunos de los casos más conocidos. Ten en cuenta que, para hechos tan antiguos, las fechas suelen ser aproximadas y que algunas historias mezclan datos comprobados con tradición oral; aquí intentamos separar unos de otros.

La Quimera de Licia (Turquía)

En la costa suroeste de la actual Turquía, cerca de la aldea de Çıralı, decenas de pequeñas llamas brotan de grietas en la roca de una ladera. El lugar se conoce como Yanartaş («piedra que arde») y formaba parte de la antigua región de Licia. Autores antiguos, como Plinio el Viejo, ya describían un monte de la zona que ardía de día y de noche.

La tradición lo relaciona con la Quimera, el monstruo mitológico que escupía fuego y que, según el mito griego, fue vencido por el héroe Belerofonte montado en Pegaso. Estudios geológicos recientes indican que el gas es rico en metano y contiene hidrógeno, y sugieren que buena parte de ese metano se forma por reacciones entre el agua y ciertas rocas profundas (un proceso llamado serpentinización), y no solo a partir de materia orgánica.

Baba Gurgur (Irak)

Al norte de la ciudad de Kirkuk, en Irak, un terreno pedregoso arde de forma continua gracias al gas que asciende desde los depósitos de petróleo del subsuelo. Se suele afirmar que lleva encendido miles de años, aunque no existe manera de comprobar con exactitud desde cuándo. Durante generaciones fue un punto de referencia para pastores y viajeros de la región.

Su importancia no es solo legendaria: en 1927, muy cerca de allí, un pozo de exploración confirmó la existencia del gran yacimiento petrolero de Kirkuk, uno de los más importantes de Oriente Medio. Es un ejemplo clásico de cómo una manifestación superficial delata los hidrocarburos que hay debajo.

Absheron, la «tierra del fuego» (Azerbaiyán)

La península de Absheron, donde se encuentra Bakú, tiene tantas filtraciones de gas y petróleo que Azerbaiyán es conocido como la «tierra del fuego». En la colina de Yanar Dag («montaña ardiente») una franja de llamas surge de la ladera de manera permanente, incluso bajo la lluvia.

En Surakhani se conserva el Ateshgah, un templo del fuego cuyo edificio actual data aproximadamente de los siglos XVII y XVIII y que recibió peregrinos de varias tradiciones religiosas. Estos fuegos se asocian a menudo con el zoroastrismo, religión en la que el fuego es un símbolo de pureza. Según se documenta, la llama natural del templo se apagó en 1969, tras décadas de explotación de petróleo y gas en la zona, y desde entonces se alimenta con gas de la red.

Sichuan, los «pozos de fuego» (China)

En el suroeste de China se perforaban pozos para extraer salmuera, es decir, agua subterránea muy salada. A veces, junto con el agua o en lugar de ella, salía gas: por eso se les llamó «pozos de fuego».

Según registros históricos, hace más de 2000 años ya se quemaba ese gas para hervir la salmuera y obtener sal, y se transportaba mediante tuberías de bambú. Es uno de los usos productivos del gas natural más antiguos que se conocen.

China: los primeros ingenieros del gas

De todos los casos antiguos, el de Sichuan es el más notable desde el punto de vista técnico, porque no se trataba solo de contemplar un fuego, sino de buscarlo, conducirlo y usarlo en un proceso productivo. La sal era un bien estratégico: servía para conservar alimentos, tenía gran valor comercial y durante largos periodos su comercio estuvo bajo control estatal. Hervir la salmuera con leña o carbón resultaba costoso; el gas de los «pozos de fuego» ofrecía un combustible constante que salía del propio pozo.

Para perforar se empleaba la técnica de percusión: una pesada barrena de hierro, colgada de cables de bambú, se levantaba y se dejaba caer una y otra vez, a menudo mediante una palanca accionada por varios trabajadores, hasta triturar poco a poco la roca. Un pozo podía tardar meses o incluso años en completarse. Con los siglos la técnica se perfeccionó y, según registros históricos, hacia 1835 el pozo Shenhai, en la ciudad de Zigong, superó los 1000 metros de profundidad.

Ya en la superficie, el gas se conducía por tuberías hechas con cañas de bambú unidas y selladas, que podían recorrer distancias considerables hasta las calderas de evaporación. Este principio —golpear la roca para abrir un pozo y canalizar el gas por conductos— anticipa en muchos siglos la perforación por percusión con cable que usaron los primeros pozos petroleros del siglo XIX, y que comparamos con las técnicas actuales en Perforación y extracción.

¿Qué nos enseñan los fuegos eternos?

Estos fenómenos ilustran tres ideas que retomaremos a lo largo de la guía. Primero, el gas natural es más ligero que el aire y tiende a subir por las fisuras de la roca (ver Propiedades físicas). Segundo, solo arde cuando se mezcla con el aire en la proporción adecuada, aproximadamente entre el 5 % y el 15 % en volumen (ver La ciencia de la llama). Tercero, las filtraciones naturales —sobre todo las que no arden— liberan metano a la atmósfera sin intervención humana, y forman parte del balance de emisiones de este potente gas de efecto invernadero que analizamos en Gas natural y medio ambiente.

Ideas clave

  • Las filtraciones naturales de gas existen desde hace milenios y originaron «fuegos eternos» en Turquía, Irak y Azerbaiyán, entre otros lugares.
  • Muchos de esos fuegos se integraron en mitos y tradiciones religiosas, como el mito de la Quimera o los templos del fuego de Absheron.
  • La hipótesis de los gases del oráculo de Delfos es sugerente, pero sigue en debate científico.
  • En Sichuan (China), según registros históricos, hace más de 2000 años se usaba gas de pozos perforados para producir sal y se transportaba por tuberías de bambú.
  • Las fechas de la Antigüedad son aproximadas: conviene distinguir entre hechos documentados y tradición.

08 Historia

Volta y el descubrimiento científico del metano

De una palabra inventada en el siglo XVII a un paseo en bote por un lago italiano: así pasó el gas natural de ser un misterio a ser una sustancia con nombre, fórmula y estructura.

Una palabra nueva: «gas»

Durante siglos se pensó que el aire era una sola sustancia. En el siglo XVII, el médico y químico flamenco Jan Baptista van Helmont (c. 1580–1644) observó que al quemar carbón o al fermentar ciertos materiales se desprendía algo invisible que no se comportaba como el aire común. Para nombrar esas sustancias inventó la palabra «gas», inspirándose en el griego «chaos» (caos), es decir, lo informe y sin límites. Uno de los gases que describió, al que llamó «gas silvestre», corresponde a lo que hoy conocemos como dióxido de carbono (CO2).

La química de los «aires»

En el siglo XVIII nació la llamada química neumática, dedicada a estudiar los distintos «aires». Un invento sencillo la hizo posible: la cubeta neumática, un recipiente con agua sobre el que se colocan frascos invertidos para recoger gases sin que se mezclen con el aire. Con ella, Joseph Black estudió el «aire fijo» (dióxido de carbono) y, en 1766, Henry Cavendish aisló el gas que se desprende al atacar metales con ácidos y lo llamó «aire inflamable»; hoy lo conocemos como hidrógeno. Poco después, Joseph Priestley y Antoine Lavoisier identificarían el oxígeno y explicarían la combustión. En esa época, casi cualquier gas que ardiera se llamaba «aire inflamable», lo que generaba bastante confusión.

Volta y las burbujas del lago Mayor

En 1776, el físico italiano Alessandro Volta (1745–1827), que años más tarde inventaría la pila eléctrica, navegaba por el lago Mayor, en el norte de Italia, cerca de Angera. Según varios relatos, venía interesado por un escrito de Benjamin Franklin sobre un «aire inflamable» observado en Norteamérica. Al remover con un palo el fango de una zona pantanosa de la orilla, vio subir burbujas, las recogió y comprobó que ardían. Volta lo llamó «aire inflamable nativo de los pantanos» y demostró, con experimentos cuidadosos, que no era el mismo gas que había descrito Cavendish: era el metano (CH4), el componente principal del gas natural.

Volta también sospechó que ese gas procedía de la descomposición de restos vegetales en el fondo del pantano. Hoy sabemos que acertó en lo esencial: en el fango sin oxígeno, ciertos microorganismos llamados metanógenos producen metano, el mismo proceso que origina el gas biogénico de algunos yacimientos (ver Formación) y el biogás de los biodigestores (ver Gas natural, GLP, GNL, GNC y biogás).

  1. Observar

    Al remover el fango de la orilla, Volta vio burbujas que subían y estallaban en la superficie del agua.

  2. Preguntar

    ¿Qué gas era ese? ¿Era el mismo «aire inflamable» que se obtenía de los metales o una sustancia distinta?

  3. Recolectar

    Colocó recipientes de vidrio llenos de agua boca abajo sobre las burbujas y dejó que el gas desplazara el agua; así obtuvo muestras sin mezclarlas con el aire.

  4. Experimentar

    Acercó una llama a las muestras y comprobó que ardían. También encendió mezclas de gas y aire con chispas eléctricas dentro de recipientes cerrados, en un dispositivo que suele llamarse «pistola de Volta».

  5. Medir y comparar

    Observó que el gas del pantano ardía con una llama azulada, más lenta que la del hidrógeno, y que necesitaba bastante más aire para quemarse por completo. Para estudiar estas proporciones se le atribuye el perfeccionamiento del eudiómetro, un tubo graduado en el que los gases reaccionan mediante una chispa.

  6. Concluir y comunicar

    Concluyó que se trataba de un «aire» diferente y dio a conocer sus resultados en cartas publicadas en 1777, para que otros científicos pudieran repetirlos y criticarlos.

Del «gas de los pantanos» al metano

A comienzos del siglo XIX, aquel gas recibía varios nombres: «gas de los pantanos», «hidrógeno carburado» y, en las minas de carbón, «grisú». Las acumulaciones de grisú en las galerías provocaban explosiones mortales, y en 1815 Humphry Davy presentó una lámpara de seguridad en la que una malla metálica enfriaba la llama e impedía que encendiera el gas del exterior; además, el aspecto de la llama alertaba a los mineros de la presencia de grisú. En la misma época, químicos como John Dalton analizaron su composición y contribuyeron a establecer que estaba formado solo por carbono e hidrógeno.

En 1866, el químico alemán August Wilhelm von Hofmann propuso un sistema ordenado para nombrar los hidrocarburos: metano, etano, propano y así sucesivamente, con terminaciones que indican el tipo de enlace. Su propuesta inspiró la nomenclatura que congresos internacionales de química consolidaron después, como el de Ginebra en 1892. La raíz «met-» viene de «metilo», término acuñado a partir de palabras griegas relacionadas con el vino y la madera, porque el metanol se obtenía destilando madera.

Faltaba entender su forma. En 1874, Jacobus van 't Hoff y Joseph Le Bel propusieron, de manera independiente, que los cuatro enlaces del carbono apuntan hacia los vértices de un tetraedro. En la molécula de metano, el átomo de carbono ocupa el centro y los cuatro hidrógenos se reparten con ángulos de unos 109,5°. Esa forma tan simétrica la convierte en una molécula apolar, lo que ayuda a explicar por qué el metano hierve a −161,5 °C (ver Composición química y Propiedades físicas).

Ideas clave

  • La palabra «gas» la creó Jan Baptista van Helmont en el siglo XVII, inspirándose en el griego «chaos».
  • En 1776, Alessandro Volta recogió y estudió el «aire inflamable» de los pantanos del lago Mayor: el metano.
  • Su trabajo sigue los pasos del método científico: observar, preguntar, recolectar, experimentar, medir y comunicar.
  • El nombre «metano» lo propuso August Wilhelm von Hofmann en 1866; la estructura tetraédrica del carbono se planteó en 1874.
  • Los experimentos con gases inflamables son peligrosos y nunca deben repetirse en casa.

09 Historia

Del gas de alumbrado al primer pozo de gas natural

En el siglo XIX las ciudades se iluminaron con gas fabricado a partir de carbón, mientras el gas natural daba sus primeros pasos comerciales con un pozo de apenas ocho metros.

Gas fabricado: la luz que salía del carbón

Durante buena parte del siglo XIX, cuando alguien hablaba de «gas» en una ciudad, no se refería al gas natural, sino a un gas fabricado. Se obtenía calentando carbón (hulla) a alta temperatura dentro de hornos cerrados llamados retortas, sin aire, para que no ardiera. El calor descomponía el carbón y liberaba una mezcla de gases combustibles; en la retorta quedaba coque, un sólido muy rico en carbono, y como subproductos se recogían alquitrán y aguas amoniacales. Por eso se le llamó «gas de hulla», «gas de alumbrado» o simplemente «gas ciudad».

El ingeniero escocés William Murdoch, que trabajaba para la firma de Boulton y Watt, iluminó su casa en Redruth (Cornualles, Inglaterra) con gas de carbón en 1792 y más tarde aplicó la técnica a fábricas. El salto al servicio público llegó en 1812, cuando se constituyó en Londres la London Gas Light and Coke Company, considerada la primera empresa que suministró gas al público mediante redes de tuberías. En 1816, Baltimore creó la primera empresa de gas de Estados Unidos. En pocas décadas, cientos de ciudades de Europa y América tenían faroles de gas y un nuevo oficio: el farolero, que recorría las calles al anochecer para encenderlos.

  1. CarbónSe carga hulla en hornos cerrados.
  2. RetortaEl calor sin aire libera gas y deja coque.
  3. DepuraciónSe retiran alquitrán, amoníaco y compuestos de azufre.
  4. GasómetroEl gas se almacena a presión constante.
  5. Red y farolesTuberías urbanas llevan el gas a calles y casas.

Los gasómetros fueron los grandes símbolos de esta industria. Consistían en una enorme campana metálica que flotaba sobre un depósito de agua y subía o bajaba según la cantidad de gas almacenado; su propio peso mantenía una presión estable en la red. Muchos se han conservado como patrimonio industrial: en Viena, por ejemplo, cuatro antiguos gasómetros se transformaron en edificios de viviendas y comercios.

América Latina también vivió esta transformación. Durante el siglo XIX, varias capitales y ciudades portuarias de la región instalaron alumbrado público a gas, en muchos casos con fábricas construidas con capital y tecnología extranjeros. Las fechas varían de una ciudad a otra, pero el patrón fue similar: primero se iluminaban las calles y plazas principales, y después el servicio llegaba a algunas viviendas y comercios.

Gas manufacturado del siglo XIX frente al gas natural actual
CaracterísticaGas manufacturado («gas ciudad»)Gas natural
OrigenSe fabricaba en plantas calentando carbón sin aire.Se extrae de yacimientos subterráneos y se trata antes de distribuirlo.
ComposiciónMezcla rica en hidrógeno, con metano, monóxido de carbono y otros gases.Principalmente metano: en el gas comercial suele superar el 85–90 %.
ToxicidadContenía monóxido de carbono, por lo que una fuga podía intoxicar.No contiene monóxido de carbono; este solo aparece si la combustión es incompleta (ver Monóxido de carbono).
EnergíaAproximadamente la mitad de energía por metro cúbico que el gas natural.Alrededor de 37–39 MJ/m³.
Situación actualCasi desaparecido en la mayoría de los países.Es el gas que distribuyen hoy la mayoría de las redes urbanas.

Fredonia, 1821: el primer pozo de gas natural de Estados Unidos

Mientras las grandes ciudades fabricaban gas a partir de carbón, en el pequeño pueblo de Fredonia, en el estado de Nueva York, ocurrió algo distinto. Los vecinos conocían las burbujas de gas que salían en un arroyo cercano y, en 1821, William Hart excavó un pozo de unos 8 metros de profundidad para captarlo de manera intencional. Según los relatos de la época, condujo el gas por tuberías rudimentarias hasta casas y comercios cercanos, donde se usó para iluminar. Por eso se le considera el primer pozo hecho expresamente para obtener gas natural en Estados Unidos, y a Hart se le llama a menudo el «padre del gas natural» en ese país.

El gran problema era el transporte. Sin tubos capaces de resistir altas presiones ni compresores potentes, el gas natural solo podía usarse cerca del lugar donde brotaba. Cuando, a partir de 1859, se multiplicaron los pozos petroleros en Pensilvania, el gas que salía junto con el petróleo se consideraba muchas veces un estorbo: se dejaba escapar o se quemaba en antorchas, una práctica que todavía no ha desaparecido del todo (lo analizamos en Gas natural y medio ambiente).

Bunsen, la llama azul y el fin del alumbrado de gas

En 1855, el químico Robert Bunsen y el mecánico Peter Desaga, de la Universidad de Heidelberg (Alemania), desarrollaron un quemador que mezclaba el gas con aire antes de la combustión mediante unas aberturas regulables en la base. El resultado fue una llama azul, muy caliente y sin hollín, ideal para los laboratorios. Ese principio, conocido como premezcla de aire primario, es el mismo que hoy funciona en los quemadores de estufas, calentadores y calderas (lo explicamos en El gas como combustible).

El alumbrado de gas todavía tuvo un último impulso hacia 1885, cuando Carl Auer von Welsbach creó la camisa incandescente, una malla impregnada de óxidos metálicos que brilla con luz blanca al calentarla con una llama azul. Sin embargo, desde la década de 1880 la luz eléctrica comenzó a desplazar a los faroles de gas. Las empresas de gas se reorientaron hacia otros usos: cocinar, calentar agua y calefaccionar viviendas, que siguen siendo los usos domésticos principales (ver Usos en el hogar y el comercio).

A finales del siglo XIX, el descubrimiento de yacimientos en Pensilvania, Ohio e Indiana impulsó los primeros gasoductos largos. En 1891 se construyó una línea de unos 190 kilómetros entre los campos de gas del centro de Indiana y Chicago, considerada una de las primeras de larga distancia. Aun así, con las tuberías y uniones de la época, las fugas y las bajas presiones limitaban mucho lo que se podía transportar. El verdadero salto llegaría en el siglo XX.

Ideas clave

  • El primer «gas de ciudad» no era gas natural, sino gas fabricado calentando carbón sin aire; contenía monóxido de carbono y era tóxico.
  • Murdoch (1792), la London Gas Light and Coke Company (1812) y Baltimore (1816) marcan el nacimiento de la industria del gas.
  • En 1821, William Hart perforó en Fredonia (Nueva York) un pozo de unos 8 metros para aprovechar gas natural.
  • El mechero Bunsen (1855) popularizó la llama azul premezclada, base de los quemadores actuales.
  • La luz eléctrica desplazó al alumbrado de gas, y el gas pasó a usarse sobre todo para cocinar y calentar.

10 Historia

El siglo XX: gasoductos, GNL y la revolución del esquisto

El acero soldado, la criogenia y nuevas técnicas de perforación convirtieron al gas natural en un combustible global: pasó de usarse junto al pozo a cruzar continentes por tubería y océanos en buques.

Tuberías que cruzan continentes

En las décadas de 1920 y 1930, los avances en la soldadura eléctrica, la fabricación de tubos de acero sin costura y los compresores permitieron construir gasoductos de cientos de kilómetros capaces de soportar altas presiones. En Estados Unidos, las nuevas líneas llevaron el gas de los campos del suroeste hacia las ciudades del Medio Oeste. Tras la Segunda Guerra Mundial, dos grandes oleoductos construidos durante el conflicto, conocidos como Big Inch y Little Big Inch, se reconvirtieron para transportar gas natural, y en las décadas siguientes la red de gasoductos creció con rapidez en ese país y, más tarde, en Europa y la Unión Soviética. Hoy los gasoductos siguen siendo la forma principal de mover el gas (ver Transporte por gasoductos).

Una tragedia que cambió las normas

El 18 de marzo de 1937, una explosión de gas destruyó la escuela de New London, en Texas, y causó cerca de 300 muertes, en su mayoría estudiantes. El gas que se había acumulado bajo el edificio no tenía olor, así que nadie pudo advertir la fuga antes de que una chispa lo encendiera. A raíz de la tragedia se impuso la odorización obligatoria del gas, una medida que se extendió por el mundo: por eso hoy el gas que llega a tu casa huele a «huevo podrido» (ver Distribución y odorización y Cómo detectar una fuga).

Europa descubre su propio gas

En 1959 se descubrió el campo de Groningen, en los Países Bajos, uno de los mayores yacimientos de gas de Europa. En pocos años, gran parte de los hogares neerlandeses pasó a usar gas natural. A mediados de la década de 1960 comenzaron los hallazgos en el mar del Norte, y el Reino Unido convirtió, entre finales de los años sesenta y los setenta, millones de aparatos domésticos del antiguo gas manufacturado al gas natural: hubo que adaptar quemadores casa por casa, porque ambos gases arden de forma distinta. En paralelo, la Unión Soviética desarrolló enormes yacimientos y, desde finales de los años sesenta, comenzó a exportar gas a Europa por gasoductos de miles de kilómetros que se ampliaron mucho en los años setenta y ochenta.

El gas aprende a navegar: nace el GNL

Si el gas se enfría a unos −162 °C, se vuelve líquido y ocupa unas 600 veces menos volumen, lo que permite transportarlo en buques. En 1959, el barco Methane Pioneer llevó el primer cargamento experimental de gas natural licuado (GNL) desde Lake Charles (Estados Unidos) hasta Canvey Island (Reino Unido). En 1964 comenzó el primer comercio regular, desde la planta de Arzew (Argelia) hacia el Reino Unido, y hacia 1969 Japón empezó a importar GNL, un mercado que con el tiempo se convertiría en uno de los mayores del mundo. Profundizamos en esta tecnología en Gas natural licuado.

1937

Tragedia de New London: impulsó la odorización obligatoria

1959

Primer cargamento de GNL, a bordo del Methane Pioneer

≈ 600 veces

Reducción de volumen al licuar el gas a unos −162 °C

2023

Estados Unidos pasa a ser el mayor exportador de GNL

Crisis, eficiencia y mercados

Las crisis del petróleo de 1973 y 1979 empujaron a muchos países a diversificar sus fuentes de energía, y el gas ganó terreno en la industria y en la generación de electricidad. A comienzos de los años setenta se descubrió en aguas de Catar el gigantesco campo North Field, que comparte con Irán y que convertiría a Catar en una potencia del GNL. En las décadas de 1980 y 1990 se difundieron las centrales de ciclo combinado, que aprovechan el calor de los gases de escape de una turbina de gas para mover una turbina de vapor y alcanzan eficiencias muy superiores a las de las centrales clásicas (ver Generación de electricidad). Al mismo tiempo, reformas en Estados Unidos y el Reino Unido separaron la producción, el transporte y la comercialización, y surgieron precios de referencia como Henry Hub, que desde 1990 sirve de base a contratos de futuros (ver El mercado mundial del gas).

La revolución del esquisto

Desde hacía mucho se sabía que las lutitas o esquistos contenían gas, pero su baja permeabilidad hacía que extraerlo no fuera rentable. Entre finales de los años noventa y la década de 2000, la combinación de perforación horizontal y fracturación hidráulica en el yacimiento de Barnett Shale (Texas) cambió la situación. Al empresario George P. Mitchell y a su compañía se les atribuye ampliamente haber perseverado hasta hacer viable la técnica. La producción de Estados Unidos se disparó: el país es el mayor productor de gas del mundo desde aproximadamente 2009 y, de importador de GNL, pasó a ser el mayor exportador en 2023. Esta revolución también abrió debates sobre el uso del agua, la sismicidad inducida y las fugas de metano, que tratamos en Tipos de yacimientos, Perforación y extracción y Gas natural y medio ambiente.

El siglo XXI también mostró los límites sociales de la extracción. En Groningen, décadas de producción provocaron hundimientos del terreno y sismos que dañaron miles de viviendas. Tras fuertes protestas, el gobierno neerlandés redujo la producción de forma progresiva, la detuvo en 2023 y decidió su cierre definitivo en 2024. La historia del gas, como la de cualquier recurso, depende tanto de la tecnología como de la aceptación de las comunidades.

Ideas clave

  • La soldadura y el acero de alta resistencia hicieron posibles los gasoductos de larga distancia desde las décadas de 1920 y 1930.
  • La tragedia de New London (1937) llevó a odorizar el gas para que las fugas puedan olerse.
  • Groningen (1959) y el mar del Norte transformaron el consumo de gas en Europa.
  • El GNL nació con el Methane Pioneer (1959) y el comercio desde Arzew (1964).
  • La perforación horizontal y la fracturación hidráulica convirtieron a Estados Unidos en el mayor productor y, desde 2023, en el mayor exportador de GNL.

11 Historia

El gas natural en América Latina

De los gasoductos pioneros de la Patagonia a las plantas de GNL del Pacífico y el Caribe, la región construyó su propia historia del gas en unas ocho décadas.

La historia del gas natural en América Latina es relativamente reciente, pero intensa. Algunos países se convirtieron en productores y exportadores; otros dependen de importaciones por gasoducto o en forma de GNL. Y en casi todos, el gas pasó de ser un subproducto del petróleo que se quemaba en antorchas a convertirse en un combustible esencial para hogares, industrias, vehículos y centrales eléctricas. La siguiente tabla resume algunos hitos; las fechas son aproximadas y cada país tiene una historia mucho más rica de la que cabe en una fila.

Algunos hitos del gas natural en América Latina y el Caribe
PaísHitoAño aproximadoPor qué importa
ArgentinaCreación de Gas del Estado e inauguración del gasoducto Comodoro Rivadavia–Buenos Aires1946 y 1949Con unos 1600 km, fue uno de los gasoductos más largos del mundo en su época y sentó las bases del consumo masivo de gas en el país.
BoliviaInicio de las exportaciones a Argentina y, después, a Brasil por el gasoducto GASBOL1972 y 1999El gas se convirtió en uno de los principales ingresos de exportación del país y en un eje de integración regional.
BrasilLlegada del gas boliviano por el GASBOL1999Impulsó el uso del gas en la industria y la generación eléctrica del sur y el sudeste; más tarde se sumaron terminales de GNL (desde 2008–2009) y el gas de los campos marinos del presal.
ChileTerminales de importación de GNL de Quintero y Mejillones2009 y 2010Permitieron diversificar el suministro tras las restricciones a los envíos de gas desde Argentina.
ColombiaCampos de La Guajira (Chuchupa y Ballena) y política de masificación del gasDécada de 1970 y década de 1990Las redes de gas llegaron a millones de hogares; desde 2016, una terminal de regasificación en Cartagena respalda el suministro.
MéxicoExpansión de los gasoductos de importación desde Estados UnidosDécada de 2010Una parte muy importante del gas que consume México, en especial para generar electricidad, llega por gasoducto desde EE. UU.
PerúEntrada en producción de Camisea y puesta en marcha de Perú LNG2004 y 2010Transformó la matriz energética del país y lo convirtió en el primero de Sudamérica con una planta de exportación de GNL.
Trinidad y TobagoInicio de operaciones de Atlantic LNG1999Convirtió al país en uno de los principales exportadores de GNL del continente, junto a una industria petroquímica del gas (amoníaco y metanol) que ya era muy importante.
VenezuelaMayores reservas probadas de gas de América LatinaActualidadGran parte de su gas está asociado al petróleo y su potencial está lejos de aprovecharse plenamente.

Argentina, pionera regional

Argentina fue uno de los primeros países de la región en apostar a gran escala por el gas natural. En 1946 se creó la empresa estatal Gas del Estado y en 1949 se inauguró el gasoducto entre Comodoro Rivadavia, en la Patagonia, y Buenos Aires, de unos 1600 kilómetros, que figuraba entre los más largos del mundo en su época. Aquella obra permitió llevar el gas de los yacimientos del sur hasta la capital y fue el inicio de una extensa red de distribución domiciliaria.

El país también fue pionero en el uso vehicular: desde la década de 1980 promovió el gas natural comprimido (GNC) en taxis y automóviles particulares, y llegó a tener una de las mayores flotas de vehículos a gas del mundo (ver Gas natural vehicular). En el siglo XXI, la formación Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, abrió una nueva etapa: según evaluaciones de la EIA, Argentina figura entre los países con mayores recursos técnicamente recuperables de gas de esquisto, y su desarrollo ha llevado a construir nuevos gasoductos para acercar ese gas a los centros de consumo.

Exportaciones andinas y la llegada del GNL

Bolivia comenzó a exportar gas a Argentina en 1972 y, desde 1999, a Brasil mediante el GASBOL, un gasoducto de más de 3000 kilómetros en total. Durante años, el gas fue uno de los pilares de su economía, aunque en tiempos recientes la producción ha disminuido. En Perú, el yacimiento de Camisea, en producción desde 2004, llevó el gas hasta Lima para generar electricidad y abastecer industrias, hogares y vehículos; en 2010, la planta Perú LNG se convirtió en la primera de Sudamérica en exportar gas natural licuado. En el Caribe, Trinidad y Tobago inauguró Atlantic LNG en 1999 y se consolidó como un actor importante del mercado de GNL y de la petroquímica del gas.

Otros países recurrieron a la importación por mar. Chile, tras las restricciones a los envíos de gas argentino a mediados de la década de 2000, puso en marcha las terminales de GNL de Quintero (2009) y Mejillones (2010). Brasil, Argentina, México y otros países también instalaron terminales de regasificación, que dan flexibilidad pero exponen a los consumidores a los precios internacionales del GNL (ver El mercado mundial del gas).

Colombia y la masificación del gas

En Colombia, los campos de La Guajira, como Chuchupa y Ballena, comenzaron a desarrollarse en la década de 1970 y se convirtieron en una fuente clave de gas para la costa Caribe y el interior. Desde los años noventa, una política nacional de «masificación del gas» extendió las redes de distribución a millones de hogares, que pudieron cocinar y calentar agua con gas por tubería en lugar de cilindros, leña o electricidad. Ese crecimiento vino acompañado de normas de seguridad, como la revisión periódica obligatoria de la instalación interna cada 5 años (ver Tu instalación de gas). Desde 2016, la terminal de regasificación de Cartagena permite importar GNL para respaldar el abastecimiento, especialmente de las centrales térmicas en épocas de sequía.

Retos de la integración

La región tiene recursos abundantes, pero integrarlos no ha sido sencillo. Los cambios políticos, los incumplimientos de contratos, las diferencias de precios, el agotamiento de algunos campos y la necesidad de grandes inversiones han hecho que los proyectos de gasoductos entre países avancen y retrocedan. México, por su parte, depende en buena medida del gas importado por gasoducto desde Estados Unidos, mientras que Venezuela, con las mayores reservas probadas de la región, aprovecha solo una parte de su potencial. El reto para las próximas décadas es combinar seguridad de suministro, precios accesibles y metas climáticas, un tema que desarrollamos en Transición energética.

Ideas clave

  • Argentina fue pionera: Gas del Estado (1946), el gasoducto Comodoro Rivadavia–Buenos Aires (1949), el GNC vehicular y, hoy, Vaca Muerta.
  • Bolivia exporta gas a Argentina desde 1972 y a Brasil por el GASBOL desde 1999.
  • Perú (Camisea, 2004; Perú LNG, 2010) y Trinidad y Tobago (Atlantic LNG, 1999) son exportadores de GNL.
  • Chile, Colombia y otros países importan GNL por terminales de regasificación para diversificar su suministro.
  • Colombia masificó el gas domiciliario desde los años noventa; Venezuela tiene las mayores reservas probadas de la región.

12 Historia

Línea de tiempo interactiva

Repasa de un vistazo los grandes hitos del gas natural, desde los fuegos de la Antigüedad hasta el mercado global de hoy.

Esta línea de tiempo reúne los hitos que has leído en las secciones anteriores. Usa los botones para filtrar por época: Antigüedad, ciencia, era industrial, era moderna o América Latina. Recuerda que las fechas de la Antigüedad son aproximadas y que, cuando un hecho tiene varias versiones, aquí se presenta la más aceptada. Cuando termines, pon a prueba tu memoria en el quiz o consulta el glosario si algún término no te resulta familiar.

  1. Antigüedad clásica

    Los fuegos de la Quimera, en Licia

    En la actual Turquía, llamas alimentadas por filtraciones de gas se asocian al mito de la Quimera; autores antiguos describen un monte que arde de día y de noche.

  2. Siglo VIII a. C. – siglo IV d. C. (aprox.)

    El oráculo de Delfos

    Funciona el célebre oráculo griego. Siglos después se propondrá, sin consenso científico, que gases surgidos de fallas geológicas influían en la Pitia.

  3. Hace más de 2000 años

    Los «pozos de fuego» de Sichuan

    Según registros históricos, en China se aprovecha el gas de pozos perforados para evaporar salmuera y producir sal, conduciéndolo por tuberías de bambú.

  4. Desde la Antigüedad

    Absheron, la «tierra del fuego»

    Las llamas naturales de la península donde hoy está Bakú (Azerbaiyán) se vinculan con tradiciones que veneran el fuego; el edificio actual del templo Ateshgah data de los siglos XVII y XVIII.

  5. Siglo XVII

    Van Helmont inventa la palabra «gas»

    El químico flamenco Jan Baptista van Helmont crea el término a partir del griego «chaos» para nombrar sustancias distintas del aire.

  6. 1766

    Cavendish aísla el «aire inflamable»

    Henry Cavendish obtiene y estudia el hidrógeno, en plena época de la química neumática.

  7. 1776

    Volta identifica el «aire inflamable» de los pantanos

    En el lago Mayor (Italia), Alessandro Volta recoge las burbujas del fango y demuestra que son un gas inflamable distinto del hidrógeno: el metano.

  8. 1792

    Murdoch ilumina su casa con gas de carbón

    William Murdoch usa gas fabricado a partir de hulla para alumbrar su vivienda en Redruth (Inglaterra).

  9. 1812

    Nace la London Gas Light and Coke Company

    Londres crea la primera empresa que distribuye gas al público por tuberías. En 1816, Baltimore funda la primera empresa de gas de Estados Unidos y el alumbrado de gas se extiende por las ciudades.

  10. 1815

    La lámpara de Davy contra el grisú

    Humphry Davy presenta una lámpara de seguridad que reduce el riesgo de explosiones de metano en las minas de carbón.

  11. 1821

    Fredonia: primer pozo de gas natural de Estados Unidos

    William Hart excava un pozo de unos 8 metros en Fredonia (Nueva York) para aprovechar gas natural de forma intencional.

  12. 1855

    El mechero Bunsen

    Robert Bunsen y Peter Desaga desarrollan un quemador que premezcla gas y aire y produce una llama azul muy caliente.

  13. 1866

    Hofmann propone el nombre «metano»

    August Wilhelm von Hofmann plantea una nomenclatura sistemática para los hidrocarburos: metano, etano, propano…

  14. 1937

    Tragedia de New London y odorización

    Una explosión de gas sin olor en una escuela de Texas causa cerca de 300 muertes y lleva a exigir que el gas se odorice.

  15. 1949

    Gasoducto Comodoro Rivadavia–Buenos Aires

    Tres años después de crear Gas del Estado (1946), Argentina inaugura un gasoducto de unos 1600 km, entre los más largos del mundo en su época.

  16. 1959

    Groningen y el Methane Pioneer

    Se descubre el gran campo de Groningen (Países Bajos) y el Methane Pioneer lleva el primer cargamento de GNL de Estados Unidos al Reino Unido.

  17. 1964

    Comienza el comercio de GNL

    La planta de Arzew (Argelia) inicia los envíos comerciales regulares de gas natural licuado hacia el Reino Unido.

  18. 1972

    Bolivia exporta gas a Argentina

    Comienzan las exportaciones bolivianas por gasoducto, un hito de la integración energética sudamericana.

  19. 1999

    GASBOL y Atlantic LNG

    El gas boliviano llega a Brasil por el GASBOL y Trinidad y Tobago comienza a exportar GNL con Atlantic LNG.

  20. Años 2000

    La revolución del esquisto

    La perforación horizontal y la fracturación hidráulica, probadas en Barnett Shale (Texas), disparan la producción de gas en Estados Unidos.

  21. 2004

    Camisea entra en producción

    El gas de la selva peruana llega a Lima y transforma la generación eléctrica y el consumo industrial y doméstico del país.

  22. 2009–2010

    El GNL llega al Pacífico sudamericano

    Chile abre las terminales de importación de Quintero (2009) y Mejillones (2010), y Perú LNG (2010) se convierte en la primera planta de exportación de GNL de Sudamérica.

  23. 2016

    Terminal de regasificación en Cartagena

    Colombia, que desde los años noventa llevó el gas por red a millones de hogares con su política de masificación, comienza a importar GNL para respaldar el suministro, sobre todo el de las centrales térmicas en épocas de sequía.

  24. 2023–2024

    Nuevo mapa del gas

    Estados Unidos se convierte en el mayor exportador de GNL del mundo, mientras los Países Bajos detienen la producción de Groningen y deciden su cierre definitivo.

Las fechas se basan en fuentes históricas y técnicas de referencia; para hechos antiguos se indican de forma aproximada. Consulta el apartado de Fuentes y referencias para profundizar.

Bloque 3

La cadena del gas: del yacimiento a tu casa

El gas que llega a una estufa recorre un camino largo: primero hay que encontrarlo bajo tierra o bajo el mar, luego perforar, extraerlo, limpiarlo y transportarlo cientos o miles de kilómetros antes de reducir su presión y medirlo a la entrada de tu casa. En este bloque conocerás cada eslabón de esa cadena, las tecnologías que utiliza y los cuidados ambientales y de seguridad que exige.

Así se ve la cadena completa de un vistazo. Algunos eslabones, como el GNL, solo intervienen cuando el gas debe cruzar océanos o llegar a lugares sin gasoductos.

  1. ExploraciónGeólogos y geofísicos estudian el subsuelo para localizar trampas que puedan contener gas.
  2. PerforaciónUn pozo revestido con acero y cemento conecta el yacimiento con la superficie.
  3. ProcesamientoUna planta retira agua, CO2, H2S y líquidos para dejar el gas dentro de especificación.
  4. Transporte y almacenamientoGasoductos de alta presión lo llevan lejos; los almacenamientos cubren los picos de demanda.
  5. GNLEnfriado a −162 °C, el gas se vuelve líquido y viaja en buques metaneros.
  6. DistribuciónLas redes urbanas reducen la presión, odorizan el gas y lo reparten por la ciudad.
  7. Tu casaEl regulador y el medidor entregan el gas a baja presión a tus artefactos.

13 Industria

Exploración: ¿cómo se encuentra el gas?

Nadie puede ver un yacimiento situado a miles de metros de profundidad. La exploración combina geología, física e informática para reducir la incertidumbre antes de tomar la decisión más costosa de todas: perforar.

Para que exista un yacimiento de gas deben coincidir varios elementos que ya conociste en la sección sobre cómo se forma el gas natural: una roca generadora rica en materia orgánica, una roca almacén porosa y permeable donde el gas se acumula, una roca sello impermeable que le impide escapar y una trampa, es decir, una geometría (un pliegue, una falla o un cambio en el tipo de roca) que lo concentra en un lugar. Además, todo debe haber ocurrido en el orden correcto: la trampa tiene que existir antes de que el gas migre hacia ella.

El trabajo de los equipos de exploración consiste en encontrar lugares donde esa combinación sea probable. No existe un instrumento que «vea» el gas directamente desde la superficie; lo que se obtiene son indicios indirectos que, sumados, permiten construir un modelo del subsuelo y estimar la probabilidad de éxito. Por eso la exploración se describe a menudo como una gestión del riesgo: cada estudio busca que la apuesta final, el pozo, tenga más posibilidades de acertar.

Geología de superficie e imágenes desde el aire

El primer paso suele ser estudiar la región: mapas geológicos, afloramientos (lugares donde las capas de roca quedan expuestas), fósiles y muestras que revelan la edad y el tipo de los sedimentos. Las imágenes satelitales y las fotografías aéreas ayudan a reconocer pliegues, fallas y estructuras de gran tamaño difíciles de apreciar a pie. Históricamente, las emanaciones naturales de gas y petróleo, como los «fuegos eternos» descritos en la sección de la Antigüedad, también fueron pistas valiosas.

Gravimetría y magnetometría

La gravimetría mide diferencias minúsculas en la fuerza de gravedad. Las rocas no tienen todas la misma densidad, de modo que una cuenca rellena de sedimentos relativamente ligeros produce una gravedad algo menor que una zona donde el basamento cristalino, más denso, está cerca de la superficie. La magnetometría, por su parte, registra variaciones del campo magnético terrestre causadas por minerales magnéticos, abundantes en las rocas ígneas del basamento y escasos en la mayoría de los sedimentos.

Ambos métodos pueden realizarse desde aviones y cubrir miles de kilómetros cuadrados con un costo relativamente bajo. No indican si hay gas, pero sí dónde los sedimentos son más gruesos y dónde podría valer la pena invertir en estudios más detallados.

Sísmica de reflexión: una «ecografía» del subsuelo

La herramienta principal de la exploración moderna es la sísmica de reflexión, que funciona de forma parecida a una ecografía médica. En tierra, camiones vibradores apoyan una placa sobre el suelo y lo hacen vibrar con frecuencias controladas; en algunos terrenos se usan pequeñas cargas en pozos poco profundos. En el mar, buques especializados remolcan cañones de aire comprimido que liberan pulsos de aire en el agua, junto con largos cables cargados de sensores.

Las ondas viajan hacia abajo y, cada vez que encuentran el límite entre dos capas con propiedades acústicas distintas, una parte de la energía se refleja hacia la superficie. Allí la registran miles de geófonos (en tierra) o hidrófonos (en el mar). El tiempo que tarda cada eco en volver, combinado con la velocidad de las ondas en las rocas, permite calcular la profundidad y la forma de las capas.

Los levantamientos 2D registran líneas que producen cortes verticales del subsuelo; los 3D cubren una cuadrícula densa y generan un volumen que puede «rebanarse» en cualquier dirección; y la sísmica 4D repite un estudio 3D sobre el mismo campo con años de diferencia para observar cómo se desplazan los fluidos durante la producción. Los datos ocupan enormes volúmenes de información y se procesan con supercomputadoras antes de que los intérpretes tracen fallas, capas y posibles trampas. En ciertos casos el gas modifica la respuesta sísmica y produce anomalías de amplitud conocidas como «puntos brillantes», aunque estas señales no siempre corresponden a gas en cantidades comerciales.

  1. Estudio regional

    Se reúnen mapas, datos de pozos antiguos y observaciones de campo para elegir una cuenca sedimentaria con potencial.

  2. Métodos potenciales

    La gravimetría y la magnetometría delimitan el espesor de los sedimentos y las grandes estructuras del subsuelo.

  3. Adquisición sísmica

    Se registran líneas 2D y, en las zonas más prometedoras, volúmenes 3D de alta resolución.

  4. Procesamiento e interpretación

    Los datos se procesan con supercomputadoras y los geocientíficos identifican posibles trampas, llamadas «prospectos».

  5. Evaluación del riesgo

    Se estima la probabilidad de que existan roca generadora, almacén, sello y trampa, y el volumen de gas que podría contener cada prospecto.

  6. Pozo exploratorio

    Se perfora para comprobar la hipótesis; los registros de pozo y las pruebas confirman o descartan la presencia de gas.

  7. Delimitación y decisión

    Si hay un descubrimiento, pozos adicionales definen su tamaño antes de decidir si se desarrolla el campo.

El pozo exploratorio: la única prueba definitiva

Por muy buena que sea la sísmica, solo la perforación confirma si hay gas. Mientras se perfora un pozo exploratorio, los técnicos analizan los fragmentos de roca (recortes) que sube el lodo y vigilan la aparición de gas en él; a veces se extraen núcleos, cilindros intactos de roca, para estudiarlos en laboratorio. Al alcanzar las capas de interés se bajan herramientas con sensores que registran, metro a metro, propiedades como la radiactividad natural de las rocas (rayos gamma), su resistividad eléctrica, su porosidad y la velocidad del sonido en ellas. Estas mediciones se conocen como registros de pozo.

Como los hidrocarburos no conducen la electricidad igual que el agua salada que suele llenar los poros, una resistividad alta en una roca porosa puede ser señal de gas o petróleo. Las pruebas de formación, que dejan fluir el pozo durante un tiempo controlado, miden la presión y el caudal que podría aportar el yacimiento.

Muchos pozos exploratorios no encuentran hidrocarburos en cantidades comerciales y se denominan «pozos secos». La tasa de éxito varía mucho según la región, el conocimiento previo de la cuenca y la tecnología disponible: en cuencas poco exploradas suele ser baja, mientras que en zonas maduras puede ser bastante mayor. Cuando un pozo sí descubre gas, se perforan pozos de delimitación (o evaluación) para estimar el tamaño del yacimiento y clasificar sus recursos en categorías como reservas probadas, probables y posibles. Entre un descubrimiento y el inicio de la producción pueden pasar varios años de estudios, permisos e inversiones.

Licencias ambientales y diálogo con las comunidades

En la mayoría de los países, explorar requiere un contrato o una licencia del Estado —en buena parte de América Latina los hidrocarburos del subsuelo pertenecen al Estado— y un permiso ambiental basado en estudios de impacto. Los levantamientos sísmicos abren trochas, mueven equipos y, en el mar, generan ruido que puede afectar a los mamíferos marinos, por lo que muchas normas exigen medidas como observadores a bordo y un arranque gradual de los cañones de aire. Cuando un proyecto puede afectar a pueblos indígenas o tribales, varios países de la región aplican el derecho a la consulta previa, reconocido en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y en las leyes nacionales que lo desarrollan. Los requisitos concretos cambian de un país a otro.

Ideas clave

  • La exploración busca la combinación de roca generadora, roca almacén, roca sello y trampa.
  • La gravimetría y la magnetometría ofrecen una visión regional; la sísmica 2D, 3D y 4D aporta el detalle.
  • Solo un pozo exploratorio, con sus registros y pruebas, confirma si hay gas en cantidades comerciales.
  • Muchos pozos exploratorios resultan secos: la exploración es, ante todo, gestión del riesgo.
  • Explorar exige licencias, estudios ambientales y, donde aplica, consulta previa con las comunidades.

14 Industria

Perforación y extracción

Perforar un pozo de gas es una obra de ingeniería que debe atravesar kilómetros de roca, contener presiones muy altas y aislar por completo los acuíferos que encuentra en el camino.

Un pozo es, en esencia, un agujero de unas decenas de centímetros de diámetro que puede alcanzar varios kilómetros de profundidad. No se perfora de una sola vez: se avanza por etapas, cada una de menor diámetro que la anterior, como un telescopio. Al terminar cada etapa se baja una tubería de acero y se cementa en su lugar antes de seguir perforando.

Anatomía de un equipo de perforación

Aunque existen equipos de muchos tamaños, casi todos comparten los mismos componentes básicos:

Torre o mástil

Estructura metálica que sostiene el peso de la tubería y permite subirla y bajarla mediante un sistema de poleas y cables accionado por un malacate.

Mesa rotaria o top drive

Hacen girar la tubería. La mesa rotaria lo hace desde el piso del equipo; el top drive, un motor que cuelga de la torre, la impulsa desde arriba y es muy común en los equipos modernos.

Sarta de perforación

Columna de tubos enroscados que transmite el giro y el peso hasta el fondo. Cerca de la broca lleva tubos más pesados (lastrabarrenas) y, a menudo, sensores y motores de fondo.

Broca o trépano

Herramienta de corte situada en el extremo de la sarta. Las de conos dentados trituran la roca; las de cortadores de diamante policristalino (PDC) la cizallan y son muy utilizadas hoy.

Lodo de perforación

Fluido que se bombea por dentro de la sarta, sale por la broca y regresa por el espacio entre la tubería y la roca. Sus funciones:

  • Enfría y lubrica la broca.
  • Arrastra los recortes de roca hasta la superficie.
  • Con su peso contrarresta la presión de las formaciones.
  • Sostiene las paredes del pozo.
  • Transmite datos de los sensores mediante pulsos de presión.

Preventor de reventones (BOP)

Conjunto de grandes válvulas instalado sobre la boca del pozo. Si entran gas o fluidos sin control, puede cerrar el pozo e incluso cortar la tubería para evitar un reventón.

Revestimiento y cementación: la protección de los acuíferos

Las tuberías de acero que recubren el pozo se llaman revestimiento (en inglés, casing). El cemento se bombea por su interior y sube por el espacio entre el acero y la roca, donde fragua y forma un sello. La primera tubería importante, el revestimiento de superficie, se coloca por debajo de los acuíferos de agua dulce más profundos para aislarlos del resto del pozo. Las etapas siguientes añaden más capas de acero y cemento, de modo que entre el interior del pozo y el agua subterránea quedan varias barreras.

La integridad de esas barreras es una de las claves ambientales de la industria: un cemento mal colocado o un revestimiento dañado pueden permitir que el gas migre hacia arriba. Por eso las buenas prácticas y muchas regulaciones exigen pruebas de presión, registros que verifican la calidad del cemento y vigilancia durante toda la vida del pozo.

Completación: preparar el pozo para producir

Cuando el pozo alcanza el yacimiento, el revestimiento final todavía lo separa de la roca. Para conectarlos se realiza el punzado (o cañoneo): se bajan cargas explosivas moldeadas que perforan el acero y el cemento y abren pequeños canales hacia la formación. Dentro del revestimiento se instala la tubería de producción, por donde subirá el gas, junto con empacadores que sellan el espacio anular y, con frecuencia, una válvula de seguridad subterránea. En la superficie se monta el «árbol de navidad», un conjunto de válvulas, manómetros y estranguladores que permite controlar el caudal y cerrar el pozo cuando sea necesario.

Perforación direccional y horizontal

Los pozos no tienen por qué ser verticales. Con motores de fondo orientables y sensores que miden la inclinación y la dirección mientras se perfora, los equipos pueden desviar la trayectoria con gran precisión. Esto permite alcanzar yacimientos situados bajo ciudades, ríos o zonas protegidas, y perforar varios pozos desde una misma locación, lo que reduce la superficie intervenida. En los pozos horizontales la trayectoria se curva hasta avanzar dentro de la capa productora a lo largo de cientos de metros o incluso varios kilómetros, lo que multiplica el contacto con la roca que contiene el gas.

Pozo vertical que se vuelve horizontal Corte esquemático del subsuelo: un equipo de perforación en la superficie, un pozo vertical con revestimiento cementado que atraviesa un acuífero de agua dulce y que luego se curva para avanzar horizontalmente dentro de una capa de lutita con gas, donde se muestran fracturas. Equipo de perforación Suelo y rocas superficiales Acuífero de agua dulce Revestimiento cementado Rocas intermedias (cientos a miles de metros) Lutita con gas Tramo horizontal con fracturas Roca inferior
Esquema simplificado (no está a escala): el revestimiento cementado aísla el acuífero y el tramo horizontal recorre la capa productora, donde el fracturamiento abre fisuras.

Fracturamiento hidráulico: qué es y por qué genera debate

En rocas de muy baja permeabilidad, como las lutitas (esquisto) o las arenas compactas que se describen en tipos de yacimientos, el gas casi no fluye por sí solo. El fracturamiento hidráulico consiste en bombear a muy alta presión un fluido compuesto principalmente por agua y arena, con una pequeña fracción de aditivos químicos (según datos de la industria y de los reguladores, normalmente del orden de 0,5–2 % del fluido). La presión abre fisuras en la roca y los granos de arena, llamados agente de sostén, las mantienen abiertas para que el gas pueda llegar al pozo. En los pozos horizontales el proceso se repite por etapas a lo largo de todo el tramo.

La combinación de perforación horizontal y fracturamiento hizo posible la llamada revolución del esquisto en Estados Unidos (ver la sección El siglo XX) y el desarrollo de formaciones como Vaca Muerta, en Argentina. También ha generado preocupaciones que conviene conocer: el gran volumen de agua que consume cada pozo; el manejo de las aguas de retorno y de producción, que pueden contener sales, metales y materiales radiactivos de origen natural; la sismicidad inducida, documentada sobre todo en zonas donde se inyectan grandes volúmenes de aguas residuales en pozos de disposición; las emisiones de metano; y el tráfico de camiones y el uso del suelo. Los riesgos para el agua subterránea se asocian principalmente a fallas en la integridad de los pozos o a derrames en la superficie.

La regulación varía mucho: algunos países o regiones han prohibido o suspendido la técnica, otros la permiten con reglas específicas sobre divulgación de aditivos, manejo de aguas y monitoreo sísmico, y otros la evalúan mediante proyectos piloto. Puedes profundizar en estos impactos en la sección Gas natural y medio ambiente.

Perforación costa afuera

Una parte importante del gas del mundo se produce bajo el mar. Según la profundidad del agua y el tamaño del campo se emplean distintas instalaciones:

Principales instalaciones costa afuera (profundidades aproximadas, varían según el diseño)
InstalaciónProfundidad de agua habitualCómo funciona
Plataforma autoelevable (jack-up)Aguas someras, hasta unos 150 mCasco flotante con patas que se apoyan en el fondo y elevan la cubierta por encima del oleaje.
Plataforma fijaHasta algunos cientos de metrosEstructura de acero o concreto apoyada en el fondo; puede perforar y producir durante décadas.
SemisumergibleAguas profundas, de cientos a miles de metrosPlataforma flotante sobre pontones sumergidos, sujeta con anclas o con posicionamiento dinámico.
Buque de perforaciónAguas profundas y ultraprofundas, hasta más de 3000 mBarco con una torre en el centro que se mantiene en su sitio con propulsores guiados por satélite.
FPSODe aguas someras a ultraprofundas; útil en campos alejados de la costaUnidad flotante de producción, almacenamiento y descarga que procesa los fluidos; para gas existe una variante que lo licúa a bordo (FLNG).

Muchos campos marinos se desarrollan además con sistemas submarinos: cabezales de pozo y válvulas instalados en el lecho marino, conectados mediante tuberías y umbilicales a una plataforma o directamente a la costa.

La vida de un pozo: declinación y abandono

Ningún pozo produce para siempre. A medida que se extrae gas, la presión del yacimiento baja y el caudal disminuye; en los pozos de esquisto esa declinación suele ser muy rápida durante los primeros años. Para prolongar la vida útil se instalan compresores, se limpian los pozos o se realizan reparaciones llamadas reacondicionamientos. Cuando ya no es rentable o seguro producir, el pozo debe taponarse y abandonarse: se colocan tapones de cemento a distintas profundidades para aislar las capas, se corta el revestimiento por debajo de la superficie y se restaura el terreno. Los pozos antiguos mal taponados pueden filtrar metano durante décadas, por lo que su identificación y sellado es una prioridad ambiental en varios países.

Ideas clave

  • Un pozo se perfora por etapas, y cada etapa se reviste con acero y se cementa.
  • El lodo de perforación enfría la broca, saca los recortes y controla la presión; el BOP es la última barrera contra los reventones.
  • El revestimiento de superficie y el cemento aíslan los acuíferos de agua dulce.
  • La perforación direccional y horizontal permite alcanzar más roca productora desde menos locaciones.
  • El fracturamiento hidráulico abre fisuras en rocas poco permeables; sus impactos y su regulación son objeto de debate.
  • Al final de su vida útil, todo pozo debe taponarse y abandonarse de forma segura.

15 Industria

Procesamiento y tratamiento del gas

El gas que sale de los pozos llega mezclado con agua, gases ácidos e hidrocarburos más pesados. Antes de entrar a los gasoductos pasa por una planta que lo limpia, lo seca y separa los productos valiosos.

Como viste en la sección de composición química, el gas crudo no es metano puro. Según el yacimiento puede contener vapor de agua, dióxido de carbono (CO2), sulfuro de hidrógeno (H2S), nitrógeno, hidrocarburos más pesados como etano, propano y butanos, arena e incluso trazas de mercurio o de helio. Algunos de estos componentes son peligrosos o corrosivos; otros, como el propano o el etano, son valiosos por sí mismos. Una planta de procesamiento cumple, por tanto, dos funciones: dejar el gas dentro de las especificaciones de calidad exigidas para transportarlo y venderlo, y recuperar subproductos que tienen su propio mercado.

Al gas que contiene H2S se le llama «agrio» o «amargo», y al que tiene muy pocos compuestos de azufre, «dulce». De ahí viene el nombre de una de las etapas centrales del proceso: el endulzamiento.

  1. SeparaciónLos separadores retiran el agua libre, el condensado y los sólidos que llegan del pozo.
  2. EndulzamientoLas aminas capturan el H2S y el CO2.
  3. DeshidrataciónEl glicol o los tamices moleculares secan el gas.
  4. Recuperación de líquidosEl frío condensa el etano, el propano y los hidrocarburos más pesados.
  5. FraccionamientoColumnas de destilación separan cada líquido como producto independiente.
  6. Ajuste de calidad y compresiónSe verifica la especificación y se eleva la presión para el gasoducto.

El orden puede variar de una planta a otra. Muchas instalaciones endulzan antes de deshidratar, porque las soluciones de aminas contienen agua y vuelven a humedecer el gas; en otros casos el gas se seca parcialmente con glicol en el propio campo.

Separación de entrada

Lo primero es apartar lo que llega en estado líquido o sólido. En grandes recipientes llamados separadores, la reducción de la velocidad permite que el agua y el condensado (hidrocarburos que se vuelven líquidos al bajar la presión y la temperatura) caigan al fondo, mientras el gas sale por la parte superior. En las plantas que reciben gas por tuberías largas se instalan además «atrapadores de baches» (slug catchers), que absorben las llegadas repentinas de grandes cantidades de líquido.

Endulzamiento: adiós al H2S y al CO2

El H2S es un gas muy tóxico, incluso en concentraciones bajas, y junto con el CO2 y el agua forma ácidos que corroen el acero. El CO2, además, no aporta energía: diluye el gas y reduce su poder calorífico. El método más común para retirarlos es la absorción con aminas, compuestos químicos (como la MDEA) disueltos en agua. En una torre de contacto el gas sube mientras la solución de aminas baja y captura los gases ácidos; después la solución se calienta en un regenerador, libera el H2S y el CO2 y vuelve a usarse en un circuito cerrado.

El H2S liberado no puede emitirse a la atmósfera. Se transforma en azufre elemental mediante el proceso Claus: una parte del H2S se quema para formar dióxido de azufre (SO2), que luego reacciona con el H2S restante sobre catalizadores. El azufre obtenido se usa, entre otras cosas, para fabricar ácido sulfúrico y fertilizantes. El CO2 separado suele liberarse, aunque algunos proyectos lo reinyectan en formaciones geológicas profundas; el campo Sleipner, en el sector noruego del mar del Norte, lo hace desde mediados de los años noventa y es uno de los ejemplos más citados de captura y almacenamiento de carbono.

Deshidratación: evitar hidratos y corrosión

El vapor de agua es un enemigo silencioso. Con presión alta y temperatura baja, el agua y el metano pueden formar hidratos: sólidos parecidos al hielo capaces de taponar tuberías y válvulas. El agua también favorece la corrosión. Para secar el gas se usan principalmente dos técnicas: la absorción con glicol, casi siempre trietilenglicol (TEG), que capta el vapor de agua en una torre y luego se regenera por calentamiento; y los tamices moleculares, materiales sólidos con poros diminutos (zeolitas) que retienen las moléculas de agua y logran un gas extremadamente seco, imprescindible antes de los procesos criogénicos.

Recuperación de líquidos y fraccionamiento

Si el gas contiene una proporción importante de etano, propano y butanos, conviene separarlos: valen más como productos independientes y, si se quedaran en el gas, podrían condensarse dentro de los gasoductos. En las plantas criogénicas el gas se enfría con intercambiadores de calor y luego se expande en un turboexpansor, una turbina que extrae energía del gas y hace caer su temperatura muy por debajo de cero. Los componentes más pesados se condensan y una columna llamada desmetanizadora separa el metano, que continúa hacia el gasoducto, de los líquidos del gas natural (LGN).

Los LGN se envían a un tren de fraccionamiento, una serie de columnas de destilación que los separan según su punto de ebullición: el etano, materia prima clave de la petroquímica; el propano y el butano, que forman el GLP (ver gas natural, GLP, GNL, GNC y biogás); y la gasolina natural, una mezcla de hidrocarburos más pesados que se usa en refinerías y como diluyente.

Nitrógeno, helio y mercurio

Cuando el gas trae demasiado nitrógeno, su poder calorífico baja y puede quedar fuera de especificación; en ese caso se retira en unidades criogénicas de rechazo de nitrógeno. Algunos yacimientos contienen helio en proporción suficiente para recuperarlo y, de hecho, el gas natural es la principal fuente comercial de este elemento, indispensable, por ejemplo, para enfriar los imanes de los equipos de resonancia magnética. El mercurio, aunque aparezca solo en trazas, se elimina con lechos absorbentes porque daña los intercambiadores de aluminio de las plantas criogénicas.

Principales impurezas del gas crudo, problemas que causan y cómo se tratan
ContaminanteProblemaSolución habitual
Agua (H2O)Forma hidratos que taponan tuberías; favorece la corrosión.Deshidratación con glicol (TEG) o tamices moleculares.
Sulfuro de hidrógeno (H2S)Muy tóxico y corrosivo; al quemarse produce SO2.Endulzamiento con aminas y recuperación de azufre (proceso Claus).
Dióxido de carbono (CO2)Reduce el poder calorífico; es corrosivo con agua; se congela en procesos criogénicos.Aminas, membranas o tamices; liberación controlada o reinyección.
Hidrocarburos pesadosSe condensan en los gasoductos y alteran la combustión.Recuperación de líquidos y fraccionamiento.
Nitrógeno (N2)Diluye el gas y baja su poder calorífico.Unidad criogénica de rechazo de nitrógeno o mezcla con gas más rico.
Mercurio (Hg)Daña equipos de aluminio; es tóxico.Lechos absorbentes específicos.
Arena y partículasErosionan válvulas, tuberías y compresores.Separadores, filtros y control de arena en el pozo.

Las especificaciones de calidad

El gas que sale de la planta debe cumplir los límites que fijan la regulación de cada país o los contratos de transporte; en Colombia, por ejemplo, los establece la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG). Los parámetros más habituales son:

  • Poder calorífico: la energía que libera cada metro cúbico al quemarse, normalmente cercana a 37–39 MJ/m³ (ver propiedades físicas).
  • Índice de Wobbe: el poder calorífico dividido entre la raíz cuadrada de la densidad relativa. Indica si dos gases son intercambiables: si el índice se mantiene, un quemador entrega la misma potencia aunque cambie la composición.
  • Contenido máximo de H2S y de azufre total: el H2S suele limitarse a unos pocos miligramos por metro cúbico y el azufre total, a algunas decenas.
  • Punto de rocío de agua y de hidrocarburos: la temperatura a la que empezarían a condensarse; debe quedar por debajo de las temperaturas que el gas encontrará en la red.
  • Inertes y oxígeno: límites para el CO2, el nitrógeno y el oxígeno.

Una vez verificada la calidad, los compresores elevan la presión del gas hasta la que exige el gasoducto de transporte.

Ideas clave

  • El gas crudo se separa, se endulza, se deshidrata y se fracciona antes de entrar al gasoducto.
  • Las aminas retiran el H2S y el CO2; el proceso Claus convierte el H2S en azufre útil.
  • Secar el gas evita la formación de hidratos y la corrosión.
  • El etano, el propano, el butano y la gasolina natural se recuperan como productos valiosos.
  • El poder calorífico y el índice de Wobbe garantizan que el gas funcione bien en todos los artefactos.

16 Industria

Transporte por gasoductos y almacenamiento

Una vez tratado, el gas viaja por tuberías de acero que pueden extenderse miles de kilómetros, impulsado por estaciones de compresión y vigilado las 24 horas. Los almacenamientos subterráneos guardan reservas para cuando la demanda se dispara.

Los gasoductos son la forma más común de mover gas por tierra. Un gasoducto de transporte está formado por tubos de acero de alta resistencia soldados entre sí, protegidos por fuera con recubrimientos anticorrosivos (por ejemplo, polietileno multicapa o resinas epóxicas) y, en la mayoría de los casos, enterrados. Sus diámetros van desde apenas una decena de centímetros en algunos ramales hasta cerca de 1,4 m en las grandes troncales internacionales. Las presiones de operación suelen estar entre algunas decenas y más de 100 bar, aunque algunos gasoductos submarinos funcionan a presiones aún mayores.

El gas se mueve porque fluye desde donde hay más presión hacia donde hay menos. En el camino, la fricción con las paredes le hace perder presión, de modo que cada cierto tramo —con frecuencia, cada 60 a 160 km, según el terreno y la capacidad de la línea— se instalan estaciones de compresión, que suelen funcionar con turbinas o motores que queman una pequeña parte del propio gas, o bien con motores eléctricos. Cuando la presión del sistema se eleva un poco por encima de lo necesario, el propio gasoducto guarda gas adicional, como un globo largo y rígido: es el llamado empaquetamiento de línea (line pack), que ayuda a cubrir los picos de consumo de cada día.

≈ 1,4 m

Diámetro de las mayores troncales

100 bar o más

Presión de operación de muchos grandes gasoductos

Varía según el sistema.

60–160 km

Distancia frecuente entre estaciones de compresión

24/7

Vigilancia desde centros de control SCADA

Cómo se mantiene seguro un gasoducto

La corrosión es el enemigo número uno del acero enterrado. Además del recubrimiento, los gasoductos cuentan con protección catódica: una pequeña corriente eléctrica, o ánodos de sacrificio hechos de un metal más reactivo, hace que el tubo se comporte como el polo protegido de una pila y no se oxide.

Por dentro se inspeccionan con raspatubos, conocidos en inglés como pigs, que el propio flujo de gas empuja a lo largo de la línea. Los de limpieza retiran líquidos y suciedad; los «inteligentes» llevan sensores magnéticos o ultrasónicos que detectan pérdidas de espesor por corrosión, abolladuras o grietas, y registran su ubicación exacta.

Desde centros de control, los sistemas SCADA (supervisión, control y adquisición de datos) vigilan en tiempo real presiones, caudales y temperaturas, y pueden operar válvulas a distancia. A lo largo de la ruta hay válvulas de seccionamiento que permiten aislar un tramo en caso de emergencia.

En la superficie, el trazado se identifica con postes y señales que advierten de la presencia del gasoducto e indican un teléfono de emergencia, y una franja de terreno, el derecho de vía, se mantiene libre de construcciones. Una de las causas más frecuentes de daños en tuberías enterradas es la excavación de terceros sin consultar antes; por eso existe la regla de oro que verás en la sección de distribución: llamar antes de excavar.

Almacenamiento: gas guardado para los días de mayor demanda

La producción de un campo es bastante constante, pero el consumo no: en los países con inviernos fríos, la demanda de calefacción puede multiplicarse en pocas semanas, y en todas partes hay horas pico y días en los que se genera mucha electricidad con gas. Además, un corte en el suministro —por una falla técnica, un desastre natural o una crisis internacional— puede tener efectos graves. El almacenamiento sirve para equilibrar la oferta y la demanda a lo largo del año y como reserva de seguridad. Tras la crisis energética de 2022, por ejemplo, la Unión Europea fijó metas mínimas de llenado de sus almacenamientos antes de cada invierno.

Yacimientos agotados

Son el tipo más común en el mundo. Se reutilizan antiguos campos de gas cuya roca ya demostró que puede contenerlo y cuyo sello es conocido. Ofrecen gran capacidad, aunque inyectan y extraen gas a un ritmo relativamente lento.

Acuíferos

Formaciones porosas llenas de agua en las que el gas inyectado desplaza el agua. Requieren estudios extensos para comprobar que la roca sello es hermética, por lo que su desarrollo suele ser más costoso.

Cavernas salinas

Se crean disolviendo con agua parte de un domo o de una capa de sal subterránea. La sal es prácticamente impermeable y estas cavernas permiten inyectar y retirar gas con rapidez, lo que las hace ideales para los picos de demanda, aunque su volumen es menor.

Tanques de GNL

Depósitos criogénicos que guardan gas licuado a −162 °C en terminales y en plantas de reserva para picos de consumo. Ocupan poco espacio gracias a que el gas licuado reduce su volumen unas 600 veces (ver GNL).

En todos los almacenamientos subterráneos una parte del gas, llamada gas colchón, permanece siempre en el depósito para mantener la presión; solo el resto, el gas de trabajo, se inyecta y se retira según la temporada.

Ideas clave

  • Los gasoductos de transporte son tubos de acero recubiertos y enterrados que operan a alta presión.
  • Las estaciones de compresión recuperan la presión que se pierde por fricción a lo largo del camino.
  • La protección catódica, los raspatubos inteligentes, el SCADA y la señalización protegen la integridad de la red.
  • Excavar sin consultar es una de las principales causas de daños en tuberías enterradas.
  • Yacimientos agotados, acuíferos, cavernas salinas y tanques de GNL equilibran la oferta y la demanda.

17 Industria

Gas natural licuado (GNL): el gas que cruza océanos

Cuando no es posible tender un gasoducto, el gas se enfría hasta volverse líquido. Así ocupa unas 600 veces menos espacio y puede cruzar océanos en buques diseñados especialmente para ello.

Los gasoductos son muy eficientes en tierra y en mares poco profundos, pero no pueden unir a todos los productores con todos los consumidores: tender una tubería a través de un océano profundo no es viable y, a grandes distancias, el transporte marítimo suele resultar más económico y flexible. La solución es el gas natural licuado (GNL). Al enfriar el gas a unos −162 °C, el metano pasa a estado líquido (su punto de ebullición es −161,5 °C) y su volumen se reduce aproximadamente 600 veces. Un tanque lleno de GNL contiene, por tanto, la misma energía que cientos de tanques iguales llenos de gas a presión atmosférica.

El GNL no se guarda a presión elevada, sino a una presión cercana a la atmosférica, en tanques muy bien aislados. Es incoloro, no es tóxico ni corrosivo y, si se derrama, se evapora sin dejar residuos en el agua ni en el suelo.

  1. Tratamiento previo

    Antes de enfriarlo se retiran el CO2, el H2S, el agua, el mercurio y los hidrocarburos pesados, que se congelarían y bloquearían los equipos.

  2. Licuefacción

    En los «trenes» de licuefacción, ciclos de refrigeración (por ejemplo, con propano y refrigerantes mixtos) enfrían el gas por etapas hasta unos −162 °C. El proceso consume como energía una parte significativa del propio gas.

  3. Almacenamiento y carga

    El líquido se guarda en grandes tanques criogénicos y se bombea a los buques en el muelle de la terminal.

  4. Transporte marítimo

    Los buques metaneros llevan la carga a través de los océanos en viajes que pueden durar días o semanas.

  5. Regasificación

    En la terminal de destino, el GNL se calienta en vaporizadores, a menudo con agua de mar, y vuelve a ser gas.

  6. Entrega a la red

    El gas se mide, se ajusta su calidad si es necesario y se inyecta en los gasoductos y las redes de distribución.

−162 °C

Temperatura de almacenamiento del GNL

≈ 600 veces

Reducción de volumen al licuar el gas

125 000–266 000 m³

Capacidad aproximada de los grandes buques metaneros en servicio

5–15 %

Rango de inflamabilidad del vapor en el aire

Buques metaneros: termos gigantes que navegan

Un buque de GNL es, básicamente, un enorme termo flotante con doble casco. Existen dos diseños principales: el tipo Moss, con grandes esferas de aluminio cuyas cúpulas sobresalen de la cubierta, y el tipo membrana, en el que finas láminas de acero inoxidable o de una aleación de hierro y níquel, apoyadas sobre capas de aislamiento, forman tanques integrados en el casco. Hoy predominan los de membrana. La capacidad de la mayoría de los grandes buques en servicio está, aproximadamente, entre 125 000 y 266 000 m³ de GNL; muchos de los construidos en los últimos años rondan los 174 000 m³, los mayores en operación (la clase Q-Max) llegan a unos 266 000 m³ y ya se construyen unidades de alrededor de 271 000 m³.

Por mucho aislamiento que tenga, siempre entra algo de calor y una pequeña fracción del líquido se evapora cada día: es el gas de evaporación o boil-off. Esa evaporación ayuda a mantener frío el resto de la carga, del mismo modo que el sudor refresca la piel, y el gas evaporado se aprovecha como combustible para los motores del barco o se vuelve a licuar a bordo.

Terminales de regasificación y unidades flotantes

En el país importador, el GNL llega a una terminal de regasificación con tanques de almacenamiento y vaporizadores. Una alternativa cada vez más frecuente es la unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU, por sus siglas en inglés): un buque amarrado cerca de la costa que guarda el GNL, lo convierte de nuevo en gas y lo envía a tierra por tubería. Se instala más rápido y con menos inversión que una terminal en tierra.

América Latina ofrece varios ejemplos: Colombia importa GNL desde 2016 a través de la terminal de la Sociedad Portuaria El Cayao (SPEC), en Cartagena, que opera con una FSRU; Chile cuenta con GNL Quintero (2009) y GNL Mejillones (2010); y Perú LNG, que inició operaciones en 2010, fue la primera planta exportadora de GNL de Sudamérica. Encontrarás más detalles en el gas natural en América Latina.

GNL a pequeña escala

No todo el GNL viaja en barcos gigantes. Camiones cisterna criogénicos lo llevan a industrias y poblaciones alejadas de los gasoductos, donde se regasifica en pequeñas plantas satélite; a este esquema se le suele llamar «gasoducto virtual». El GNL también se usa cada vez más como combustible para buques y camiones pesados (ver gas natural vehicular).

Seguridad del GNL

El GNL líquido no arde: lo que puede inflamarse es el vapor que se forma al evaporarse, y solo cuando se mezcla con el aire en una proporción de entre 5 % y 15 % (ver propiedades físicas). En espacios abiertos, una nube de vapor que se enciende tiende a arder con rapidez como una llamarada más que a explotar; el riesgo de explosión aumenta en espacios confinados. Al principio, el vapor muy frío es más pesado que el aire y se mantiene cerca del suelo, formando una niebla visible por la condensación de la humedad ambiental; al calentarse se vuelve más ligero que el aire y se dispersa hacia arriba.

El otro gran riesgo es el frío extremo: el contacto con el líquido o con superficies criogénicas causa quemaduras por congelación, y el acero al carbono común se vuelve frágil a esas temperaturas, por lo que los tanques y las tuberías usan aceros especiales, aluminio o aleaciones de níquel. En espacios cerrados, el vapor también puede desplazar el oxígeno y causar asfixia. Las terminales aplican distancias de seguridad, sistemas de detección y de contención de derrames, y protocolos estrictos de carga y descarga.

¿Quién vende y quién compra?

Según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE) y de la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), Estados Unidos se convirtió en 2023 en el mayor exportador de GNL del mundo y desde entonces ha ampliado su ventaja; le siguen Catar y Australia, con volúmenes parecidos entre sí. Entre los grandes importadores figuran países asiáticos como Japón, China y Corea del Sur, además de Europa, que aumentó con fuerza sus compras de GNL tras la reducción del gas que recibía por gasoducto desde Rusia en 2022. El GNL ha convertido el gas en un mercado cada vez más global, como verás en el mercado mundial del gas.

Ideas clave

  • Licuar el gas a unos −162 °C reduce su volumen alrededor de 600 veces y permite transportarlo por mar.
  • La cadena del GNL incluye tratamiento, licuefacción, transporte en buques metaneros y regasificación.
  • Las FSRU son terminales flotantes que agilizan la importación de GNL, como en Cartagena (Colombia).
  • El GNL líquido no arde; solo su vapor mezclado con aire entre el 5 % y el 15 % es inflamable.
  • Estados Unidos, Catar y Australia son los mayores exportadores de GNL.

18 Industria

Distribución, odorización y medición

El último tramo del viaje transforma el gas de alta presión de los gasoductos en un suministro seguro, con olor y medido, que llega a millones de hogares, comercios e industrias.

La estación de entrada a la ciudad

El punto donde el gas pasa del sistema de transporte a la red de una ciudad se llama estación de entrega o de puerta de ciudad (city gate). Allí ocurren varias cosas a la vez: el gas se filtra para retirar polvo y líquidos; se calienta si es necesario, porque al reducir bruscamente su presión se enfría (efecto Joule-Thomson) y podría congelar válvulas o formar hidratos; se reduce su presión con reguladores; se mide con precisión, ya que en ese punto pasa del transportador al distribuidor; y, en muchos sistemas, se le añade el odorante.

Del gasoducto a tu casa Cinco etapas conectadas por flechas: estación de puerta de ciudad, red de distribución, estación reguladora, acometida con regulador y medidor en la vivienda. Debajo de cada etapa se indica cómo baja la presión, desde alta presión hasta la baja presión de uso en los artefactos. Puerta de ciudad Red de distribución Estación reguladora Acometida y regulador Medidor y tu casa Alta → media Media presión Media → baja Baja presión Artefactos La presión baja en cada etapa
Esquema simplificado de una red de distribución. Los nombres y los valores de cada nivel de presión dependen de la normativa de cada país.

Redes de distribución

Desde la puerta de ciudad parte una red de tuberías que recorre calles y avenidas. Suele organizarse en niveles de presión —alta, media y baja—, cuyos nombres y valores exactos dependen de la normativa de cada país. Las tuberías de mayor presión son de acero; las redes de media y baja presión se construyen cada vez más con polietileno (PE), un plástico que no se corroe, es flexible y se une mediante fusión térmica, lo que reduce el riesgo de fugas en las uniones. Con frecuencia, las tuberías de polietileno para gas son de color amarillo o llevan franjas amarillas que ayudan a identificarlas. Entre un nivel y otro hay estaciones reguladoras de distrito, y las redes suelen formar anillos o mallas para que el gas pueda llegar por más de un camino.

Acometida, regulador y medidor

La acometida es el tramo de tubería que conecta la red de la calle con cada inmueble; incluye una válvula de corte que permite suspender el servicio. Antes del medidor, o junto a él, un regulador reduce la presión al nivel de uso doméstico, que es muy baja: en muchas redes ronda los 20 milibares, apenas un 2 % de la presión atmosférica, aunque el valor exacto depende del país y del tipo de instalación. Esa presión tan baja es una de las razones por las que los artefactos domésticos pueden funcionar de forma estable y segura.

El medidor más común en los hogares es el de diafragma. En su interior hay cámaras separadas por membranas flexibles que se llenan y se vacían de forma alterna; cada ciclo desplaza un volumen conocido de gas y mueve un mecanismo que suma los metros cúbicos en el contador. Algunas empresas ya instalan medidores inteligentes que transmiten las lecturas a distancia. Como el contenido energético del gas puede variar, muchas facturas convierten los metros cúbicos medidos en unidades de energía aplicando el poder calorífico y factores de corrección por presión y temperatura; aprende a interpretar la tuya en la sección ahorro, eficiencia y tu factura de gas. Lo que ocurre después del medidor, dentro de tu vivienda, se explica en tu instalación de gas.

La odorización: un olor que salva vidas

El gas natural no tiene olor. Para que cualquier persona pueda advertir una fuga, las distribuidoras le añaden cantidades muy pequeñas de un odorante, normalmente mercaptanos como el tert-butil mercaptano o compuestos como el tetrahidrotiofeno (THT), cuyo olor suele compararse con el de huevo podrido, azufre o col podrida. Las normas suelen exigir que el olor sea perceptible cuando la concentración de gas en el aire llega a una quinta parte del límite inferior de inflamabilidad, es decir, alrededor del 1 %, muy lejos de la concentración a la que la mezcla podría encenderse.

Aun así, el olfato no es infalible: algunas personas lo tienen disminuido por la edad, por un resfriado o por haberse acostumbrado a un olor; además, en tuberías nuevas o en ciertos suelos el odorante puede atenuarse. Por eso conviene complementar el olfato con detectores, como se explica en cómo detectar una fuga de gas.

Si al excavar dañas una tubería, oyes un silbido o hueles gas en la calle, aléjate del lugar y pide a las personas cercanas que también se alejen, no intentes tapar la fuga, evita cualquier llama o chispa —incluido encender vehículos o maquinaria— y llama desde una distancia segura a la línea de emergencias de la distribuidora o al número de emergencias de tu país. El protocolo completo está en qué hacer ante una fuga.

Ideas clave

  • En la puerta de ciudad el gas se filtra, se calienta si hace falta, se regula, se mide y, en muchos sistemas, se odoriza.
  • Las redes de distribución usan acero para las presiones más altas y polietileno para media y baja presión.
  • El regulador entrega el gas a muy baja presión y el medidor de diafragma registra los metros cúbicos consumidos.
  • El odorante permite oler una fuga cuando el gas apenas alcanza una quinta parte del límite inferior de inflamabilidad.
  • Antes de excavar, consulta a la distribuidora: los daños causados por terceros son una causa frecuente de fugas.

Bloque 4

Aplicaciones: el gas como combustible y materia prima

El gas natural cocina alimentos, calienta agua, mueve turbinas, funde vidrio y se transforma en fertilizantes, plásticos e hidrógeno. En este bloque descubrirás la química de la llama, cómo se convierte en electricidad, en qué sectores se usa y cómo se compara con otros combustibles, con herramientas interactivas para ordenar datos y convertir unidades de energía.

19 Usos

El gas como combustible: la ciencia de la llama

Cada vez que enciendes un quemador ocurre una reacción química muy precisa: el metano se combina con el oxígeno del aire y libera energía en forma de calor y luz. Entenderla te ayuda a usar el gas con más eficiencia y, sobre todo, con más seguridad.

La combustión es una reacción de oxidación rápida que desprende calor. Para que aparezca el fuego deben coincidir tres elementos, que los cuerpos de bomberos y los manuales de seguridad representan como el triángulo del fuego. Si falta cualquiera de ellos, la llama no se produce o se apaga. Por eso casi todas las normas de seguridad con gas se reducen, en el fondo, a impedir que esos tres factores se junten donde no deben: una fuga aporta el combustible, el aire aporta el oxígeno y basta una chispa para completar el triángulo.

Combustible

Es la sustancia que se oxida: en este caso, el metano y los demás hidrocarburos del gas natural. Solo arde cuando su concentración en el aire está, aproximadamente, entre el 5 % y el 15 % (límites de inflamabilidad).

Comburente

Es el oxígeno, que normalmente proviene del aire (alrededor del 21 % del aire es oxígeno). Un artefacto que recibe poco aire quema mal, desperdicia combustible y produce monóxido de carbono.

Energía de activación

Es el impulso inicial: una chispa, una llama piloto o una superficie muy caliente. Una mezcla de gas y aire puede encenderse con la chispa de un interruptor; sin fuente de ignición, solo se inflama por sí sola por encima de unos 500 °C.

La ecuación de la combustión

Cuando el metano arde con suficiente oxígeno, cada molécula de CH4 reacciona con dos moléculas de O2 y produce una de dióxido de carbono y dos de vapor de agua:

CH4 + 2 O2 → CO2 + 2 H2O + energía

La energía liberada es de unos 890 kJ por mol de metano (poder calorífico superior), lo que equivale a cerca de 55,5 MJ por kilogramo de metano puro. Medido sobre el poder calorífico inferior, el metano ronda los 50 MJ/kg, y el gas natural comercial, que contiene otros hidrocarburos y algo de gases inertes, unos 48 MJ/kg, el valor que usa la tabla del comparador. Como el aire contiene solo un 21 % de oxígeno, para aportar esos dos volúmenes de O2 se necesitan alrededor de 9,5 volúmenes de aire por cada volumen de metano; en masa, unos 17 kg de aire por kilogramo de gas. Los quemadores se diseñan con un ligero exceso de aire para asegurar que todo el combustible se queme, pero sin exagerar, porque el aire sobrante también se calienta y se lleva energía por la chimenea.

Si el oxígeno no alcanza, la reacción queda a medias. Parte del carbono se convierte en monóxido de carbono (CO) en lugar de CO2, y otra parte queda como partículas de carbono sin quemar, el hollín, que se ponen incandescentes dentro de la llama y emiten luz amarilla; por eso el color de la llama es un indicador práctico de la calidad de la combustión. Dos ejemplos simplificados de lo que ocurre son:

2 CH4 + 3 O2 → 2 CO + 4 H2O y CH4 + O2 → C + 2 H2O

Combustión completa frente a combustión incompleta
CaracterísticaCombustión completaCombustión incompleta
Color de la llamaAzul, estable, con un cono interior bien definidoAmarilla o anaranjada, alta, temblorosa o que se despega del quemador
Oxígeno disponibleSuficiente, con un ligero exceso de aireInsuficiente: entrada de aire mal regulada, quemador sucio o ambiente sin ventilación
Productos principalesCO2 y vapor de aguaMonóxido de carbono (CO) y hollín, además de algo de CO2 y agua
Aprovechamiento de la energíaMáximoMenor: parte del combustible se desperdicia
Señales visiblesOllas y paredes limpiasOllas tiznadas, manchas negras en paredes, techos o en la salida del artefacto
Riesgo para la saludBajo, si el lugar está bien ventiladoIntoxicación por monóxido de carbono, un gas invisible y sin olor
Zonas de una llama de gas natural Esquema de un quemador con una llama azul. El gas sale del quemador mezclado con aire primario. Dentro de la llama hay un cono interior azul intenso donde la mezcla empieza a reaccionar; alrededor, un manto exterior más claro donde el gas restante se quema con el aire del ambiente. El punto más caliente está justo por encima de la punta del cono interior. Manto exterior el gas restante arde con el aire del ambiente (aire secundario) Zona más caliente justo sobre la punta del cono Cono interior la mezcla gas-aire empieza a arder Quemador el gas arrastra aire primario
En una llama bien regulada se distinguen un cono interior azul intenso y un manto exterior más tenue. Una llama amarilla indica falta de aire.

Poder calorífico superior e inferior

La combustión del metano produce vapor de agua, y ese vapor guarda energía. El PCS cuenta toda la energía de la reacción, incluido el calor que se recupera cuando el vapor de los gases de escape se condensa en agua líquida. El PCI supone que el vapor sale por la chimenea sin condensarse, así que es menor: en el gas natural, el PCI es aproximadamente un 10 % más bajo que el PCS.

La diferencia tiene consecuencias prácticas. Las empresas distribuidoras suelen usar el PCS para calcular la energía facturada, mientras que muchas fichas técnicas y estadísticas energéticas usan el PCI. Las calderas y calentadores «de condensación» enfrían los humos lo suficiente para condensar parte del vapor y aprovechar ese calor extra; por eso algunos fabricantes anuncian rendimientos superiores al 100 % referidos al PCI, algo que no contradice ninguna ley física: simplemente se mide sobre una base que no contaba ese calor.

¿Por qué se dice que es el fósil más limpio?

Entre los combustibles fósiles, el gas natural es el que arde de forma más limpia. Es una molécula sencilla que se mezcla muy bien con el aire, de modo que apenas deja cenizas o partículas finas. Como el azufre se retira en las plantas de procesamiento, sus emisiones de dióxido de azufre (SO2) son prácticamente nulas. Y por cada unidad de energía emite menos CO2: unos 56 kg por gigajulio, frente a unos 74 del diésel y unos 95 del carbón bituminoso, según los valores por defecto del IPCC (puedes compararlos en el comparador).

Sin embargo, «más limpio» no significa «limpio». Quemar gas sigue emitiendo CO2, el principal gas de efecto invernadero, y las altas temperaturas de la llama hacen que parte del nitrógeno del aire se oxide y forme óxidos de nitrógeno (NOx), contaminantes que irritan las vías respiratorias y contribuyen al esmog. A eso se suman las fugas de metano sin quemar a lo largo de la cadena, cuyo impacto climático explicamos en Gas natural y medio ambiente. Por eso son tan importantes los quemadores de bajo NOx y el control de fugas.

Ideas clave

  • El fuego necesita combustible, comburente (oxígeno) y energía de activación; quitar uno de ellos lo impide.
  • La combustión completa del metano produce CO2 y agua, y requiere unos 9,5 volúmenes de aire por volumen de gas.
  • Llama azul significa buena combustión; llama amarilla y hollín indican falta de aire y riesgo de monóxido de carbono.
  • El PCS incluye el calor de condensación del vapor de agua; el PCI no, y es alrededor de un 10 % menor.
  • El gas natural es el fósil que menos contamina al quemarse, pero emite CO2 y NOx.

20 Usos

Generación de electricidad

Más de una quinta parte de la electricidad del mundo se produce con gas natural. Las centrales a gas destacan por su eficiencia, su rapidez de respuesta y sus menores emisiones frente al carbón.

Una central térmica transforma la energía química de un combustible en electricidad en varias etapas: la combustión libera calor; ese calor, en forma de gases o vapor a alta presión, hace girar una turbina o mueve los pistones de un motor; y ese movimiento acciona un generador que, por inducción electromagnética, produce corriente. En cada etapa se pierde parte de la energía como calor que no se aprovecha. Por eso el dato más importante de una central es su eficiencia: el porcentaje de la energía del combustible que termina convertido en electricidad.

Turbina de gas en ciclo abierto

La mayoría de las centrales a gas se basan en la turbina de gas, que funciona según el ciclo de Brayton. Un compresor aspira aire y lo comprime; en la cámara de combustión se inyecta el gas natural, que arde de forma continua; y los gases calientes a alta presión se expanden en la turbina, que mueve a la vez el compresor y el generador. Es el mismo principio de los motores a reacción de los aviones; de hecho, las llamadas turbinas aeroderivadas proceden de diseños aeronáuticos.

En ciclo abierto, los gases de escape salen a la atmósfera todavía muy calientes, por lo general entre unos 450 y 650 °C según el modelo, y esa energía se pierde. La eficiencia suele situarse en torno al 35–40 %, según el tamaño y la tecnología del equipo. A cambio, estas centrales son compactas, se construyen con relativa rapidez y pueden pasar de estar apagadas a plena carga en cuestión de minutos, por lo que se usan sobre todo para cubrir las horas de mayor demanda (centrales «de punta»).

Ciclo combinado: el calor se aprovecha dos veces

La gran mejora llegó al aprovechar ese calor residual. En una central de ciclo combinado, los gases de escape de la turbina pasan por una caldera de recuperación que produce vapor, y ese vapor mueve una segunda turbina. Así se obtiene más electricidad con el mismo gas. Las centrales modernas superan el 55–60 % de eficiencia, y los diseños más recientes anuncian valores algo superiores al 60 % (medidos sobre el PCI). Por cada kWh generado, una central de este tipo emite aproximadamente la mitad del CO2 que una central de carbón.

  1. Compresión del aire

    El compresor, unido al mismo eje que la turbina, eleva la presión del aire aspirado muchas veces por encima de la atmosférica.

  2. Combustión del gas

    El gas natural arde de forma continua en la cámara de combustión y los gases alcanzan temperaturas superiores a 1000 °C.

  3. Turbina de gas y primer generador

    Los gases se expanden y hacen girar la turbina; su generador produce, de forma aproximada, dos tercios de la electricidad de la central.

  4. Caldera de recuperación de calor

    Los gases de escape, aún muy calientes, pasan por una caldera de recuperación (conocida por la sigla inglesa HRSG) que convierte agua en vapor a presión.

  5. Turbina de vapor y segundo generador

    El vapor mueve una segunda turbina que genera el tercio restante; luego se condensa, enfriado con agua o aire, y vuelve a la caldera en un circuito cerrado.

Motores de gas y cogeneración

Además de turbinas, existen grandes motores alternativos a gas, parecidos en su principio a los de un automóvil pero con potencias de varios megavatios. Se instalan en módulos, toleran bien los arranques y paradas frecuentes y mantienen una buena eficiencia, del orden del 40–50 %, incluso cuando no trabajan a plena carga. Son habituales en minas, islas, zonas aisladas y en plantas que combinan varios motores para seguir la demanda.

La cogeneración (o CHP, por sus siglas en inglés) produce a la vez electricidad y calor útil, en forma de vapor o agua caliente, a partir del mismo combustible. Como el calor que una central convencional desecharía se usa en un proceso industrial, un hospital o una red de calefacción, la eficiencia global puede superar el 75–80 %, según el diseño y el aprovechamiento real del calor. Si además se usa ese calor para producir frío mediante enfriadoras de absorción, se habla de trigeneración.

Un socio flexible para las renovables

La generación solar y eólica varía con el clima y la hora del día. Las centrales a gas, sobre todo las turbinas de ciclo abierto y los motores, pueden subir o bajar su producción con rapidez para compensar esas variaciones. Por eso muchos sistemas eléctricos las usan como respaldo mientras crecen el almacenamiento en baterías, las interconexiones y otras fuentes flexibles. Cuánto tiempo y en qué medida seguirá cumpliendo ese papel es parte del debate que presentamos en Transición energética.

El caso de América Latina

En países donde domina la hidroelectricidad, como Colombia o Brasil, las térmicas a gas funcionan como un seguro: cuando una sequía, por ejemplo durante un episodio de El Niño, reduce el nivel de los embalses, aumentan su producción para ayudar a evitar racionamientos. En México y Argentina, en cambio, el gas natural es la principal fuente de generación eléctrica, con participaciones que, según las estadísticas oficiales de cada país, rondan o superan la mitad del total. Chile, Perú y varios países de Centroamérica y el Caribe también lo usan, en algunos casos a partir de GNL importado.

≈ 22–23 %

Electricidad mundial generada con gas

Mediados de la década de 2020, según la AIE y el Energy Institute

35–40 %

Eficiencia típica de una turbina en ciclo abierto

> 60 %

Eficiencia de los ciclos combinados más modernos

Referida al PCI

75–80 % o más

Eficiencia global posible con cogeneración

Electricidad más calor útil, según el diseño

Ideas clave

  • Alrededor del 22–23 % de la electricidad mundial se genera con gas natural.
  • Una turbina en ciclo abierto ronda el 35–40 % de eficiencia; un ciclo combinado moderno supera el 55–60 %.
  • La cogeneración aprovecha también el calor y puede alcanzar eficiencias globales muy altas.
  • Su rapidez de arranque convierte al gas en respaldo de la energía solar y eólica y de los sistemas hidroeléctricos en épocas de sequía.

21 Usos

Usos en el hogar y el comercio

Cocinar, calentar agua, calentar la casa y secar la ropa: el gas natural por red llega a millones de hogares y negocios de la región. Conocer cada uso te ayuda a aprovecharlo mejor y con seguridad.

El gas llega a la vivienda por la red de distribución de la ciudad, pasa por el regulador y el medidor y recorre la instalación interna hasta cada artefacto, como explicamos en Distribución, odorización y medición y en Tu instalación de gas. A diferencia del cilindro de GLP, el suministro es continuo: no hay que comprar, cambiar ni cargar envases, y se paga según lo que registra el medidor, normalmente después de haberlo consumido.

Cocina

Estufas, cocinas y hornos son el uso doméstico más extendido. La llama permite un control inmediato: el calor llega en segundos y se ajusta al instante con la perilla. Una llama azul y estable indica que el quemador funciona bien; usa recipientes de un tamaño adecuado para que la llama no sobresalga por los lados y no desperdicies energía.

Agua caliente

En muchas viviendas sin calefacción, el calentador de agua es el artefacto que más gas consume. Hay dos tipos principales, de paso y de acumulación, que comparamos en la tabla siguiente. Ambos necesitan una evacuación correcta de los gases de combustión hacia el exterior.

Calefacción

En climas fríos o templados con inviernos marcados, como buena parte de Argentina, el centro y sur de Chile o algunas zonas de montaña, el gas calienta los ambientes con calderas conectadas a radiadores o suelo radiante y con calefactores de tiro balanceado, que toman el aire del exterior y expulsan allí los gases. Los aparatos sin salida al exterior no deben usarse en dormitorios ni en espacios cerrados (riesgo de monóxido).

Secado de ropa

Las secadoras a gas suelen secar más rápido que muchas eléctricas convencionales y son habituales en lavanderías. Necesitan un ducto de evacuación hacia el exterior, limpio de pelusa, porque expulsan aire húmedo junto con los productos de la combustión.

Calentador de paso frente a calentador de acumulación
AspectoDe paso (instantáneo)De acumulación (con tanque)
FuncionamientoCalienta el agua solo mientras circula: un quemador potente se enciende al abrir el grifoMantiene un depósito de agua caliente a temperatura constante con un quemador más pequeño
EspacioCompacto, se instala en la paredRequiere lugar para un tanque de decenas o cientos de litros
DisponibilidadContinua mientras haya gas, pero el caudal está limitado por su potencia (litros por minuto)Limitada a la capacidad del tanque; después hay que esperar a que se recupere
PérdidasNo gasta energía en mantener agua caliente en reposoPierde algo de calor en reposo, menos si el tanque está bien aislado
Conviene paraViviendas con pocos puntos de uso simultáneoVarias duchas al mismo tiempo o lugares con baja presión de agua

Los calentadores de tiro natural expulsan los humos por un ducto gracias a que el aire caliente sube; los de tiro forzado o de cámara estanca usan un ventilador y, en muchos modelos, toman el aire de combustión del exterior, lo que los hace más adecuados para espacios reducidos. Las normas técnicas de muchos países, incluida Colombia, prohíben instalar calentadores de tiro natural en baños y dormitorios. La ubicación de cualquier calentador debe definirla un instalador certificado.

Comercios y servicios

Muchos negocios dependen del gas natural para trabajar todos los días:

  • Restaurantes y cafeterías: cocinas industriales, freidoras, planchas y hornos en los que la regulación instantánea de la llama es esencial.
  • Panaderías y pastelerías: hornos de piso y rotativos que mantienen una temperatura uniforme durante horas.
  • Lavanderías: secadoras industriales y calderas de vapor para lavar y planchar.
  • Hoteles: agua caliente para cientos de duchas, calefacción, piscinas climatizadas y cocinas.
  • Hospitales y clínicas: vapor para esterilizar, agua caliente, lavandería y cocina; algunos cuentan con cogeneración.
  • Colegios y comedores comunitarios: cocinas que preparan muchas raciones a un costo razonable.

Ventajas del gas por red

Además de la comodidad del suministro continuo, el gas natural es más liviano que el aire y, si escapa al aire libre, tiende a subir y dispersarse, a diferencia del GLP, que se acumula a ras del suelo (aquí explicamos las diferencias). En muchas ciudades latinoamericanas su costo por unidad de energía resulta competitivo frente al GLP o la electricidad, aunque esto depende de las tarifas, los subsidios y los impuestos de cada país. Para estimar tu propio consumo, visita Ahorro, eficiencia y tu factura de gas.

Calidad del aire dentro de casa

Toda combustión en un espacio interior genera algo de dióxido de nitrógeno (NO2) y otros contaminantes. Diversos estudios han asociado la exposición al NO2 en interiores con molestias respiratorias, sobre todo en niños y en personas con asma. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha fijado valores guía para este contaminante que se aplican también al aire de las viviendas, y las cocinas a gas mal ventiladas pueden superarlos durante su uso. Por eso es importante ventilar bien los lugares donde se cocina o se usan artefactos de combustión.

Otras alternativas

Las cocinas de inducción y las bombas de calor eléctricas son alternativas cada vez más presentes en el mercado. Cuál conviene en cada hogar depende del precio local de la electricidad y del gas, de la infraestructura disponible, del costo de los equipos y de cómo se genera la electricidad en cada país. Esta guía no recomienda marcas ni tecnologías concretas: te invita a comparar con información confiable.

Ideas clave

  • En el hogar, el gas se usa para cocinar, calentar agua, calentar ambientes y secar ropa.
  • El calentador de paso calienta el agua al instante; el de acumulación la guarda en un tanque.
  • Todo artefacto de combustión necesita ventilación y, si corresponde, una salida de gases al exterior.
  • Restaurantes, panaderías, lavanderías, hoteles, hospitales y colegios dependen del gas a diario.
  • Usar la campana extractora y ventilar reduce la exposición al NO2 al cocinar.

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Usos industriales

La industria es uno de los mayores consumidores de gas natural del mundo. Lo usa como fuente de calor limpio y fácil de controlar y, en muchos casos, también como materia prima.

Buena parte de la energía que consume la industria no se usa como electricidad, sino como calor de proceso: agua caliente para lavar o pasteurizar, vapor para cocinar, esterilizar o mover maquinaria, y temperaturas de más de 1000 °C para fundir vidrio o tratar metales. El gas natural cubre todo ese rango mediante cuatro grandes familias de equipos:

  • Calderas: producen vapor o agua caliente que se distribuye por toda la planta.
  • Hornos industriales: funden, recalientan o tratan térmicamente metales, vidrio y otros materiales.
  • Secadores: eliminan la humedad de granos, papel, pinturas, telas o leche en polvo, a veces con la llama en contacto directo con el producto.
  • Hornos de cocción: cuecen cerámica, ladrillos, baldosas y sanitarios siguiendo curvas de temperatura muy precisas.
Principales usos industriales del gas natural
SectorUsos principales¿Por qué gas?
SiderurgiaReducción directa del mineral de hierro, recalentamiento del acero antes del laminado, tratamientos térmicosEl gas reformado aporta hidrógeno y CO que retiran el oxígeno del mineral; llama fácil de regular
VidrioHornos que funden arena, carbonato de sodio y caliza a alrededor de 1500 °CTemperaturas muy altas y estables, sin cenizas que contaminen el vidrio
CerámicaCocción de baldosas, sanitarios, vajillas y ladrillos; secado de piezasLlama limpia que no mancha el producto y permite curvas de temperatura exactas
CementoHornos de clínker y secado de materias primasDonde hay gas disponible, emite menos CO2 que el carbón o el coque de petróleo
Alimentos y bebidasHornear, freír, tostar café, pasteurizar, esterilizar envases, secar leche en polvoCombustión limpia que permite el fuego directo y un control fino de la temperatura
Papel y cartónVapor para la fabricación y secado de la hojaGran demanda de vapor, muy adecuada para cogeneración
TextilAgua caliente para teñir, secado y chamuscado de hilos y telasLlama uniforme que quema las fibras sueltas sin dañar el tejido
QuímicaCalor de reacción, vapor y materia primaDoble papel: combustible y fuente de hidrógeno y carbono (ver sección 23)

Acero con gas: la reducción directa

El método tradicional para obtener hierro usa altos hornos alimentados con coque, un derivado del carbón. La alternativa con gas es la reducción directa: el gas natural se transforma en una mezcla de hidrógeno y monóxido de carbono que retira el oxígeno del mineral de hierro sin fundirlo. El resultado, llamado hierro esponja o de reducción directa, se funde después en hornos eléctricos de arco. Procesos de este tipo, como HYL, desarrollado originalmente en México, y MIDREX, se han aplicado en países con gas abundante; en la región destacan, entre otros, México, Venezuela y Trinidad y Tobago. Esta ruta emite considerablemente menos CO2 que el alto horno, y la industria estudia sustituir de forma progresiva el gas por hidrógeno de bajas emisiones.

¿Por qué la industria elige el gas?

  • Control preciso: la potencia de un quemador se ajusta en segundos y con exactitud, algo clave en procesos como la cocción cerámica o el templado del vidrio.
  • Llama limpia: no deja cenizas y produce muy poco hollín, lo que permite el calentamiento directo de alimentos, pinturas o piezas delicadas.
  • Suministro continuo: llega por gasoducto, sin necesidad de grandes depósitos de combustible en la planta.
  • Menores emisiones: frente al carbón o al fuelóleo, reduce el CO2, prácticamente elimina el SO2 y disminuye las partículas.
  • Eficiencia: se combina bien con la cogeneración y con sistemas de recuperación de calor.

Seguridad en la industria

Una planta que consume grandes caudales de gas necesita sistemas de seguridad específicos: trenes de válvulas con doble cierre automático, detectores de llama que cortan el gas si la llama se apaga, purga con aire de la cámara de combustión antes de cada encendido, detectores de gas en las salas de equipos, planes de emergencia y mantenimiento realizado por personal certificado. Estos requisitos se recogen en normas técnicas como NFPA 85 (calderas) y NFPA 86 (hornos) de Estados Unidos, o en sus equivalentes nacionales, que las empresas deben conocer y cumplir.

Ideas clave

  • La industria usa el gas sobre todo como calor de proceso en calderas, hornos, secadores y hornos de cocción.
  • Vidrio, cerámica, acero, cemento, alimentos, papel, textiles y química son grandes consumidores.
  • La reducción directa permite fabricar acero con gas en lugar de coque, con menos emisiones.
  • Sus ventajas son el control preciso, la llama limpia y el suministro continuo; su uso exige sistemas de seguridad y normas específicas.

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Petroquímica, fertilizantes e hidrógeno

El gas natural no solo se quema: también es la materia prima de buena parte del hidrógeno, los fertilizantes y los plásticos que usamos. Sus moléculas aportan los átomos de carbono e hidrógeno con los que la química construye otros productos.

Cuando el gas se usa como materia prima (en inglés, feedstock), lo que interesa no es tanto su energía como sus átomos. El metano es una fuente concentrada de hidrógeno, y el etano y el propano que se separan en las plantas de procesamiento son el punto de partida de los plásticos más comunes. Esta rama de la industria química se conoce como petroquímica, aunque buena parte de ella parte del gas y no del petróleo.

Del metano al hidrógeno: el reformado con vapor

El método más usado para producir hidrógeno es el reformado de metano con vapor. En unos tubos rellenos de un catalizador de níquel, a temperaturas de unos 700–1000 °C, el metano reacciona con vapor de agua y forma monóxido de carbono e hidrógeno, una mezcla llamada gas de síntesis:

CH4 + H2O → CO + 3 H2

Después, en la reacción de desplazamiento agua-gas, el monóxido de carbono reacciona con más vapor y libera hidrógeno adicional:

CO + H2O → CO2 + H2

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), la mayor parte del hidrógeno que se produce hoy en el mundo, alrededor de dos tercios, proviene del gas natural, casi siempre sin capturar el CO2 resultante: es el llamado hidrógeno gris. Si ese CO2 se captura y almacena, se habla de hidrógeno azul, y si el hidrógeno se obtiene por electrólisis del agua con electricidad renovable, de hidrógeno verde. Analizamos estas opciones en Transición energética.

Amoníaco y fertilizantes

El nitrógeno es esencial para que crezcan las plantas, y el aire está lleno de él, pero los cultivos no pueden aprovecharlo directamente. El proceso Haber-Bosch, desarrollado a comienzos del siglo XX por los químicos alemanes Fritz Haber y Carl Bosch, combina ese nitrógeno con hidrógeno a alta presión y temperatura, con ayuda de un catalizador de hierro, para formar amoníaco:

N2 + 3 H2 → 2 NH3

A su vez, el amoníaco reacciona con el CO2 que sale del propio reformado para producir urea, el fertilizante nitrogenado sólido más usado del mundo: 2 NH3 + CO2 → CO(NH2)2 + H2O. En la mayoría de los países el gas natural es la principal materia prima del amoníaco, aunque en algunos, como China, predomina el carbón.

  1. Gas naturalMetano, más etano y propano separados en el procesamiento.
  2. ReformadoEl metano y el vapor forman gas de síntesis (CO + H2).
  3. HidrógenoPara refinerías, industria química y nuevos usos energéticos.
  4. Amoníaco y ureaBase de los fertilizantes nitrogenados.
  5. MetanolResinas, solventes, ácido acético y combustibles.
  6. Etileno y propilenoDel craqueo de etano y propano salen los plásticos.

Metanol

Con el gas de síntesis también se fabrica metanol (CO + 2 H2 → CH3OH). Es la base del formaldehído usado en resinas para tableros de madera aglomerada, del ácido acético, de solventes y de algunos plásticos; además interviene en la producción de biodiésel y empieza a usarse como combustible marino. Trinidad y Tobago, con abundante gas y poca demanda interna, figura entre los mayores exportadores mundiales de metanol y amoníaco.

Del etano a los plásticos

El etano se somete a craqueo con vapor a temperaturas cercanas o superiores a 800 °C y se convierte en etileno, el compuesto orgánico que más se fabrica en el mundo. Del etileno se obtienen el polietileno (bolsas, envases, películas y tuberías, incluidas muchas de las tuberías amarillas que distribuyen el propio gas), el PVC y el etilenglicol, que sirve como anticongelante y para fabricar el PET de las botellas. El propano, por craqueo o deshidrogenación, da propileno, del que sale el polipropileno de envases, piezas de automóviles y fibras.

Otros productos valiosos

  • Helio: algunos yacimientos contienen pequeñas proporciones de helio, que se separa por destilación a temperaturas muy bajas. El gas natural es la principal fuente comercial de este elemento, indispensable para enfriar los imanes de los equipos de resonancia magnética, fabricar semiconductores y en investigación científica.
  • Negro de humo: carbono muy fino usado para reforzar llantas y pigmentar tintas; algunos procesos lo obtienen del gas natural, aunque hoy predominan los aceites pesados.
  • Combustibles sintéticos: las plantas de gas a líquidos (GTL), como las que operan en Catar, convierten el gas de síntesis en diésel, lubricantes y ceras mediante el proceso Fischer-Tropsch.

Ideas clave

  • El gas es materia prima: aporta hidrógeno y carbono a la industria química.
  • El reformado con vapor produce la mayor parte del hidrógeno actual, conocido como hidrógeno gris.
  • Con ese hidrógeno, el proceso Haber-Bosch fabrica amoníaco, base de la urea y de otros fertilizantes.
  • El etano y el propano se transforman en etileno y propileno, y de ellos salen los plásticos más comunes.
  • Metanol, helio, negro de humo y combustibles sintéticos completan la lista de productos derivados.

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Gas natural vehicular y transporte

El gas natural también mueve automóviles, taxis, buses, camiones y barcos. América Latina tiene una larga trayectoria con esta tecnología, y conocerla te ayuda a usarla con seguridad.

El gas natural vehicular (GNV), llamado también gas natural comprimido (GNC), es el mismo gas de la red doméstica, pero almacenado a alta presión. Las estaciones de servicio lo toman del gasoducto, lo secan, lo comprimen y lo cargan en los cilindros del vehículo a una presión de alrededor de 200–250 bar, es decir, unas doscientas veces la presión atmosférica. Los cilindros son de acero o de materiales compuestos, se fabrican conforme a normas exigentes y se someten a pruebas de resistencia.

Vehículos dedicados y bicombustible

Los vehículos dedicados salen de fábrica preparados para funcionar solo o principalmente con gas, con un motor optimizado para ese combustible. Los bicombustible pueden usar gasolina o GNV: suelen ser autos a gasolina convertidos mediante un kit certificado que incluye el cilindro con su válvula, un reductor que baja la presión del gas antes de enviarlo al motor, inyectores, una unidad electrónica de control, un conmutador para elegir el combustible y una válvula de carga. En vehículos pesados también existen motores duales, que queman una mezcla de diésel y gas.

Ventajas y limitaciones

Entre sus ventajas destacan un costo por kilómetro que suele ser menor que el de la gasolina, aunque depende de los precios y los impuestos de cada país; menos CO2 por unidad de energía que la gasolina y el diésel; un escape con muy pocas partículas y prácticamente sin azufre; y un índice de octano muy alto, que reduce el riesgo de detonación en el motor. Además, si escapa al aire libre, sube y se dispersa, porque es más liviano que el aire.

Sus limitaciones también son reales: los cilindros pesan y ocupan espacio, a menudo en el maletero; la autonomía con gas suele ser menor; fuera de las zonas con red de gas hay pocas estaciones; los motores convertidos pueden perder algo de potencia; la conversión tiene un costo inicial y obliga a hacer revisiones periódicas; y las fugas de metano sin quemar, durante la carga o por el escape, reducen su beneficio climático. La tabla resume la comparación con la gasolina y el diésel.

GNV, gasolina y diésel: comparación cualitativa
AspectoGNVGasolinaDiésel
Estado en el vehículoGas comprimido a unos 200 barLíquido a presión atmosféricaLíquido a presión atmosférica
CO2 por unidad de energíaEl más bajo (56,1 kg/GJ)Intermedio (69,3 kg/GJ)El más alto de los tres (74,1 kg/GJ)
Partículas y hollínMuy bajosBajosMás altos si el vehículo no tiene filtro de partículas
AzufrePrácticamente nuloBajo, según la norma de calidad del paísDe bajo a moderado, según la norma del país
AutonomíaMenorAltaMuy alta, por la eficiencia de sus motores
Espacio y peso del depósitoCilindros voluminosos y pesadosTanque compactoTanque compacto
Estaciones de cargaLimitadas a zonas con red de gasMuy extendidasMuy extendidas
Precio del combustibleSuele ser menor, según el paísReferencia habitualVariable según impuestos y subsidios

Revisiones obligatorias

Como el gas se almacena a gran presión, en muchos países la normativa exige revisiones periódicas del cilindro y de toda la instalación: inspección visual, verificación de válvulas y tuberías y, cada cierto número de años, una prueba hidrostática del cilindro. Con frecuencia se entrega un certificado o un distintivo que las estaciones deben comprobar antes de cargar. Los cilindros tienen además una vida útil máxima fijada por el fabricante y la norma correspondiente, tras la cual deben retirarse. La frecuencia exacta de cada control depende de la regulación de tu país.

Pioneros en América Latina

Argentina impulsó el GNC desde la década de 1980 y durante décadas ha figurado entre los países con más vehículos a gas del mundo. Brasil, Colombia, Perú y Bolivia también desarrollaron flotas importantes, sobre todo de taxis, buses y vehículos de trabajo, apoyadas en su producción nacional de gas; en Perú, por ejemplo, el GNV creció en Lima tras la llegada del gas de Camisea. Repasa esta historia en El gas natural en América Latina.

Camiones, barcos y biometano

En camiones pesados de larga distancia, el gas puede llevarse licuado (GNL) a unos −162 °C en tanques criogénicos, lo que da más autonomía que el gas comprimido. En el transporte marítimo, la regla de la Organización Marítima Internacional (OMI) que desde el 1 de enero de 2020 limita el contenido de azufre de los combustibles marinos al 0,5 % (antes el límite general era 3,5 %) aumentó el interés por el GNL, que prácticamente no contiene azufre; un número creciente de buques, entre ellos portacontenedores y cruceros, ya lo usa. Por último, el biometano obtenido al purificar biogás puede usarse en los mismos vehículos (bio-GNV) y reducir de forma notable las emisiones a lo largo de su ciclo de vida (más información).

Sí debes

  • Convertir el vehículo solo en talleres certificados y con componentes homologados.
  • Mantener al día las revisiones periódicas y el certificado del cilindro.
  • Seguir las instrucciones de la estación: en muchos países se pide apagar el motor y que los pasajeros bajen durante la carga.
  • Revisar a simple vista el cilindro y sus soportes, y consultar a un taller ante golpes, corrosión o ruidos extraños.

Nunca

  • Modificar, soldar o perforar el cilindro, las tuberías o los soportes.
  • Instalar componentes usados, sin certificación o de origen desconocido.
  • Usar un cilindro vencido, golpeado o con la revisión caducada.
  • Intentar reparar por tu cuenta una fuga o manipular el reductor de presión.
  • Fumar o usar llamas cerca del vehículo mientras se carga.

Ideas clave

  • El GNV es gas natural comprimido a unos 200–250 bar en cilindros de alta resistencia.
  • Hay vehículos dedicados de fábrica y vehículos bicombustible convertidos con kits certificados.
  • Emite menos CO2 y partículas que la gasolina y el diésel, pero tiene menor autonomía y menos estaciones.
  • Las revisiones periódicas del cilindro son obligatorias en muchos países y nunca deben omitirse.
  • El GNL gana terreno en camiones y barcos, y el biometano puede reemplazar al gas fósil en los mismos motores.

25 Usos

Comparador de combustibles y conversor de unidades

Compara cuánta energía aporta cada combustible y cuánto CO2 emite por unidad de energía, y convierte entre las unidades que aparecen en facturas, noticias y mercados internacionales.

La tabla reúne dos datos clave de combustibles muy usados. El poder calorífico inferior (PCI) indica cuánta energía útil libera un kilogramo al quemarse. El factor de emisión indica cuántos kilogramos de CO2 se emiten por cada gigajulio (GJ) de energía obtenida; compararlos por unidad de energía, y no por kilogramo, es la forma justa de ver cuál contamina menos para hacer el mismo trabajo. Pulsa el encabezado de una columna para ordenar la tabla de mayor a menor o al revés.

Poder calorífico inferior y emisiones de CO2 de combustibles comunes (valores por defecto del IPCC, 2006)
Observaciones
Gas naturalGas48,056,1El fósil con menos CO2 por unidad de energía; no incluye las fugas de metano (ver sección 33).
GLP (propano y butano)Gas licuado a presión47,363,1Se distribuye en cilindros o a granel; es más pesado que el aire.
GasolinaLíquido44,369,3Combustible principal de los automóviles ligeros.
Diésel (gasóleo)Líquido43,074,1Camiones, buses, maquinaria y grupos electrógenos.
Carbón bituminosoSólido25,894,6Sin sistemas de control, emite además cenizas, SO2 y partículas.
LignitoSólido11,9101Carbón de bajo rango con mucha humedad: poca energía por kilogramo.
LeñaSólido15,6112CO2 de origen biogénico, que se contabiliza aparte; solo es neutral si el bosque se regenera. Su humo en interiores es un grave problema de salud.
HidrógenoGas≈ 1200No emite CO2 en el punto de uso; su huella depende de cómo se produzca (ver sección 23).

Fuente: Directrices del IPCC de 2006 para los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero, volumen 2 (Energía), valores por defecto sobre base de PCI. El PCI del hidrógeno es el valor de referencia habitual en la literatura técnica. Los valores reales varían según la composición de cada combustible.

Cómo leer los resultados

Por kilogramo, el gas natural es uno de los combustibles con más energía, solo superado por el hidrógeno. Pero por volumen ocurre lo contrario: un metro cúbico de gas pesa menos de un kilogramo, y por eso para transportarlo o almacenarlo se comprime (GNV) o se licúa (GNL). Con el hidrógeno el problema es aún mayor, porque es el gas más liviano que existe.

En emisiones, el carbón bituminoso libera cerca de un 70 % más de CO2 que el gas natural por cada gigajulio. En la generación eléctrica la diferencia se amplía, porque las centrales de ciclo combinado son más eficientes que las de carbón: por eso, por cada kWh, el gas emite aproximadamente la mitad de CO2. Recuerda, eso sí, que estas cifras solo cuentan la combustión; el balance climático completo debe sumar las fugas de metano en la cadena de suministro.

Conversor de unidades de energía

La energía del gas se expresa en muchas unidades. En América Latina las facturas suelen medir el consumo en metros cúbicos (m³), aunque algunas también indican kilovatios hora (kWh). En Estados Unidos se usan los pies cúbicos (ft³) y las termias (therm), y los precios internacionales, como el Henry Hub, se fijan en millones de BTU (MMBtu); lo explicamos en El mercado mundial del gas. Elige una cantidad y las unidades de origen y destino: verás el resultado y una tabla con todas las equivalencias.

Resultado: —

Equivalencias de la cantidad indicada
UnidadEquivalente

Supuestos: 1 m³ de gas = 37,3 MJ (poder calorífico superior típico; puedes cambiarlo según tu factura); 1 kWh = 3,6 MJ; 1 MJ = 947,817 BTU; 1 MMBtu = 1055,06 MJ; 1 therm = 105,506 MJ; 1 kcal = 0,0041868 MJ; 1 m³ = 35,3147 ft³. Los resultados son orientativos.

Los supuestos del conversor

Las unidades de energía (kWh, MJ, BTU, MMBtu, therm y kcal) se convierten entre sí con factores exactos o normalizados. En cambio, pasar de un volumen de gas a energía requiere conocer su poder calorífico, que varía según la composición del gas de cada yacimiento: un gas con más etano y propano aporta más energía por metro cúbico. Por eso el conversor usa por defecto 37,3 MJ/m³, un valor típico del poder calorífico superior, y te permite cambiarlo. Muchas facturas indican el poder calorífico o un factor de conversión del gas que te entregan.

También importan las condiciones de referencia: un metro cúbico de gas contiene más o menos moléculas según su presión y su temperatura, y cada país define condiciones estándar para medirlo y facturarlo. Con los valores por defecto, 1 m³ equivale a unos 10,36 kWh o unos 35 350 BTU; se necesitan cerca de 28,3 m³ para reunir 1 MMBtu, y 1000 pies cúbicos aportan casi exactamente 1 MMBtu. Si quieres llevar estas cifras a tu consumo mensual, usa la calculadora de Ahorro, eficiencia y tu factura de gas.

10,36 kWh

Energía de 1 m³ de gas

Con 37,3 MJ/m³ (PCS)

≈ 28,3 m³

Gas necesario para 1 MMBtu

≈ 2,83 m³

Gas contenido en 1 therm

≈ 1,9 kg

CO2 al quemar 1 m³ de gas

Factor del IPCC sobre PCI (≈ 33,6 MJ/m³)

Ideas clave

  • Por unidad de energía, el gas natural emite menos CO2 que el GLP, la gasolina, el diésel y el carbón.
  • Para convertir metros cúbicos en energía hace falta el poder calorífico del gas, que varía según su composición.
  • Con 37,3 MJ/m³, un metro cúbico equivale a unos 10,36 kWh, y unos 28,3 m³ suman 1 MMBtu.

Bloque 5

El gas en casa: seguridad ante todo

El gas natural es una energía cómoda y confiable cuando la instalación está en buen estado y se usa con conocimiento. En este bloque conocerás tu instalación por dentro, aprenderás a reconocer una fuga, sabrás qué hacer paso a paso en una emergencia, cómo protegerte del monóxido de carbono y cómo revisar tu hogar con una lista práctica.

26 Seguridad

Tu instalación de gas: conócela por dentro

Saber qué hace cada pieza, desde la tubería de la calle hasta la llama de tu estufa, te ayuda a usarla mejor, a detectar problemas a tiempo y a actuar con rapidez si algo falla.

¿Hueles gas en este momento?

Deja la lectura para después: no acciones interruptores ni aparatos eléctricos y no produzcas llamas ni chispas; si puedes hacerlo de inmediato y sin riesgo, abre puertas y ventanas y cierra la válvula; sal con todas las personas y mascotas y llama desde afuera a la línea de emergencias de tu distribuidora o al número de emergencias de tu país. Si el olor es muy fuerte o oyes un silbido, sal sin detenerte. Aquí tienes el protocolo completo ante una fuga.

El gas natural llega a tu vivienda por una red de tuberías enterradas que la empresa distribuidora opera bajo las calles (puedes repasar cómo funciona esa red en distribución, odorización y medición). A partir de ese punto, un conjunto de piezas corta el paso cuando hace falta, reduce la presión, mide el consumo y lleva el gas hasta cada artefacto. Cada país y cada empresa tienen sus propias normas, pero la lógica es muy parecida en casi todas las instalaciones residenciales. Conviene distinguir dos partes. La primera, la acometida o red externa, va desde la tubería de la calle hasta el medidor y, en general, está a cargo de la distribuidora. La segunda, la instalación interna, empieza después del medidor y termina en tus artefactos; en muchos países su cuidado corresponde al usuario o al propietario, que debe contratar a personal certificado para cualquier trabajo. Pregunta a tu distribuidora dónde termina exactamente su responsabilidad y dónde empieza la tuya.

Las piezas, una por una

El esquema muestra el recorrido del gas y la tabla resume para qué sirve cada componente y qué puedes observar tú mismo, sin desarmar ni manipular nada.

Esquema de una instalación residencial de gas natural El gas sale de la red de distribución de la calle y sube por la acometida hasta el gabinete del medidor, donde pasa por la válvula general, el regulador y el medidor. Después, la tubería interna entra a la vivienda y, a través de válvulas de paso, alimenta la estufa y el calentador. El calentador expulsa los gases de la combustión por un ducto de evacuación que sale sobre el techo, y la vivienda tiene rejillas de ventilación en la pared. Red de distribución en la calle Gabinete del medidor Acometida Válvula general Regulador Medidor Tubería interna Válvulas de paso Estufa Calentador Ducto de evacuación Rejillas deventilación
Esquema simplificado de una instalación residencial. La ubicación del medidor, los materiales y el recorrido de la tubería cambian según el país, el tipo de vivienda y la empresa distribuidora.
Componentes de una instalación residencial de gas natural
ComponentePara qué sirveQué revisar
AcometidaConecta la red de la calle con tu predio.No excavar ni construir sobre su trazado sin consultar a la distribuidora.
Válvula generalCorta el paso de gas a toda la vivienda.Que sepas dónde está, que sea accesible y que no esté obstruida ni oxidada.
ReguladorReduce la presión de la red a la presión de uso de los artefactos.Que no tenga golpes, corrosión, olor ni silbido. Solo lo manipula personal autorizado.
MedidorRegistra el volumen de gas consumido, en m³.Que la lectura coincida con la factura y que el gabinete esté limpio, ventilado y sin objetos guardados.
Tubería internaLleva el gas desde el medidor hasta cada artefacto.Que no tenga corrosión, golpes ni objetos colgados.
Válvulas de pasoCortan el gas a un solo artefacto sin afectar a los demás.Que cada artefacto tenga la suya y que cierren por completo.
ArtefactosEstufa, horno, calentador o calefactor: convierten el gas en calor útil.Llama azul, certificación vigente y mantenimiento al día.
Rejillas de ventilaciónAportan el aire de la combustión y renuevan el ambiente.Que estén siempre despejadas, nunca tapadas.
Ducto de evacuaciónConduce los gases de la combustión al exterior.Que esté bien unido, sin fisuras ni hollín y con la salida libre.

¿De qué está hecha?

Las tuberías internas suelen ser de cobre, de acero (galvanizado o con recubrimiento protector) o de sistemas multicapa, como el polietileno-aluminio-polietileno (PE-AL-PE), aprobados específicamente para gas. En las redes enterradas de distribución es muy común el polietileno, que resiste bien la corrosión. Los artefactos se conectan con uniones rígidas o con conectores flexibles certificados. Qué materiales se permiten, en qué tramos y con qué uniones lo deciden las normas técnicas de cada país, así que esta descripción es solo orientativa.

El gas llega a tus artefactos a baja presión, del orden de unas decenas de milibares según la normativa de cada lugar, gracias al regulador. Esa baja presión es una de las razones por las que una instalación bien hecha es muy segura; también explica por qué nadie debe alterar el regulador por su cuenta.

¿Quién puede intervenir?

Instalar, modificar, ampliar, reparar o trasladar cualquier tramo es tarea exclusiva de instaladores certificados y de empresas autorizadas por la distribuidora o por la autoridad competente de tu país. No es un trámite caprichoso: una unión mal sellada, una tubería de diámetro inadecuado o un artefacto sin evacuación correcta pueden causar fugas, intoxicaciones por monóxido de carbono o explosiones. Antes de dejar entrar a alguien, pide su identificación y su certificado y, si tienes dudas, confírmalo con la distribuidora: en algunas ciudades hay personas que se hacen pasar por técnicos para cobrar revisiones falsas.

Revisiones periódicas

Varios países exigen inspecciones periódicas de la instalación interna. En Colombia, por ejemplo, la revisión periódica es obligatoria cada cinco años y la realizan organismos o técnicos acreditados que verifican la hermeticidad de las tuberías, la ventilación de los recintos y el funcionamiento de los artefactos. En otros países cambian los plazos, los responsables y los requisitos, por lo que vale la pena preguntar a tu distribuidora qué aplica en tu caso. Estas inspecciones no reemplazan el mantenimiento anual de los artefactos que explicamos en uso seguro y mantenimiento.

Lo que nunca debes hacer con las tuberías

Las tuberías de gas no son percheros ni soportes: no cuelgues de ellas ropa, bolsas, macetas ni herramientas, porque el peso y los golpes debilitan las uniones. Tampoco deben usarse como conexión a tierra de equipos eléctricos, ya que las corrientes que circulan por ellas pueden favorecer la corrosión o generar chispas. No las encierres en muebles sin ventilación, no las cubras de pintura que oculte su color de identificación (en muchos lugares, amarillo) y no perfores paredes sin saber por dónde pasan.

Ideas clave

  • El recorrido típico es: red de la calle, acometida, válvula general, regulador, medidor, tubería interna, válvulas de paso y artefactos.
  • Rejillas de ventilación y ductos de evacuación son parte de la instalación y nunca deben taparse.
  • Solo instaladores certificados y empresas autorizadas pueden intervenir la red; las revisiones obligatorias (en Colombia, cada cinco años) varían según el país.
  • Saber dónde está y cómo se cierra la válvula general es tu primera herramienta de seguridad.

27 Seguridad

Cómo detectar una fuga de gas

Tu nariz es la primera alarma, pero no la única: aprende a usar tus sentidos, el medidor, el agua con jabón y los detectores para descubrir una fuga a tiempo.

En estado natural, el gas natural no tiene color ni olor. Por eso se le añade un odorante, normalmente un compuesto azufrado como el tert-butil mercaptano o el tetrahidrotiofeno (THT), que le da ese olor inconfundible a huevo podrido, azufre o col podrida. Las normas suelen exigir que el olor se perciba cuando la concentración de gas en el aire es apenas una quinta parte del límite inferior de inflamabilidad, alrededor del 1 %; a esa concentración, la mezcla todavía está lejos del 5 % a partir del cual podría arder (lo explicamos en propiedades físicas y en distribución y odorización). Dicho de otro modo: el olor te avisa con margen para actuar.

Tus sentidos: olfato, oído y vista

  • Olfato: un olor a huevo podrido o azufre cerca de la estufa, el calentador, el medidor o las tuberías es la señal más común. No lo ignores aunque sea leve o intermitente.
  • Oído: un silbido o siseo junto a una tubería, una conexión o el medidor puede indicar gas que escapa a presión. Un silbido fuerte exige salir de inmediato.
  • Vista: burbujas en charcos, tierra o polvo que se levanta sin viento y plantas que se secan sobre una tubería enterrada son pistas visibles de una fuga exterior.

La prueba del medidor

El medidor es un gran aliado para descubrir fugas pequeñas que no huelen lo suficiente, sobre todo en tramos ocultos de la tubería. Haz la prueba así:

  1. Apaga todos los artefactos a gas: estufa, horno, calentador y calefacción. Si tu calentador tiene una llama piloto permanente, apágala según el manual o cierra su válvula de paso, porque también consume gas.
  2. Observa el dial más pequeño del medidor (o el último dígito, si es digital) y anota su posición o tómale una foto.
  3. Espera sin usar gas al menos 15 a 30 minutos y, si puedes, una hora: una fuga pequeña mueve el dial muy despacio, así que cuanto más esperes, más confiable será la prueba.
  4. Vuelve a mirar. Si el dial se movió, puede haber una fuga en la instalación interna: cierra la válvula general si es seguro, no la vuelvas a abrir y llama a la línea de emergencias de tu distribuidora.

La prueba del agua con jabón

Si notas un olor muy leve y ocasional justo al lado de una conexión visible (por ejemplo, el conector de la estufa o la unión con el calentador) y no se percibe en el resto del ambiente, puedes confirmar el punto con agua y jabón, con la zona ventilada y sin accionar nada eléctrico. Mezcla agua con un poco de jabón líquido para platos, aplícala con una brocha o una esponja sobre la unión y observa: si se forman burbujas que crecen, hay una fuga. Esta prueba solo se hace en uniones accesibles, sin desarmar nada, y nunca con una llama. Si aparecen burbujas, cierra la válvula de paso del artefacto o la general, ventila y llama a la línea de emergencias de tu distribuidora o a un técnico certificado; no aprietes roscas ni tapes la fuga con cinta. Y si el olor se nota en el ambiente o es fuerte, olvida la prueba y aplica directamente el protocolo de emergencia.

Señales de fuga en el exterior

Las tuberías enterradas también pueden fallar, por ejemplo, después de una excavación. Presta atención a una franja de césped o plantas que se secan sin razón aparente sobre el trazado de una tubería, a burbujas que salen sin parar en charcos, zanjas o terreno húmedo, a polvo o tierra que se levanta del suelo como si soplara y a silbidos que vienen del piso. Ante cualquiera de estas señales, aléjate, mantén a otras personas lejos, no enciendas vehículos ni fuego en la zona y llama desde lejos a la distribuidora.

Síntomas en el cuerpo

El gas natural no es tóxico como el monóxido de carbono, pero en concentraciones muy altas dentro de espacios cerrados desplaza el oxígeno del aire y puede causar asfixia. Las señales incluyen dolor de cabeza, mareo, náuseas, cansancio repentino y dificultad para respirar. Para llegar a ese punto hace falta tanto gas que la mezcla ya habría pasado por el rango inflamable, así que el peligro es doble: si alguien tiene estos síntomas y además huele a gas, salgan todos de inmediato. Si los síntomas aparecen sin olor, sospecha del monóxido de carbono, que se forma en una combustión deficiente y no huele a nada.

Detectores de gas

Un detector de gas combustible es una alarma electrónica que suena antes de que la concentración llegue a niveles peligrosos. Como el gas natural es más liviano que el aire, sus detectores se instalan en la parte alta, cerca del techo; los de GLP (propano y butano), que es más pesado, se colocan abajo, cerca del piso. Elige equipos certificados según la norma aplicable en tu país (por ejemplo, la serie EN 50194 en Europa o UL 1484 en Estados Unidos), instálalos y pruébalos como indique el fabricante y reemplázalos al terminar su vida útil. Un detector de gas no detecta el monóxido de carbono: para eso existe la alarma de CO, aunque hay equipos combinados.

Si tu olfato no es confiable

Algunas personas perciben poco o nada el odorante: quienes tienen gripe, alergias o congestión nasal, muchas personas mayores, fumadores, personas con anosmia (pérdida del olfato, que puede aparecer tras algunas infecciones virales) y quienes pasan mucho tiempo en el mismo ambiente y se acostumbran al olor. Si en tu hogar vive alguien en esa situación, los detectores son una protección adicional muy valiosa, junto con la prueba periódica del medidor y el mantenimiento de la instalación.

Sí debes

  • Confiar en tu olfato: si hueles gas, actúa aunque no veas nada raro.
  • Hacer la prueba del medidor con todos los artefactos apagados.
  • Usar solo agua con jabón, y solo en uniones visibles y accesibles.
  • Instalar detectores certificados en la posición correcta para tu tipo de gas.

Nunca

  • Buscar una fuga con fósforos, encendedores o velas.
  • Desarmar uniones, apretar roscas o tapar fugas con cinta o masilla.
  • Ignorar un olor leve pensando que «ya se va a pasar».
  • Acostumbrarte al olor: si lo notas a diario, hay un problema que revisar.

¿Ya confirmaste el olor?

Si hueles gas con claridad, no sigas investigando: no acciones interruptores ni enchufes, no produzcas llamas ni chispas, ventila y cierra la válvula solo si puedes hacerlo de inmediato y sin riesgo, sal con todas las personas y mascotas y llama desde afuera. Sigue paso a paso el protocolo ante una fuga.

Ideas clave

  • El odorante hace que el gas natural huela a huevo podrido o azufre mucho antes de ser peligroso.
  • La prueba del medidor, con todo apagado, revela fugas pequeñas u ocultas.
  • El agua con jabón sirve en uniones accesibles; nunca busques una fuga con una llama.
  • Los detectores de gas natural van arriba y los de GLP abajo; no detectan CO y son clave si alguien en casa no huele bien.

28 Seguridad

Qué hacer ante una fuga: protocolo y simulador

Ante el olor a gas, unos pocos pasos sencillos, hechos en el orden correcto, evitan incendios y explosiones. Apréndelos, compártelos con tu familia y practícalos en el simulador.

Resumen para leer en 10 segundos

  • No enciendas ni apagues nada eléctrico, y no produzcas llamas ni chispas.
  • Ventila y cierra la válvula solo si puedes hacerlo de inmediato y sin riesgo.
  • Sal con todas las personas y mascotas, y llama desde afuera.

Este protocolo reúne las recomendaciones habituales de empresas distribuidoras y cuerpos de bomberos; las versiones locales pueden variar en detalles. Si tu distribuidora publica uno propio, síguelo y compártelo con todas las personas que viven contigo, incluidos los niños y quienes trabajan en tu casa.

El protocolo en 8 pasos

  1. Mantén la calma

    Respira y piensa antes de actuar: el pánico lleva a cometer errores, como encender la luz para «ver mejor».

  2. No acciones nada eléctrico

    No enciendas ni apagues luces, timbres, enchufes, electrodomésticos ni extractores: al accionarlos pueden producir una pequeña chispa.

  3. No produzcas llamas ni chispas

    Nada de fósforos, encendedores ni cigarrillos. Si estás en un garaje cerrado, no enciendas el vehículo.

  4. Abre puertas y ventanas

    Hazlo solo si puedes de inmediato, para que el gas, más liviano que el aire, se disperse. No recorras toda la casa abriendo ventanas.

  5. Cierra la válvula

    Cierra la válvula de paso del artefacto o la válvula general, junto al medidor, si está a tu alcance y es seguro hacerlo.

  6. Sal con todas las personas y mascotas

    Usa las escaleras, nunca el ascensor. Avisa a los vecinos golpeando su puerta, sin usar timbres.

  7. Llama desde afuera

    A una distancia segura, llama a la línea de emergencias de tu distribuidora (figura en la factura) o al número de emergencias de tu país. No uses el celular dentro del lugar con olor.

  8. Espera la autorización para volver

    No regreses hasta que el personal autorizado lo indique. Las reparaciones solo las hacen técnicos certificados.

¿Por qué cada paso?

Una mezcla de gas natural y aire solo puede arder cuando la concentración está entre el 5 % y el 15 %, y dentro de ese rango basta una fuente de ignición pequeña para encenderla. Los interruptores, timbres y enchufes pueden producir una chispa diminuta al abrir o cerrar un circuito, y lo mismo ocurre con los motores de electrodomésticos, ascensores y extractores; por eso no se tocan, ni para encender ni para apagar. Ventilar baja la concentración por debajo del límite inflamable y cerrar la válvula detiene la fuente. La recomendación de no usar el celular dentro del lugar es una precaución ampliamente adoptada: el riesgo es bajo, pero no vale la pena correrlo cuando puedes llamar desde afuera. Salir protege lo más importante, las personas, y esperar la autorización evita volver a un lugar donde todavía puede haber gas acumulado en rincones, armarios o sótanos.

Casos especiales

Olor en la calle o en zonas comunes

Aléjate y aleja a otras personas, no fumes ni enciendas vehículos cerca y llama a la distribuidora o a emergencias desde una distancia segura. No manipules válvulas, tapas ni tuberías de la red pública.

En un edificio

Si el olor está en pasillos, sótanos o escaleras, no uses el ascensor, el intercomunicador ni los interruptores. Baja por las escaleras, avisa golpeando puertas y, ya afuera, informa a la portería o la administración y llama a emergencias.

En un vehículo a GNV

Detén el vehículo en un lugar abierto y seguro, apaga el motor y, si sabes hacerlo, cierra la válvula manual del cilindro. Bajen todos, aléjense, no fumen y pidan ayuda. No lo uses hasta que lo revise un taller certificado (repasa gas natural vehicular).

Si ya hay fuego

Sal y llama a los bomberos. Cierra la válvula general solo si puedes hacerlo desde afuera y sin riesgo. Nunca intentes apagar una llama de gas mientras el gas siga saliendo: el gas que escapa sin arder puede acumularse y explotar.

Después de la emergencia

Cuando el personal de la distribuidora o de emergencias controle la situación, te dirá si puedes regresar. El suministro solo debe reabrirse cuando la distribuidora o un técnico certificado lo autorice, después de localizar y reparar la fuga y comprobar la hermeticidad de la instalación. Antes de volver a usar los artefactos, pide que los revisen, en especial si estaban cerca del punto de fuga. Anota la fecha, el lugar donde notaste el olor y el número de la orden de servicio: te servirán si el problema se repite.

Simulador: ¿qué harías?

Pon a prueba lo aprendido en una situación realista. Elige una opción en cada paso; si te equivocas, lee la explicación y vuelve a intentarlo.

Paso 1 de 5

Llegas a tu apartamento al anochecer y, al abrir la puerta, notas un olor a huevo podrido. Adentro está oscuro. ¿Qué haces primero?

Ideas clave

  • Ante olor a gas: nada eléctrico, ni llamas ni chispas.
  • Ventila y cierra la válvula solo si puedes hacerlo de inmediato y sin riesgo; si el olor es muy fuerte o hay un silbido intenso, sal directamente.
  • Llama desde afuera, a distancia segura, a la distribuidora o al número de emergencias.
  • No regreses ni reabras el gas hasta que el personal autorizado lo indique.

29 Seguridad

Monóxido de carbono: el peligro invisible

El monóxido de carbono (CO) no se ve, no huele y no irrita, pero puede intoxicar en poco tiempo. Saber de dónde sale y cómo detectarlo salva vidas.

El monóxido de carbono es un gas incoloro, inodoro e insípido que se forma cuando un combustible con carbono se quema sin suficiente oxígeno, lo que se conoce como combustión incompleta. Puede producirlo cualquier combustible de ese tipo: gas natural, GLP, leña, carbón vegetal, gasolina, diésel o queroseno. El gas natural, en sí mismo, no contiene CO: el peligro aparece cuando un artefacto quema mal porque le falta aire, está sucio o mal regulado, o su ducto de evacuación no funciona (repasa la ciencia de la llama). Como dato histórico, el antiguo gas manufacturado a partir del carbón sí contenía monóxido de carbono, lo que lo hacía mucho más tóxico que el gas natural actual (lo explicamos en la historia del gas de alumbrado).

Un detalle clave: el odorante del gas natural no sirve para detectar el CO. El odorante avisa de gas sin quemar; el monóxido se genera después, en la llama, y no tiene ningún olor. Por eso una vivienda puede no oler a nada y tener, al mismo tiempo, una concentración peligrosa de CO.

¿Cómo daña al organismo?

Al respirarlo, el CO pasa a la sangre y se une a la hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno, con una afinidad entre 200 y 250 veces mayor que la del propio oxígeno. Se forma así carboxihemoglobina y la sangre pierde capacidad para llevar oxígeno a los tejidos. Los órganos que más lo sienten son el cerebro y el corazón. Una exposición alta puede causar la muerte en poco tiempo, y una intoxicación moderada puede dejar secuelas neurológicas. Como los primeros síntomas se parecen a los de una gripe o una intoxicación alimentaria, aunque sin fiebre, es fácil confundirlos; y quien está dormido puede no llegar a notarlos.

Síntomas orientativos de intoxicación por CO (descripción cualitativa; no reemplaza la valoración médica)
GravedadSíntomas frecuentesQué significa
LeveDolor de cabeza, mareo, cansancio o debilidad, náuseas leves.Se confunde con gripe; si mejora al salir de casa, sospecha del CO.
ModeradaDolor de cabeza intenso, vómito, confusión, somnolencia, visión borrosa, latidos acelerados, falta de aire.Hay que salir de inmediato y buscar atención médica urgente.
GraveDolor en el pecho, desmayo o pérdida de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria grave.Emergencia vital: llama de inmediato al número de emergencias.

¿Quiénes corren más riesgo?

Cualquier persona puede intoxicarse, pero algunas son más vulnerables: los bebés y los niños pequeños, que respiran más rápido; las personas embarazadas, porque el feto es especialmente sensible; los adultos mayores, y quienes tienen enfermedades del corazón o de los pulmones, o anemia. Las mascotas también se afectan y a veces muestran síntomas antes que las personas.

Señales de alerta en casa

  • Llama amarilla o anaranjada en lugar de azul.
  • Hollín o manchas oscuras alrededor del artefacto o del ducto.
  • Condensación excesiva en ventanas o paredes cercanas al artefacto.
  • El piloto del calentador se apaga con frecuencia.
  • Varias personas, o también las mascotas, con síntomas parecidos que mejoran al salir de casa.

Alarmas de monóxido de carbono

La mejor protección, además del mantenimiento, es una alarma de CO certificada según una norma reconocida, como UL 2034 (Estados Unidos) o EN 50291 (Europa). Instala al menos una cerca de los dormitorios, para que te despierte si el problema ocurre de noche, y considera otra en cada piso y en los recintos con artefactos de combustión, siempre según las instrucciones del fabricante. Pruébala periódicamente con su botón de prueba (muchos fabricantes recomiendan hacerlo cada mes), cambia las baterías cuando corresponda y reemplaza el equipo al final de su vida útil, que suele estar entre 5 y 10 años según el modelo. Recuerda que los detectores de gas natural no detectan CO, salvo que se trate de equipos combinados.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) consideran que la intoxicación por CO se puede prevenir y resumen la prevención en recomendaciones básicas: revisar cada año los artefactos de combustión, instalar alarmas de CO y no usar equipos de combustión en espacios cerrados. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, incluye el CO entre los contaminantes del aire interior para los que ha fijado valores guía de exposición.

Qué hacer si suena la alarma o sospechas intoxicación

  1. Sal al aire libre de inmediato

    Sal con todas las personas y mascotas. Si puedes hacerlo rápido, abre puertas y ventanas al salir, sin detenerte.

  2. Apaga el artefacto solo si es seguro

    Si está a tu paso y puedes apagarlo en un instante, hazlo; si no, no te expongas.

  3. Llama a emergencias

    Desde afuera, llama al número de emergencias de tu país y explica que sospechas una intoxicación por monóxido de carbono.

  4. Busca atención médica

    Hazlo aunque los síntomas mejoren al aire libre: el CO puede tener efectos tardíos y en el hospital pueden darte oxígeno.

  5. No vuelvas a usar el artefacto

    Mantenlo apagado hasta que un técnico certificado lo revise y encuentre la causa.

Ideas clave

  • El CO se forma en la combustión incompleta de cualquier combustible con carbono y no tiene olor: el odorante del gas no te avisará.
  • Se une a la hemoglobina entre 200 y 250 veces más que el oxígeno.
  • Una llama amarilla, el hollín o síntomas que mejoran al salir de casa son señales de alerta.
  • Instala alarmas de CO certificadas cerca de los dormitorios y nunca uses generadores o braseros en espacios cerrados.

30 Seguridad

Uso seguro y mantenimiento de artefactos

Muchos accidentes con gas se evitan con hábitos sencillos, artefactos certificados y un mantenimiento a tiempo.

Cocina

Verifica que la llama sea azul y estable. Si enciendes con fósforo, enciéndelo primero y luego abre la perilla. No dejes ollas sin vigilancia y mantén lejos paños y cortinas. Si un derrame apaga la llama, cierra la perilla y ventila antes de volver a encender.

Calentador de agua

Debe estar en un lugar ventilado y con su ducto conectado al exterior. Las normas técnicas de muchos países, incluida Colombia, prohíben instalar calentadores de paso de tiro natural en baños y dormitorios. Si la llama es amarilla o el piloto se apaga a menudo, llama a un técnico.

Calefacción

Usa calefactores certificados y aptos para tu tipo de gas. Si tu equipo no tiene ducto al exterior, confirma que esté permitido en tu país y que tenga sensor de oxígeno, úsalo con ventilación y no lo dejes encendido mientras duermes.

Ventilación

Las rejillas aportan el aire que la llama necesita y dejan salir los gases. Nunca las tapes, aunque haga frío. En algunas viviendas, un extractor muy potente puede invertir el tiro del calentador: si tienes dudas, consúltalo con un técnico.

Conectores y mangueras

Usa solo conectores certificados para gas, de la longitud adecuada, sin dobleces y lejos de superficies calientes. Reemplázalos cuando lo indiquen el fabricante o la norma local. Nunca uses mangueras de jardín, cinta adhesiva ni empalmes improvisados.

Niños y adultos mayores

Enseña a los niños que las perillas no son un juguete y considera protectores o perillas con seguro. Para adultos mayores o personas con poco olfato, ayudan las estufas con dispositivo que corta el gas si la llama se apaga y los detectores de gas y de CO.

Sí debes

  • Hacer revisar tus artefactos por un técnico certificado al menos una vez al año.
  • Comprar artefactos certificados y aptos para tu tipo de gas (natural o GLP).
  • Cerrar las válvulas de paso de los artefactos antes de salir de viaje.
  • Mantener despejadas las rejillas de ventilación y la salida del ducto.

Nunca

  • Tapar rejillas o ductos, ni siquiera por un rato.
  • Instalar, mover o reparar un artefacto por tu cuenta.
  • Conectar un artefacto de GLP a gas natural, o al revés, sin la conversión hecha por un técnico.
  • Usar la estufa o el horno como calefacción.

Mantenimiento: anual y, donde exista, obligatorio

Un técnico certificado debería revisar tus artefactos al menos una vez al año: limpiar quemadores e inyectores, ajustar la mezcla de aire y gas para obtener una llama azul, verificar el tiro del ducto, inspeccionar las conexiones y comprobar que no haya fugas. Este mantenimiento no reemplaza las inspecciones periódicas obligatorias que existen en algunos países, como la revisión cada cinco años en Colombia (ver tu instalación de gas); ambas se complementan. Además, un artefacto bien mantenido consume menos, como explicamos en ahorro y eficiencia.

Artefactos certificados y del gas correcto

Al comprar una estufa, un calentador o un calefactor, busca el sello de certificación exigido en tu país y cómpralo en comercios formales que entreguen factura y garantía. Verifica en la placa que esté preparado para el gas que llega a tu casa: los artefactos de gas natural y los de GLP usan inyectores y presiones distintos, y conectar uno al gas equivocado puede producir llamas descontroladas o combustión incompleta (repasa las diferencias en gas natural, GLP, GNL, GNC y biogás).

Viajes, cortes de electricidad y remodelaciones

Antes de salir de viaje, cierra las válvulas de paso de los artefactos; si vas a ausentarte varios días, algunas distribuidoras recomiendan cerrar también la válvula general. Al regresar, ábrelas despacio y, si tu calentador tiene piloto, enciéndelo según el manual.

Durante un corte de electricidad, los artefactos con encendido electrónico o con ventilador, como muchos calentadores de tiro forzado y calderas, pueden dejar de funcionar: no intentes forzarlos ni anular sus sistemas de seguridad. Algunas estufas con encendido electrónico admiten encendido manual con fósforo; hazlo solo si el fabricante lo permite. Y nunca uses generadores ni braseros dentro de casa para suplir la falta de luz o de calefacción.

Si vas a remodelar, avisa a tu distribuidora y contrata instaladores certificados para cualquier cambio en la red de gas. Ten especial cuidado con las obras que reducen la ventilación: cerrar un patio, un balcón o un lavadero donde hay un calentador puede convertir ese espacio en un recinto sin el aire necesario para una combustión segura.

Ideas clave

  • Llama azul y estable, rejillas despejadas y ductos al exterior son la base del uso seguro.
  • Las normas técnicas de muchos países, incluida Colombia, prohíben instalar calentadores de tiro natural en baños y dormitorios.
  • Mantenimiento anual por técnicos certificados, además de las inspecciones obligatorias de tu país.
  • Usa artefactos y conectores certificados para tu tipo de gas; antes de remodelar, consulta a la distribuidora.

31 Seguridad

Checklist de seguridad del hogar

Recorre tu casa con esta lista y marca lo que ya cumples. En pocos minutos sabrás qué tienes bajo control y qué conviene mejorar.

La lista reúne en 24 puntos las recomendaciones de este bloque, organizadas por zonas de la casa. Puedes marcarla desde el celular mientras recorres la vivienda o imprimirla para revisarla en familia. Los puntos que no puedas marcar son tu lista de tareas: algunos se resuelven en minutos, como anotar el número de emergencias o despejar una rejilla, y otros requieren a un técnico certificado. Si aceptas las cookies de preferencias, tu navegador recordará las marcas en este dispositivo; si no, se perderán al cerrar o recargar la página. Tus respuestas no se envían a ningún servidor.

0 de 24 puntos revisados

Cocina

Calentador y calefacción

Ventilación

Instalación, medidor y válvulas

Preparación para emergencias

Importante: esta lista es una autoevaluación. Te ayuda a identificar señales de alerta y hábitos que mejorar, pero no reemplaza la revisión de un técnico certificado ni las inspecciones obligatorias de tu país. Si algún punto te genera dudas, consulta a tu distribuidora.

32 Seguridad

Sismos, incendios y números de emergencia

Sismos, inundaciones, incendios u obras pueden dañar la red de gas, y gran parte de América Latina convive con varios de estos riesgos. Conocer tus válvulas, tener a mano los números correctos y saber qué no hacer reduce mucho el peligro.

Sismos o terremotos

Antes: ubica y aprende a cerrar la válvula general y las válvulas de paso, pide a un técnico que fije el calentador a la pared con soportes adecuados y verifica que los artefactos usen conectores certificados, que toleran mejor los movimientos. Durante: agáchate, cúbrete y sujétate; no intentes cerrar válvulas mientras el suelo se mueve.

Después: revisa si hay olor a gas o silbidos, sin encender fósforos ni velas (usa linternas de pilas). Si sospechas una fuga, cierra la válvula general si es seguro, sal y avisa a la distribuidora. Si no hay olor, silbido ni daños visibles, no hace falta cerrarla. Una vez cerrada, no la vuelvas a abrir tú: debe hacerlo la distribuidora o un técnico certificado tras revisar la instalación.

Tu kit de emergencia

Guarda en un lugar fácil de alcanzar, y que todos en casa conozcan, un kit básico con linterna de pilas o de manivela y baterías de repuesto; botiquín de primeros auxilios y los medicamentos que use tu familia; agua potable y alimentos no perecederos para al menos 72 horas; radio de pilas para seguir las indicaciones oficiales; un silbato para pedir ayuda sin depender del teléfono, y copias de tus documentos con una lista de teléfonos importantes, incluida la línea de emergencias de tu distribuidora. Revisa el kit cada cierto tiempo para renovar pilas, medicamentos y alimentos vencidos.

Números de emergencia por país

La tabla reúne números de emergencia de referencia de varios países de habla hispana y de Estados Unidos. Úsala como guía rápida y confirma siempre los números de tu ciudad en los canales oficiales.

Números de emergencia de referencia (verifica siempre los de tu localidad)
PaísNúmero de emergencias generalBomberos u otrosNotas
Colombia123119 (bomberos)Línea única nacional: coordina policía, bomberos y ambulancias.
México911Incluidos en el 911Número único nacional.
Argentina911100 (bomberos) · 107 (emergencias médicas)El 911 funciona en gran parte del país.
BoliviaNo hay un número único110 (Policía) · 118 (ambulancias) · 119 (bomberos)Marca el número del servicio que necesitas.
ChileNo hay un número único131 (ambulancia) · 132 (bomberos) · 133 (Carabineros)Se tramita un proyecto para crear un número único; mientras tanto, marca el del servicio que necesitas.
PerúAún no hay un número único105 (Policía) · 106 (SAMU) · 116 (bomberos)El 911 solo está en fase de pruebas en algunos distritos de Lima; marca el número del servicio que necesitas (ante una fuga o un incendio, el 116).
Ecuador911Incluidos en el 911Servicio integrado ECU 911.
Uruguay911Incluidos en el 911El 911 recibe también las llamadas a bomberos.
Paraguay911 (Policía)132 (bomberos) · 141 (emergencias médicas)Ante una fuga o un incendio, llama directamente a bomberos.
Costa Rica911Incluidos en el 911Sistema de emergencias 9-1-1.
Panamá911103 (bomberos) · 104 (Policía)El 911 coordina ambulancias, policía y bomberos.
GuatemalaNo hay un número único110 (Policía) · 122 (Bomberos Voluntarios) · 123 (Bomberos Municipales)Marca el número del servicio que necesitas.
El Salvador911 (Policía)913 (bomberos) · 132 (emergencias médicas)Ante una fuga o un incendio, llama directamente a bomberos.
Honduras911198 (bomberos)El 911 integra policía, salud y bomberos.
República Dominicana911Incluidos en el 911Cubre la mayor parte del país; confirma la cobertura en tu provincia.
Venezuela911171 (número anterior, aún en uso)Verifica los números locales de bomberos.
España112Incluidos en el 112Número europeo de emergencias.
Estados Unidos911Incluidos en el 911Antes de excavar, consulta el 811.

Ideas clave

  • Después de un sismo, si sospechas una fuga, cierra la válvula general y no la reabras tú.
  • Nunca apagues una llama de gas mientras el gas siga saliendo; corta el suministro solo si es seguro.
  • Los artefactos que estuvieron bajo el agua y las tuberías dañadas al excavar requieren revisión profesional: no intentes repararlas.
  • Ten a mano un kit de emergencia, el número general de tu país y la línea de tu distribuidora.

Bloque 6

Ambiente, economía y futuro

El gas natural no es solo una fuente de energía: también es un tema ambiental, un mercado global y una parte de tu presupuesto familiar. En este bloque analizamos sus emisiones con datos de instituciones reconocidas, presentamos el debate sobre su papel en la transición energética, explicamos cómo se forman los precios y te damos herramientas para ahorrar en casa.

33 Futuro

Gas natural y medio ambiente

Es el combustible fósil que menos CO2 libera por unidad de energía y el que menos contamina el aire de las ciudades, pero su componente principal, el metano, es un potente gas de efecto invernadero. Su balance ambiental depende de cómo se produce, se transporta y se usa.

Todo combustible fósil libera dióxido de carbono al quemarse, porque el carbono que contiene se une con el oxígeno del aire. El gas natural no es la excepción, pero tiene una ventaja química: el metano posee cuatro átomos de hidrógeno por cada átomo de carbono, la proporción más alta de todos los hidrocarburos. Por eso, una parte importante de la energía de su combustión proviene de formar agua y no CO2, como muestra la reacción CH4 + 2 O2 → CO2 + 2 H2O.

Menos CO2 por unidad de energía

Las Directrices del IPCC de 2006, que los países usan para elaborar sus inventarios de emisiones, asignan al gas natural un factor por defecto de 56,1 kg de CO2 por gigajulio de energía. El diésel llega a 74,1 kg, el fuelóleo residual a 77,4 kg y el carbón bituminoso a 94,6 kg. Dicho de otro modo, para obtener la misma energía el gas emite alrededor de un 25 % menos de CO2 que el diésel y cerca de un 40 % menos que el carbón. Puedes comparar estos valores con los de otros combustibles en el comparador de combustibles.

En la generación de electricidad la diferencia se amplía, porque a la química favorable se suma la eficiencia de las centrales de ciclo combinado, que aprovechan el calor de los gases de escape de una turbina de gas para mover una segunda turbina de vapor. Como resultado, un kilovatio hora producido con gas en una central moderna emite aproximadamente la mitad del CO2 que uno producido con carbón.

56,1 kg

De CO2 por gigajulio al quemar gas natural (IPCC 2006)

≈ 80 veces

Poder de calentamiento del metano frente al CO2 a 20 años (IPCC AR6)

≈ 28–30 veces

Poder de calentamiento del metano frente al CO2 a 100 años

30 %

Reducción mínima de metano para 2030 frente a 2020 que busca el Compromiso Global de Metano

Principales emisiones de la combustión: comparación general
EmisiónGas naturalCarbónDiésel y fuelóleo
CO2 por unidad de energíaEl más bajo entre los combustibles fósilesEl más alto (cerca de un 70 % más que el gas)Intermedio (alrededor de un 30–40 % más que el gas)
Dióxido de azufre (SO2)Prácticamente nuloAlto si no hay sistemas de desulfuraciónBajo con diésel de ultrabajo azufre; alto con combustibles pesados
Partículas finas y hollínMuy bajas con buena combustiónAltas sin filtrosImportantes en motores sin filtro de partículas
Óxidos de nitrógeno (NOx)Presentes; se reducen con quemadores de bajo NOxAltosAltos, sobre todo en motores
Mercurio y otros metalesInsignificantesPresentes en cenizas y gases de chimeneaBajos
Metano sin quemarFugas y venteos a lo largo de la cadenaLiberado desde las minasVenteo y quema en los campos petroleros

Aire más limpio en las ciudades

Más allá del clima, el gas natural ayuda a mejorar la calidad del aire local. Durante el procesamiento se le retiran los compuestos de azufre, de modo que su combustión casi no produce dióxido de azufre, uno de los causantes de la lluvia ácida. Tampoco genera cenizas y, cuando la llama es correcta, emite muy pocas partículas finas, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera uno de los contaminantes más dañinos para la salud. Por eso, en muchas ciudades el cambio de carbón, leña o diésel a gas natural en industrias, calefacción y transporte público ha contribuido a reducir la contaminación.

Eso no significa que su combustión sea totalmente limpia. A las altas temperaturas de la llama, el nitrógeno y el oxígeno del aire se combinan y forman óxidos de nitrógeno (NOx), que irritan las vías respiratorias y contribuyen a la formación de ozono y esmog. Las centrales y calderas modernas los reducen con quemadores especiales y catalizadores. En casa, una estufa también libera pequeñas cantidades de dióxido de nitrógeno y vapor de agua, así que conviene usar la campana extractora o ventilar mientras cocinas, como se explica en uso seguro y mantenimiento.

El talón de Aquiles: las emisiones de metano

El gran desafío ambiental del gas natural no ocurre en la llama, sino antes: el metano que escapa sin quemarse a lo largo de la cadena de suministro. Estas emisiones tienen tres orígenes principales: las fugas involuntarias en válvulas, uniones, compresores y tuberías; el venteo, es decir, la liberación deliberada de gas a la atmósfera durante ciertas operaciones o desde equipos que funcionan con la presión del propio gas; y la quema en antorcha, que convierte el metano en CO2, pero desperdicia energía y nunca es perfecta, de modo que siempre deja escapar algo de metano.

¿Por qué importan tanto? Según el Sexto Informe de Evaluación del IPCC (AR6), cada tonelada de metano calienta la atmósfera unas 80 veces más que una tonelada de CO2 durante los primeros 20 años, y unas 28 a 30 veces más si se considera un horizonte de 100 años. Como el metano permanece en la atmósfera alrededor de una década, reducir sus emisiones es una de las formas más rápidas de frenar el calentamiento a corto plazo. Diversos análisis coinciden en que, si se escapa una fracción apreciable del gas producido, la ventaja climática del gas frente al carbón se reduce de forma importante, sobre todo en el horizonte de 20 años.

La buena noticia es que gran parte de este problema tiene soluciones conocidas. Los análisis de la Agencia Internacional de Energía (AIE) indican que una proporción considerable de las emisiones de metano del petróleo y el gas podría evitarse con tecnologías que ya existen, como los programas de detección y reparación de fugas, el reemplazo de equipos que ventean gas o la eliminación de la quema y el venteo rutinarios. Según esas mismas estimaciones, buena parte de esas medidas tendría un costo bajo o incluso nulo, porque el gas recuperado puede venderse.

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de Glasgow (COP26), en 2021, se lanzó el Compromiso Global de Metano (Global Methane Pledge), al que se han sumado más de 150 países y la Unión Europea con la meta colectiva de reducir las emisiones de metano de origen humano al menos un 30 % para 2030 respecto a los niveles de 2020. Al mismo tiempo, satélites como el Sentinel-5P, del programa europeo Copernicus, y otras misiones especializadas permiten detectar desde el espacio grandes emisiones puntuales, los llamados «superemisores», lo que ayuda a localizar y corregir fugas que antes pasaban inadvertidas.

Fracturamiento hidráulico: preocupaciones locales

La producción de gas de esquisto mediante perforación horizontal y fracturamiento hidráulico ha generado debates propios: el consumo y el manejo del agua, la sismicidad inducida (asociada sobre todo a la reinyección de aguas residuales), el riesgo para los acuíferos si falla la integridad de los pozos o hay derrames en superficie y el impacto en el territorio. Esos riesgos se explican en detalle en perforación y extracción y en tipos de yacimientos. Algunos países y regiones han prohibido o suspendido esta técnica, mientras que otros la permiten con requisitos de monitoreo y control.

Un balance que depende de cómo se hagan las cosas

En resumen, el gas natural puede reducir emisiones y mejorar el aire cuando reemplaza al carbón, al fuelóleo o al diésel, pero sigue siendo un combustible fósil que emite CO2. Sus beneficios climáticos dependen, en gran medida, de reducir al mínimo las fugas de metano en toda la cadena y de que su uso no retrase el despliegue de alternativas bajas en carbono, un debate que abordamos en transición energética.

Fuentes: factores de emisión por defecto de las Directrices del IPCC de 2006 para los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero; Sexto Informe de Evaluación del IPCC (AR6); análisis de la AIE sobre emisiones de metano (Global Methane Tracker); información pública del Compromiso Global de Metano. Más detalles en el apéndice de fuentes.

Ideas clave

  • Por unidad de energía, el gas natural emite alrededor de un 25 % menos de CO2 que el diésel y cerca de un 40 % menos que el carbón bituminoso.
  • En generación eléctrica, un ciclo combinado a gas emite aproximadamente la mitad de CO2 por kWh que una central de carbón.
  • Casi no produce dióxido de azufre ni partículas, pero sí óxidos de nitrógeno.
  • El metano que escapa sin quemarse calienta unas 80 veces más que el CO2 a 20 años: reducir fugas, venteos y quemas es decisivo.
  • Según la AIE, buena parte de esas emisiones podría evitarse con tecnología existente, a menudo a bajo costo.
  • El fracturamiento hidráulico plantea preocupaciones por el agua, la sismicidad inducida y el uso del suelo.

34 Futuro

Transición energética: biometano, hidrógeno y más

¿Es el gas natural un puente hacia una economía baja en carbono o un riesgo de quedarnos atados a los combustibles fósiles? Presentamos los argumentos de ambos lados y las tecnologías que podrían cambiar lo que circula por las redes de gas.

La transición energética es el proceso de pasar de un sistema basado principalmente en carbón, petróleo y gas a otro con muchas menos emisiones de gases de efecto invernadero, apoyado en energías renovables, electrificación y eficiencia. En ese camino, el papel del gas natural es uno de los debates más intensos del sector energético. Aquí presentamos las posiciones principales de forma neutral para que puedas formarte tu propia opinión.

El debate del «combustible puente»

Quienes ven al gas como un combustible puente destacan que, al reemplazar al carbón en la generación eléctrica, reduce de inmediato las emisiones de CO2 y la contaminación del aire (revisa gas natural y medio ambiente). En países como Estados Unidos y el Reino Unido, el paso del carbón al gas contribuyó, junto con el crecimiento de las renovables, a reducir las emisiones del sector eléctrico durante la década de 2010. Además, las centrales a gas pueden arrancar y ajustar su potencia en poco tiempo, lo que ayuda a compensar las variaciones de la energía solar y eólica (más en generación de electricidad). Y en muchos hogares de bajos ingresos, cambiar la leña o el carbón vegetal por gas reduce el humo dentro de la vivienda, un problema de salud que la OMS considera grave.

Quienes son más críticos señalan tres riesgos. El primero es el bloqueo tecnológico (en inglés, lock-in): gasoductos, terminales y centrales funcionan durante décadas y, una vez construidos, crean incentivos para seguir usándolos aunque existan alternativas más limpias. El segundo son las fugas de metano, que pueden reducir o incluso anular la ventaja climática frente al carbón. El tercero son los activos varados: inversiones que podrían perder su valor antes de terminar su vida útil si las políticas climáticas se endurecen o si las renovables y el almacenamiento de energía siguen abaratándose.

Los escenarios de la AIE reflejan esa incertidumbre: en los que suponen que los países cumplen plenamente sus compromisos climáticos, la demanda mundial de gas alcanza un máximo y luego disminuye; en los que solo consideran las políticas vigentes, se mantiene alta durante más tiempo. Lo más probable es que el papel del gas sea distinto en cada país, según sus recursos, su infraestructura y sus metas. Mientras tanto, varias tecnologías buscan reducir la huella de carbono del propio gas o de lo que viaja por sus redes. Explóralas en las pestañas.

Biometano: gas renovable a partir de residuos

El biogás se produce por digestión anaerobia: bacterias que, en ausencia de oxígeno, descomponen materia orgánica como restos de comida, estiércol, residuos agrícolas o lodos de las plantas de tratamiento de aguas residuales. Los rellenos sanitarios también generan biogás de forma natural. Este gas crudo suele contener aproximadamente entre un 50 % y un 70 % de metano; el resto es sobre todo CO2, con trazas de sulfuro de hidrógeno y vapor de agua.

Mediante un proceso de mejoramiento (en inglés, upgrading) se separan el CO2 y las impurezas hasta obtener biometano, con una pureza de metano muy alta, generalmente superior al 95 %. El resultado es prácticamente intercambiable con el gas natural: puede inyectarse en la red, usarse en los artefactos de siempre o en vehículos de gas natural vehicular. Repasa la diferencia entre biogás y gas natural en gas natural, GLP, GNL, GNC y biogás.

  • Aprovecha residuos y evita que el metano de su descomposición escape a la atmósfera.
  • Su carbono es de origen biológico reciente, por eso se considera renovable.
  • El material que queda tras la digestión, llamado digestato, puede usarse como fertilizante.

Su principal limitación es la escala: la cantidad de residuos disponibles y los costos de producción restringen qué parte del gas fósil puede reemplazar.

¿Qué significa todo esto para tu hogar?

A corto plazo, nada cambia en tu cocina: el biometano inyectado en la red es indistinguible del gas natural, sigue llevando odorante y funciona con los mismos artefactos. Las mezclas con hidrógeno se estudian precisamente para comprobar su compatibilidad con instalaciones y aparatos, y cualquier cambio en la composición del gas debe ser regulado y comunicado por las autoridades y la empresa distribuidora. Nunca modifiques ni conviertas un artefacto por tu cuenta: cualquier ajuste debe hacerlo un técnico certificado (revisa uso seguro y mantenimiento). Lo que sí está en tus manos desde hoy es obtener el mismo confort con menos gas, como explicamos en ahorro y eficiencia.

Ideas clave

  • El gas puede desplazar al carbón y respaldar a las renovables, pero también plantea riesgos de bloqueo tecnológico, fugas de metano y activos varados.
  • El biometano se obtiene de residuos orgánicos y, una vez purificado, es intercambiable con el gas natural.
  • El hidrógeno puede ser gris, azul, verde o turquesa según cómo se produzca; mezclarlo con el gas de red tiene límites técnicos.
  • La captura de carbono existe desde hace décadas, pero su escala todavía es pequeña frente a las emisiones mundiales.
  • El e-metano es compatible con la red actual, aunque su producción pierde mucha energía y hoy es costosa.

35 Futuro

El mercado mundial del gas

Quién tiene el gas, quién lo produce, cómo viaja entre países y por qué cuesta distinto en Estados Unidos, Europa o Asia. También desglosamos qué pagas realmente en tu factura.

Reservas: ¿dónde está el gas?

Las reservas probadas son las cantidades de gas que, con razonable certeza, pueden extraerse de yacimientos conocidos con la tecnología y las condiciones económicas actuales. No son una cifra fija: crecen cuando se descubren nuevos campos o mejora la tecnología, y pueden disminuir si los precios caen. Según la última edición del Statistical Review of World Energy que incluyó cifras de reservas (2021, entonces publicada por bp) y otras estadísticas internacionales, como las de la EIA, los países con mayores reservas probadas son Rusia, Irán y Catar, que en conjunto reúnen cerca de la mitad del total mundial. En América Latina, Venezuela posee las mayores reservas probadas.

Si se divide el total de reservas probadas entre la producción anual se obtiene la relación reservas/producción, que a escala mundial ronda los 50 años según diversas estimaciones. Ese número no significa que el gas «se acabe» en medio siglo: indica cuánto durarían las reservas conocidas hoy si se siguiera produciendo al mismo ritmo, y cambia con cada descubrimiento, avance técnico o variación de la demanda.

Los grandes productores

Estados Unidos es el mayor productor de gas natural del mundo desde aproximadamente 2009, gracias a la revolución del esquisto, seguido de Rusia. Entre los siguientes figuran, según el año, países como Irán, China, Canadá, Catar, Australia y Noruega. Algunos grandes productores también son grandes consumidores, mientras que otros, como Catar, destinan la mayor parte de su producción a la exportación.

≈ 50 años

Relación mundial entre reservas probadas y producción (estimación)

≈ 50 %

Parte aproximada de las reservas probadas que está en Rusia, Irán y Catar

N.º 1

Estados Unidos: mayor productor desde cerca de 2009 y mayor exportador de GNL desde 2023

≈ 28,3 m³

De gas equivalen a 1 MMBtu, la unidad habitual de precio (con 37,3 MJ/m³)

Gasoductos y GNL: dos maneras de comerciar

El gas puede comerciarse por gasoducto o como gas natural licuado (GNL). Los gasoductos unen físicamente al vendedor con el comprador, requieren grandes inversiones y suelen apoyarse en contratos de largo plazo; por eso los mercados por tubería son, en gran parte, regionales. El GNL, en cambio, viaja en buques metaneros y puede dirigirse a distintos destinos según la demanda, lo que ha ido conectando los mercados regionales en uno cada vez más global. Los mayores exportadores de GNL son Estados Unidos (el primero desde 2023), Catar y Australia, y entre los grandes importadores destacan países asiáticos como China, Japón y Corea del Sur, además de Europa.

¿Cómo se fija el precio?

A diferencia del petróleo, cuyos precios de referencia se mueven de forma muy parecida en todo el mundo, el gas tiene precios regionales. Llevar gas de un continente a otro exige licuarlo, transportarlo en buques especiales y regasificarlo, y cada etapa añade costos. Por eso el gas suele ser más barato en regiones productoras con abundante oferta, como Estados Unidos, y más caro en las que dependen de importaciones. El clima, el nivel de los almacenamientos, los cuellos de botella de la infraestructura y la geopolítica también influyen.

Existen dos grandes formas de fijar precios. En la indexación al petróleo, el precio del gas se calcula con una fórmula ligada al precio del crudo o de sus derivados, una práctica que nació cuando el gas competía con el fuelóleo y que sigue siendo común en muchos contratos de GNL de largo plazo en Asia. En la fijación por mercado (gas contra gas), el precio surge de la oferta y la demanda de gas en un centro de intercambio o hub; es el modelo de Estados Unidos y, de forma progresiva en lo que va del siglo XXI, también el predominante en Europa.

Principales referencias de precio del gas natural
ReferenciaRegiónQué representaUnidad habitual
Henry HubEstados UnidosUn punto de interconexión de gasoductos en Luisiana; base de contratos de futuros muy negociadosDólares por MMBtu
TTF (Title Transfer Facility)EuropaPunto virtual de intercambio de la red de gas de los Países Bajos, convertido en la principal referencia europeaEuros por MWh
JKM (Japan Korea Marker)Noreste de AsiaValoración del precio al contado del GNL entregado en Japón, Corea del Sur, China y TaiwánDólares por MMBtu
Contratos indexados al petróleoAsia y otros mercadosFórmula vinculada a un precio del crudo, como un promedio del crudo importado o el BrentDólares por MMBtu

La crisis de precios de 2021–2022

Entre 2021 y 2022 los precios del gas alcanzaron niveles excepcionales en Europa y Asia. En 2021 se combinaron la rápida recuperación de la demanda tras la pandemia, inventarios europeos bajos, factores climáticos y una menor oferta por gasoducto. En 2022, tras la invasión rusa de Ucrania y la fuerte reducción del suministro de gas ruso por gasoducto hacia Europa, el TTF llegó a máximos históricos. Europa respondió aumentando las importaciones de GNL, instalando terminales flotantes de regasificación y reduciendo su consumo, mientras compradores de Asia competían por los mismos cargamentos; algunos países importadores de menores ingresos tuvieron dificultades para pagarlos. En Estados Unidos el Henry Hub también subió, aunque mucho menos. Los precios bajaron desde 2023, y el episodio mostró lo interconectado que está hoy el mercado mundial.

América Latina en el mercado del gas

La región tiene situaciones muy diversas. Argentina desarrolla los recursos no convencionales de Vaca Muerta; Trinidad y Tobago exporta GNL desde 1999 con Atlantic LNG; Perú produce gas en Camisea y exporta GNL desde 2010; Bolivia ha exportado gas por gasoducto a Argentina y Brasil, aunque en años recientes su producción ha disminuido. Otros países, como México, Chile, Colombia o Brasil, complementan su producción, cuando la tienen, con importaciones por gasoducto o de GNL. Encontrarás la historia de estos desarrollos en el gas natural en América Latina.

¿Qué pagas en tu factura?

El precio internacional es solo una parte de lo que paga un hogar. En la mayoría de los países, la tarifa final suma los costos de cada eslabón de la cadena, con estructuras y nombres que varían según la regulación:

  1. SuministroEl costo del gas como producto, comprado a productores o importadores.
  2. TransporteEl uso de los gasoductos de alta presión que llevan el gas hasta las ciudades.
  3. DistribuciónLas redes locales de media y baja presión que llegan hasta tu medidor.
  4. ComercializaciónLectura del medidor, facturación, atención al usuario y servicio de emergencias.
  5. Impuestos y contribucionesCargos fijados por la ley, que cambian de un país a otro.
  6. SubsidiosDescuentos para usuarios de menores ingresos en algunos países.

En Colombia, por ejemplo, según la regulación vigente los usuarios residenciales de los estratos 1 y 2 reciben un subsidio sobre un consumo básico o de subsistencia, mientras que, por lo general, los estratos 5 y 6 y los usuarios comerciales pagan una contribución de solidaridad. Otros países aplican tarifas sociales o ayudas directas. En la sección de ahorro y factura te explicamos cómo leer cada uno de estos conceptos.

Fuentes: Energy Institute, Statistical Review of World Energy (y sus ediciones anteriores publicadas por bp; las cifras de reservas probadas proceden de la edición de 2021, la última que las incluyó); Agencia Internacional de Energía (AIE); Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA). Las cifras de reservas, producción y precios cambian cada año; consulta el apéndice de fuentes.

Ideas clave

  • Rusia, Irán y Catar concentran cerca de la mitad de las reservas probadas; Estados Unidos es el mayor productor, seguido de Rusia.
  • La relación reservas/producción ronda los 50 años, una cifra que cambia con los descubrimientos y con la demanda.
  • El gas se comercia por gasoducto, en mercados sobre todo regionales, y como GNL, que conecta un mercado cada vez más global.
  • Henry Hub, TTF y JKM son las principales referencias de precio; sus diferencias reflejan los costos de transporte y la situación de cada mercado.
  • Tu factura suma suministro, transporte, distribución, comercialización e impuestos, y en algunos países incluye subsidios o contribuciones.

36 Futuro

Ahorro, eficiencia y tu factura de gas

Entender tu factura y adoptar algunos hábitos sencillos te permite usar menos gas sin perder comodidad: pagas menos y reduces emisiones. Al final encontrarás una calculadora para estimar tu consumo mensual.

Cómo leer tu factura de gas

Cada empresa distribuidora tiene su propio formato, pero la mayoría de las facturas incluyen elementos parecidos. Conocerlos te ayuda a comprobar que te cobran lo correcto y a detectar consumos anormales, que a veces son la primera pista de una fuga o de un artefacto mal ajustado. Estos son los conceptos más habituales:

Lectura anterior y actual

El medidor es un contador acumulado: tu consumo del periodo es la lectura actual menos la anterior. Puedes leerlo tú mismo para comprobarlo; si la factura indica «lectura estimada», la diferencia se ajusta en un periodo posterior.

Consumo en m³

Es el volumen de gas que pasó por tu medidor. Compararlo con el de meses anteriores (muchas facturas incluyen una gráfica) permite notar cambios bruscos sin explicación.

Factor de corrección o poder calorífico

El volumen del gas cambia con la presión y la temperatura; en ciudades de altura la presión atmosférica es menor y cada metro cúbico contiene menos gas. Por eso algunas empresas corrigen los m³ con un factor y otras facturan en energía (kWh) usando el poder calorífico.

Cargo fijo

Un valor que se cobra cada periodo, independientemente del consumo, para cubrir costos como la medición, la facturación y la atención al usuario. No todas las tarifas lo incluyen.

Valor del m³

Es el precio unitario por metro cúbico (o por kWh). Suele variar de un mes a otro porque refleja los costos de suministro, transporte y distribución, según las fórmulas que fija el regulador.

Subsidios o contribuciones

Según el país y tu categoría de usuario, puede aparecer un descuento o un cargo adicional. En Colombia, por ejemplo, depende del estrato socioeconómico (revisa el mercado mundial del gas).

Fecha de revisión periódica

En países como Colombia, la instalación interna debe revisarse obligatoriamente cada 5 años, y la factura suele indicar el plazo. Más detalles en tu instalación de gas.

Línea de emergencia

El teléfono de emergencias de tu distribuidora aparece en la factura. Anótalo en un lugar visible y en tu celular antes de necesitarlo (revisa qué hacer ante una fuga).

Hábitos que ahorran gas

En la mayoría de los hogares, el gas se usa sobre todo para cocinar y calentar agua. Pequeños cambios en esas dos actividades, repetidos todos los días, se notan en la factura a fin de mes y no exigen ninguna inversión.

En la cocina

  • Tapa las ollas: el agua hierve antes y se pierde menos calor.
  • Usa olla a presión para frijoles, garbanzos, carnes y otros alimentos de cocción larga: reduce mucho el tiempo de fuego.
  • Ajusta la llama para que no sobresalga de la base del recipiente; el calor que sube por los lados se desperdicia y puede dañar las asas.
  • Elige el quemador de tamaño adecuado para cada olla.
  • Cuando el agua hierva, baja a fuego medio: subir la llama no la calienta más.
  • Descongela los alimentos con anticipación en la nevera en lugar de hacerlo al fuego.
  • Evita abrir el horno a cada rato y apágalo unos minutos antes para aprovechar el calor residual.

Agua caliente y mantenimiento

  • Toma duchas cortas: el calentador consume gas mientras corre el agua caliente.
  • En calentadores de paso, elige una temperatura moderada que no te obligue a mezclar con agua fría; en los de acumulación, respeta la temperatura que recomienda el fabricante, que también protege la higiene del agua.
  • Aísla las tuberías de agua caliente expuestas para que el agua llegue caliente más rápido.
  • Repara los grifos que gotean agua caliente.
  • Lava la ropa con agua fría cuando sea posible y sécala al aire si el clima lo permite.
  • Haz mantenimiento periódico: un quemador limpio y bien ajustado da una llama azul y aprovecha mejor el gas (revisa uso seguro).

Calculadora de consumo de gas

Escribe cuántas horas al día usas cada artefacto y la calculadora estimará tu consumo mensual en kWh y en m³, el costo aproximado (si indicas el precio por m³ que aparece en tu factura) y las emisiones de CO2 de la combustión. Las potencias de la tabla son valores típicos aproximados: la potencia real de tu artefacto figura en su placa de características o en el manual del fabricante. Para pasar de una unidad de energía a otra, usa el conversor de unidades.

Artefactos a gas: potencia típica aproximada y horas de uso al día
ArtefactoPotencia típicaHoras de uso al díaConsumo mensual estimado
Quemador pequeño de estufa 1,2 kW —
Quemador mediano de estufa 1,8 kW —
Quemador grande de estufa 2,8 kW —
Horno de estufa 3,5 kW —
Calentador de agua de paso (10 L/min) 18 kW —
Secadora de ropa a gas 6 kW —
Calefactor a gas 5 kW —

—

kWh al mes

—

m³ de gas al mes

—

Costo estimado del gas

—

kg de CO₂ al mes (aprox.)

Estimación orientativa. Supone que cada artefacto funciona a su potencia nominal durante las horas indicadas; en la práctica los quemadores rara vez están al máximo, así que el consumo real suele ser algo menor. Las potencias son aproximadas: verifica la placa de características de tu artefacto. Por defecto se usan 10,36 kWh por m³ (poder calorífico de 37,3 MJ/m³); tu factura puede indicar otro valor. El CO2 se calcula con un factor aproximado de 1,9 kg por m³ quemado y no incluye las emisiones de la cadena de suministro. El costo solo considera el valor del m³, sin cargos fijos, impuestos ni subsidios.

Ideas clave

  • La factura muestra tus lecturas, el consumo en m³, el factor de corrección, el cargo fijo, el valor del m³, los subsidios o contribuciones, la fecha de revisión y la línea de emergencia.
  • Tapar las ollas, usar olla a presión y ajustar la llama a la base del recipiente ahorra gas en la cocina.
  • Las duchas cortas y una temperatura moderada del calentador reducen el gas usado para el agua caliente.
  • Una llama azul indica buena combustión: el mantenimiento ahorra gas y protege tu salud.
  • Un aumento del consumo sin explicación merece una revisión técnica.
  • La calculadora da estimaciones; los datos reales están en la placa de tus artefactos y en tu factura.

Bloque 7

Aprende y repasa

Llegó el momento de consolidar lo aprendido. Desmonta creencias falsas con las tarjetas de mitos y realidades, pon a prueba tus conocimientos con el quiz, consulta el glosario cuando una palabra te genere dudas y resuelve las preguntas más frecuentes. Al final encontrarás las fuentes que respaldan esta guía.

37 Aprende

Mitos y realidades

Algunas creencias sobre el gas son simplemente curiosas; otras pueden poner en riesgo tu seguridad. Toca cada tarjeta para descubrir qué dice la evidencia.

Muchas ideas sobre el gas natural se transmiten de generación en generación o circulan por redes sociales sin verificar. Reunimos doce de las más frecuentes. Cada tarjeta muestra un mito por delante y, al tocarla (o al seleccionarla con el teclado y pulsar Enter o la barra espaciadora), la realidad por detrás, resumida a partir del contenido de esta guía.

¿Quieres comprobar cuánto recuerdas? Pasa al quiz y, si encuentras un término desconocido, búscalo en el glosario. Para repasar el procedimiento completo ante una emergencia, vuelve a qué hacer ante una fuga, y para profundizar en el gas invisible más peligroso, a monóxido de carbono.

Ideas clave

  • El metano no es tóxico, pero puede causar asfixia y es inflamable entre el 5 % y el 15 % en el aire; el gas venenoso es el monóxido de carbono.
  • Ante olor a gas: ni llamas ni interruptores; ventila si puedes de inmediato, sal y llama desde afuera.
  • La llama debe ser azul; una llama amarilla persistente pide revisión técnica.
  • El detector de gas natural y la alarma de monóxido de carbono son dispositivos diferentes.

38 Aprende

Quiz: pon a prueba lo aprendido

Veinte preguntas para repasar los fundamentos, la historia, la industria, los usos, la seguridad en casa y el futuro del gas natural, con una explicación inmediata en cada respuesta.

Responder preguntas es una de las formas más eficaces de fijar lo aprendido, porque obliga a recuperar la información de la memoria en lugar de limitarse a releerla. Este quiz reúne 20 preguntas que recorren toda la guía: desde la composición del gas hasta lo que debes hacer si hueles gas en tu casa.

Al elegir una opción, la pregunta se califica de inmediato y aparece una breve explicación con un enlace a la sección donde puedes profundizar. No hay límite de tiempo ni de intentos, y puedes reiniciar el quiz cuantas veces quieras. Seis de las preguntas tratan sobre seguridad en el hogar, porque son los conocimientos que más pueden ayudarte en la vida diaria. Si quieres calentar motores, revisa antes los mitos y realidades de la sección 37.

Tus respuestas no se envían a ningún servidor: todo ocurre en tu propio navegador. Solo si aceptas la categoría «Preferencias» en la configuración de cookies se guarda en tu dispositivo tu mejor porcentaje, para que puedas comparar tus resultados en otra visita.

Cómo aprovechar el quiz

  • Responde primero sin consultar la guía y lee la explicación incluso cuando aciertes: a veces añade un dato nuevo.
  • Anota las preguntas que fallaste y visita la sección enlazada antes de volver a intentarlo.
  • Repite el quiz dentro de unos días; el repaso espaciado ayuda a recordar mejor que estudiar todo de una vez.

0 de 20 respondidas · 0 correctas

  1. 1. ¿Cuál es el componente principal del gas natural?
  2. 2. En comparación con el aire, ¿cómo se comporta el gas natural cuando escapa?
  3. 3. ¿Cuál es el origen de la mayor parte del gas natural que se extrae hoy?
  4. 4. ¿Quién identificó en 1776 el «aire inflamable» que burbujeaba en los pantanos del lago Mayor, en el norte de Italia?
  5. 5. ¿Dónde se perforó en 1821 el pozo considerado el primero de Estados Unidos hecho a propósito para obtener gas natural?
  6. 6. ¿Qué tragedia de 1937 impulsó la obligación de darle olor al gas natural?
  7. 7. ¿Qué técnica permite «ver» las capas de roca del subsuelo antes de decidir dónde perforar?
  8. 8. ¿Aproximadamente cuántas veces se reduce el volumen del gas natural al convertirlo en GNL?
  9. 9. ¿Qué se hace con el gas en una planta de procesamiento antes de enviarlo a los gasoductos?
  10. 10. ¿Qué productos se forman en la combustión completa del metano?
  11. 11. ¿Cómo se llama la central que aprovecha el calor de los gases de escape de una turbina de gas para producir vapor y generar más electricidad?
  12. 12. ¿Qué producto clave para la agricultura se fabrica a gran escala a partir del gas natural?
  13. 13. Llegas a casa y notas olor a gas. ¿Cuál de estas reacciones es la correcta?
  14. 14. ¿Cuál de estas señales puede indicar una fuga de gas?
  15. 15. ¿Dónde conviene instalar un detector de gas natural?
  16. 16. ¿Qué afirmación sobre el monóxido de carbono (CO) es correcta?
  17. 17. ¿Dónde suele estar la válvula de paso general del gas de una vivienda?
  18. 18. ¿Qué debes hacer con las rejillas de ventilación de los recintos donde hay artefactos a gas?
  19. 19. Por unidad de energía, ¿cómo se comparan las emisiones de CO2 al quemar gas natural con las del carbón?
  20. 20. ¿Qué es el biometano?

Ideas clave

  • El gas natural es sobre todo metano (CH4), más liviano que el aire, y solo arde en mezclas de entre 5 % y 15 % con el aire.
  • El olor a «huevo podrido» lo aporta un odorizante añadido; si lo percibes, aplica el protocolo de fuga sin accionar interruptores ni producir chispas.
  • Los detectores de gas natural van en lo alto y los de GLP cerca del piso; el monóxido de carbono necesita su propia alarma.
  • Una llama azul indica buena combustión; una llama amarilla persistente o con hollín pide una revisión técnica.
  • Quemar gas emite menos CO2 por unidad de energía que el carbón o el petróleo, pero las fugas de metano pueden reducir esa ventaja.

39 Aprende

Glosario del gas natural

Más de 80 términos esenciales sobre el gas natural, su industria y su uso seguro, explicados en lenguaje sencillo y con buscador.

El mundo del gas tiene su propio vocabulario, lleno de siglas en español y en inglés: GNL, GNC, MMBtu, FSRU, TTF… Este glosario reúne los términos que aparecen en la guía y otros que encontrarás en noticias, facturas y documentos técnicos, con definiciones breves y coherentes con el resto del contenido.

Escribe una palabra en el buscador para filtrar al instante (no importa si usas tildes o no) o elige una letra para ver solo los términos que empiezan por ella. Muchas definiciones incluyen un enlace a la sección donde el tema se explica en profundidad. Cuando una sigla proviene del inglés, indicamos su significado original.

Acometida
Tramo de tubería que conecta la red de distribución de la calle con la instalación de un inmueble. Normalmente termina en el conjunto de regulación y medición, donde están el medidor y la válvula general. Ver sección 18.
Amoníaco (NH3)
Compuesto de nitrógeno e hidrógeno que se fabrica a gran escala usando gas natural como fuente de hidrógeno y de energía. Es la base de la mayoría de los fertilizantes nitrogenados, como la urea. Ver sección 23.
Artefacto a gas
Cualquier equipo que usa gas como combustible: estufas, hornos, calentadores de agua, calderas o secadoras. Cada artefacto está diseñado para un tipo de gas y una presión determinados, por lo que no debe usarse con otro gas sin una conversión profesional.
Autoignición (temperatura de)
Temperatura mínima a la que una mezcla de gas y aire se enciende sola, sin chispa ni llama. En el metano supera los 500 °C (alrededor de 540–580 °C, según la fuente). Ver sección 03.
Biogás
Gas producido por la descomposición de materia orgánica sin oxígeno (digestión anaerobia) en biodigestores, rellenos sanitarios o plantas de tratamiento de aguas residuales. Contiene sobre todo metano y CO2, en proporciones variables. Ver sección 06.
Biometano
Biogás depurado (sin CO2, agua ni compuestos de azufre) hasta alcanzar una calidad similar a la del gas natural. Puede inyectarse en las redes o usarse como combustible vehicular, y se considera una fuente renovable. Ver sección 34.
BTU
Unidad térmica británica (British Thermal Unit): el calor necesario para elevar en 1 °F la temperatura de una libra de agua, unos 1055 julios. Un pie cúbico de gas natural contiene alrededor de 1000 BTU.
Butano (C4H10)
Hidrocarburo de cuatro átomos de carbono que, junto con el propano, forma el GLP. Es más pesado que el aire; se separa del gas natural en las plantas de procesamiento o se obtiene en las refinerías.
Calentador de paso
Calentador de agua instantáneo: sus quemadores se encienden solo cuando se abre una llave de agua caliente. Necesita ventilación y evacuación de gases al exterior; las normas técnicas de muchos países, incluida Colombia, prohíben instalar los de tiro natural en baños o dormitorios. Ver sección 30.
Captura y almacenamiento de carbono (CAC)
Conjunto de tecnologías que separan el CO2 de los gases de combustión o de procesos industriales y lo inyectan en formaciones geológicas profundas para que no llegue a la atmósfera. En inglés se conoce como CCS. Ver sección 34.
Ciclo combinado
Central eléctrica que combina una turbina de gas con una turbina de vapor que aprovecha el calor de los gases de escape. Es una de las formas más eficientes de generar electricidad con combustibles fósiles. Ver sección 20.
City gate (estación de puerta de ciudad)
Punto donde el gas pasa del sistema de transporte de alta presión a la red de distribución de una ciudad. Allí se reduce la presión, se mide el gas y, en muchos casos, se le añade el odorizante. Ver sección 18.
Cogeneración
Producción simultánea de electricidad y calor útil (vapor o agua caliente) a partir de un mismo combustible. Aprovecha mejor la energía que producir ambos por separado y es común en industrias, hospitales y grandes edificios. Ver sección 20 y sección 22.
Combustión
Reacción química rápida entre un combustible y el oxígeno que libera calor y luz. La del metano, cuando es completa, es CH4 + 2 O2 → CO2 + 2 H2O; si falta aire, es incompleta y genera monóxido de carbono. Ver sección 19.
Compresor (estación de compresión)
Instalación ubicada a lo largo de un gasoducto que vuelve a elevar la presión del gas, la cual disminuye por la fricción con las paredes del tubo, para que siga fluyendo hacia su destino. Ver sección 16.
Condensado
Hidrocarburos líquidos livianos que viajan en estado gaseoso dentro del yacimiento y se condensan al bajar la presión y la temperatura en la superficie. Tienen valor comercial y se separan durante el procesamiento. Ver sección 15.
Densidad relativa
Relación entre la densidad de un gas y la del aire en las mismas condiciones. La del gas natural ronda 0,55–0,65 (por eso sube), mientras que la del GLP es mayor que 1 (por eso se acumula abajo). Ver sección 03.
Deshidratación
Etapa del procesamiento que retira el vapor de agua del gas, por ejemplo con glicol o con tamices moleculares. Evita la corrosión y la formación de hidratos que podrían obstruir los ductos.
Detector de gas
Dispositivo que da una alarma cuando detecta gas combustible en el aire, antes de que la mezcla sea peligrosa. El de gas natural se instala en lo alto y el de GLP cerca del piso; ninguno de los dos detecta monóxido de carbono. Ver sección 27.
Dióxido de carbono (CO2)
Gas incoloro que se produce en la combustión completa de los combustibles que contienen carbono. Es el principal gas de efecto invernadero emitido por las actividades humanas y no debe confundirse con el monóxido de carbono. Ver sección 33.
Emisiones fugitivas
Escapes no intencionales de gas, sobre todo metano, en pozos, plantas, gasoductos, redes de distribución y equipos. Detectarlas y repararlas es una de las prioridades climáticas del sector del gas.
Endulzamiento
Proceso que retira del gas los llamados gases ácidos, principalmente sulfuro de hidrógeno (H2S) y dióxido de carbono, a menudo con soluciones de aminas. Un gas con mucho H2S se denomina «ácido», «agrio» o «amargo»; tras el tratamiento, «dulce». Ver sección 15.
Etano (C2H6)
Segundo componente más abundante del gas natural, después del metano. Es una de las principales materias primas para producir etileno y, a partir de él, plásticos como el polietileno. Ver sección 02.
Factor de emisión
Cantidad de un contaminante emitida por unidad de actividad o de energía. Según los valores por defecto del IPCC, quemar gas natural emite unos 56,1 kg de CO2 por GJ, frente a 94,6 kg del carbón bituminoso. Ver sección 33.
Fracturamiento hidráulico (fracturación hidráulica)
Técnica que inyecta a alta presión agua con arena y aditivos para abrir pequeñas fisuras en rocas de muy baja permeabilidad, como las lutitas, y permitir que el gas fluya hacia el pozo. Se combina con la perforación horizontal; en inglés se le llama fracking. Ver sección 14.
FSRU
Unidad flotante de almacenamiento y regasificación (Floating Storage and Regasification Unit): un buque que recibe GNL, lo almacena y lo convierte de nuevo en gas para enviarlo a tierra. Suele instalarse más rápido que una terminal en tierra. Ver sección 17.
Gas asociado
Gas que se encuentra junto con el petróleo en el mismo yacimiento, ya sea disuelto en él o formando una capa encima. Cuando el yacimiento contiene sobre todo gas, se habla de gas no asociado o libre. Ver sección 05.
Gas de esquisto
Gas natural atrapado en lutitas (en inglés, shale; en el habla común se les dice «esquistos», aunque en geología el esquisto es otro tipo de roca), rocas de grano fino y muy baja permeabilidad que son a la vez roca madre y almacén. Su producción a gran escala fue posible gracias a la perforación horizontal y el fracturamiento hidráulico. Ver sección 05.
Gas húmedo y gas seco
El gas seco es casi todo metano. El gas húmedo contiene proporciones importantes de etano, propano, butanos e hidrocarburos más pesados, que pueden separarse como líquidos de gas natural. Ver sección 02.
Gas manufacturado
Gas combustible producido industrialmente, sobre todo a partir de carbón, que iluminó y abasteció ciudades desde el siglo XIX. Contenía hidrógeno, metano y monóxido de carbono, por lo que era tóxico; el gas natural lo reemplazó en gran parte del mundo. Ver sección 09.
Gas natural
Mezcla de hidrocarburos gaseosos formada en el subsuelo, compuesta principalmente por metano. Es incoloro e inodoro en estado natural y se usa como combustible y como materia prima industrial. Ver sección 01.
Gasoducto
Tubería, generalmente de acero y enterrada, que transporta gas natural a alta presión a lo largo de grandes distancias, desde los campos de producción hasta los centros de consumo. Ver sección 16.
GLP
Gas licuado de petróleo: mezcla de propano y butano que se almacena líquida a presión en cilindros o tanques. Es más pesado que el aire y no debe confundirse con el gas natural. Ver sección 06.
GNC
Gas natural comprimido: gas natural almacenado a alta presión, por lo general entre 200 y 250 bar, en cilindros resistentes. Se usa en vehículos y para llevar gas a lugares sin gasoducto. Ver sección 06.
GNL
Gas natural licuado: gas natural enfriado a unos −162 °C hasta volverse líquido, lo que reduce su volumen unas 600 veces y permite transportarlo en buques. Ver sección 17.
GNV
Gas natural vehicular: gas natural, normalmente comprimido (GNC), que se usa como combustible en automóviles, taxis, buses y camiones. Ver sección 24.
Henry Hub
Punto de interconexión de gasoductos en Luisiana (Estados Unidos) cuyo precio es la referencia del mercado estadounidense. Se cotiza en dólares por MMBtu. Ver sección 35.
Hidrato de metano
Sólido parecido al hielo en el que moléculas de metano quedan atrapadas en una red de moléculas de agua. Abunda en sedimentos marinos profundos y en el permafrost; en los ductos, los hidratos pueden formar tapones si el gas no se deshidrata.
Hidrógeno (H2)
El elemento más liviano. Hoy se produce mayoritariamente a partir de gas natural mediante reformado con vapor; se impulsa su producción con captura de CO2 o por electrólisis con electricidad renovable. Ver sección 23 y sección 34.
Índice de Wobbe
Indicador que se obtiene al dividir el poder calorífico de un gas entre la raíz cuadrada de su densidad relativa. Dos gases con índices de Wobbe similares entregan aproximadamente la misma potencia en un mismo quemador, por lo que son intercambiables.
JKM
Japan Korea Marker: referencia de precio del GNL al contado entregado en el noreste de Asia. Junto con Henry Hub y el TTF, es uno de los tres grandes indicadores del mercado mundial del gas. Ver sección 35.
Kerógeno
Materia orgánica sólida e insoluble contenida en algunas rocas sedimentarias. Con el calor y la presión del subsuelo, a lo largo de millones de años, se transforma en petróleo y gas. Ver sección 04.
Kilovatio hora (kWh)
Unidad de energía equivalente a 3,6 MJ. Un metro cúbico de gas natural contiene aproximadamente entre 10,3 y 10,8 kWh, según su composición. Ver sección 25.
Licuefacción
Proceso que enfría el gas natural hasta unos −162 °C para convertirlo en GNL. Se realiza en grandes plantas formadas por «trenes» de licuefacción, después de retirar del gas el agua, el CO2 y otros componentes que se congelarían. Ver sección 17.
Límites de inflamabilidad
Rango de concentración en el aire dentro del cual una mezcla puede arder. Para el gas natural va del 5 % al 15 % en volumen: por debajo, la mezcla es demasiado pobre; por encima, demasiado rica. Ver sección 03.
Lutita
Roca sedimentaria de grano muy fino formada por arcillas compactadas. Muchas lutitas ricas en materia orgánica son rocas madre, y algunas contienen gas que se extrae como gas de esquisto. Ver sección 05.
Medidor
Equipo que registra el volumen de gas que consume una vivienda o empresa, generalmente en metros cúbicos. Si avanza con todos los artefactos apagados, puede haber una fuga. Ver sección 27.
Mercaptano
Compuesto orgánico de azufre de olor muy intenso. Se añaden mercaptanos, como el tert-butil mercaptano, en cantidades muy pequeñas para que las fugas de gas puedan olerse. Ver sección 18.
Metanero
Buque diseñado para transportar GNL en tanques aislados a unos −162 °C. El primer transporte de este tipo lo hizo el Methane Pioneer en 1959, entre Lake Charles (Estados Unidos) y Canvey Island (Reino Unido). Ver sección 17.
Metano (CH4)
El hidrocarburo más simple: un átomo de carbono unido a cuatro de hidrógeno. Es el componente principal del gas natural, hierve a −161,5 °C y es un potente gas de efecto invernadero. Su nombre fue propuesto en 1866 por August Wilhelm von Hofmann. Ver sección 02.
MMBtu
Millón de BTU, unidad habitual en los precios y contratos internacionales de gas y de GNL, como los de Henry Hub o el JKM. Equivale a unos 1055 MJ o 293 kWh, la energía de aproximadamente 28 m³ de gas natural. Ver sección 35.
Monóxido de carbono (CO)
Gas incoloro, inodoro y muy tóxico que se forma en la combustión incompleta. Se une a la hemoglobina unas 200 a 250 veces más fuerte que el oxígeno; para detectarlo se necesita una alarma específica de CO. Ver sección 29.
Nitrógeno (N2)
Gas inerte que puede formar parte del gas en el yacimiento. No aporta energía, así que reduce el poder calorífico; cuando su proporción es alta, se separa durante el procesamiento. Ver sección 02.
Odorización
Adición de un odorizante u odorante (mercaptanos o tetrahidrotiofeno) al gas natural para que una fuga pueda olerse. Las normas suelen exigir que el olor se perciba a una quinta parte del límite inferior de inflamabilidad, cerca del 1 % de gas en el aire. Ver sección 18.
Permeabilidad
Capacidad de una roca para dejar pasar fluidos a través de sus poros conectados. Las rocas almacén convencionales son permeables; las lutitas lo son muy poco, por eso requieren fracturamiento. Ver sección 05.
Piloto
Pequeña llama permanente que enciende el quemador principal en algunos calentadores, hornos y calderas. Suele estar vigilada por una termocupla que corta el gas si la llama se apaga. Ver sección 30.
Poder calorífico
Energía que libera la combustión completa de una unidad de combustible. El del gas natural ronda 37–39 MJ/m³ (poder calorífico superior); el superior incluye el calor de condensación del vapor de agua producido y el inferior no. Ver sección 03.
Polietileno
Plástico que se fabrica a partir del etileno, obtenido a su vez del etano. Muchas redes de distribución usan tuberías enterradas de polietileno por su resistencia a la corrosión y su flexibilidad. Ver sección 18.
Porosidad
Proporción del volumen de una roca ocupada por espacios vacíos, o poros, donde pueden alojarse gas, petróleo o agua. Junto con la permeabilidad, determina la calidad de una roca almacén. Ver sección 04.
Potencial de calentamiento global (PCG)
Medida de cuánto calor atrapa un gas en comparación con la misma masa de CO2 durante un periodo dado. Según el IPCC, el del metano es de unas 80 veces en 20 años y de 28 a 30 veces en 100 años. Ver sección 33.
Propano (C3H8)
Hidrocarburo de tres átomos de carbono, presente en pequeña proporción en el gas natural y componente principal del GLP en muchos países. Es más pesado que el aire. Ver sección 02.
Quema en antorcha
Combustión controlada, en un mechero elevado, del gas que no puede aprovecharse o que debe liberarse por seguridad en campos y plantas. Emite CO2 y desperdicia energía, pero libera mucho menos metano que el venteo. En inglés, flaring. Ver sección 33.
Quemador
Dispositivo donde el gas se mezcla con el aire y se produce la llama. Un quemador limpio y bien ajustado da una llama azul y estable. Ver sección 19.
Raspatubos
Dispositivo que viaja por el interior de un gasoducto, empujado por el propio gas, para limpiarlo o inspeccionarlo. Los modelos «inteligentes» llevan sensores que detectan corrosión y deformaciones. En algunos países se le llama «diablo» y en inglés, pig. Ver sección 16.
Regasificación
Proceso que calienta el GNL para devolverlo al estado gaseoso antes de inyectarlo en los gasoductos. Se realiza en terminales en tierra o en unidades flotantes (FSRU). Ver sección 17.
Regulador
Dispositivo que reduce la presión del gas y la mantiene estable para que los artefactos funcionen de forma segura. En las viviendas suele instalarse junto al medidor. Ver sección 26.
Rejilla de ventilación
Abertura permanente, protegida por una rejilla, en paredes, puertas o ventanas de los recintos con artefactos a gas. Aporta aire para la combustión y ayuda a evacuar gases; nunca debe taparse. Ver sección 30.
Reservas probadas
Cantidad de gas que, según los datos geológicos y de ingeniería, puede recuperarse con razonable certeza en las condiciones técnicas y económicas actuales. Las mayores se encuentran en Rusia, Irán y Catar. Ver sección 35.
Revisión periódica
Inspección obligatoria de la instalación interna de gas, realizada cada cierto tiempo por personal u organismos autorizados. En Colombia debe hacerse cada 5 años. Ver sección 26.
Roca almacén
Roca porosa y permeable, como una arenisca o una caliza, donde se acumula el gas después de migrar desde la roca madre. Ver sección 04.
Roca madre
Roca sedimentaria rica en materia orgánica en la que se generan el petróleo y el gas a partir del kerógeno. Ver sección 04.
Roca sello
Capa de roca impermeable, como arcillas o sal, que cubre la roca almacén e impide que el gas escape hacia la superficie. Ver sección 04.
Sísmica
Método de exploración que envía ondas al subsuelo y registra los ecos que se reflejan en las capas de roca para construir imágenes en 2D o 3D. Ver sección 13.
Sulfuro de hidrógeno (H2S)
Gas tóxico y corrosivo que huele a huevo podrido en bajas concentraciones y que, en concentraciones altas, paraliza el olfato. Se retira del gas en el proceso de endulzamiento. Ver sección 15.
Termia
Unidad de energía (therm, en inglés) equivalente a 100 000 BTU, unos 105,5 MJ o 29,3 kWh. Se ha usado en la facturación del gas en países como Estados Unidos. Ver sección 25.
Termocupla
Sensor que produce una pequeña corriente eléctrica cuando lo calienta la llama del piloto; esa corriente mantiene abierta la válvula de gas. Si la llama se apaga, la corriente cesa y la válvula se cierra. También se le llama termopar. Ver sección 30.
Tiro natural y tiro forzado
Formas de evacuar los gases de combustión de un artefacto. En el tiro natural, los gases suben por el conducto solo porque están más calientes que el aire; en el forzado, un ventilador los impulsa hacia el exterior. Ver sección 30.
Trampa
Configuración geológica (un pliegue, una falla, un domo de sal o un cambio en el tipo de roca) que detiene la migración del gas y permite que se acumule bajo una roca sello. Ver sección 04.
TTF
Title Transfer Facility: mercado virtual de gas de los Países Bajos y principal referencia de precio en Europa. Se cotiza habitualmente en euros por megavatio hora. Ver sección 35.
Válvula de paso
Llave que abre o cierra el flujo de gas. Hay una general junto al medidor y, por lo general, una para cada artefacto; en las de cuarto de vuelta, la manija paralela a la tubería indica abierta y perpendicular, cerrada. Ver sección 26.
Venteo
Liberación directa de gas a la atmósfera, sin quemarlo, por razones operativas o de seguridad. Como libera metano, reducirlo es una prioridad de iniciativas como el Compromiso Global de Metano. Ver sección 33.
Yacimiento
Acumulación natural de hidrocarburos en el subsuelo, alojada en una roca almacén bajo una roca sello, con un volumen que puede explotarse. Ver sección 05.

Ideas clave

  • GNL es gas natural licuado (líquido a −162 °C); GNC es gas natural comprimido (gas a alta presión); GNV es el gas natural que se usa en vehículos.
  • El GLP no es gas natural: es una mezcla de propano y butano, más pesada que el aire.
  • MJ, kWh, BTU, MMBtu y termias miden energía; el metro cúbico mide volumen, y el poder calorífico conecta ambos.
  • Henry Hub, TTF y JKM son las referencias de precio del gas en Estados Unidos, Europa y Asia.

40 Aprende

Preguntas frecuentes

Respuestas claras a las dudas más comunes sobre el gas natural en casa, su seguridad, su precio y su papel en el clima.

Reunimos aquí las preguntas que más se repiten entre quienes usan gas natural a diario. Toca cada pregunta para desplegar la respuesta. Las respuestas resumen lo explicado en la guía y enlazan a la sección correspondiente para que puedas profundizar.

¿El gas natural es tóxico?

El metano, su componente principal, no es tóxico en el sentido de un veneno: respirarlo en pequeñas cantidades no intoxica como lo hace el monóxido de carbono. Sin embargo, en concentraciones muy altas desplaza el oxígeno del aire y puede causar asfixia en espacios cerrados.

Los riesgos reales en el hogar son otros dos: el incendio o la explosión, si el gas que escapa alcanza una concentración de entre 5 % y 15 % en el aire y encuentra una chispa o una llama; y la intoxicación por monóxido de carbono, que no proviene del gas en sí, sino de una combustión incompleta en artefactos mal ajustados o sin ventilación suficiente. Consulta la sección 03 y la sección 29.

Si el gas natural no tiene olor, ¿por qué huele cuando hay una fuga?

Porque se le añade un odorizante, normalmente un mercaptano como el tert-butil mercaptano o el tetrahidrotiofeno (THT): compuestos de azufre que el olfato humano percibe en cantidades mínimas. Por eso el olor recuerda a huevo podrido, azufre o col podrida.

Las normas suelen exigir que el olor se perciba cuando el gas en el aire llega a una quinta parte de su límite inferior de inflamabilidad, cerca del 1 %, muy lejos todavía de una mezcla peligrosa. Esta práctica se generalizó después de la explosión de la escuela de New London en 1937. Si tu sentido del olfato está disminuido, un detector de gas certificado es un buen complemento. Más detalles en la sección 18 y en la sección 10.

¿Qué diferencia hay entre el gas natural y el GLP de cilindro?

El gas natural es sobre todo metano, llega por tubería desde la red de distribución y se paga según los metros cúbicos que registra el medidor. El GLP (gas licuado de petróleo) es una mezcla de propano y butano que se almacena líquida a presión en cilindros o tanques, llamados pipetas, garrafas, balones o tanques según el país, y se repone cuando se agota.

Para la seguridad, la diferencia más importante es la densidad: el gas natural es más liviano que el aire y sube, mientras que el GLP es más pesado y se acumula cerca del piso, en sótanos o desagües. Por eso cambian la ubicación de los detectores y la forma de ventilar. Además, cada gas requiere inyectores distintos y trabaja a presiones diferentes, así que un artefacto no puede usarse con el otro sin conversión. Compara ambos en la sección 06.

¿Puedo convertir una estufa de GLP para usarla con gas natural?

Muchos artefactos admiten la conversión, pero no todos. Cambiar de gas implica reemplazar los inyectores (también llamados espreas o boquillas), ajustar el paso de aire y, a veces, cambiar el regulador o recalibrar los controles, porque ambos gases tienen distinto poder calorífico por volumen y distinta presión de trabajo. El fabricante indica si el modelo es convertible y qué kit original corresponde.

La conversión debe hacerla un técnico certificado o un servicio autorizado por la marca, que al terminar comprueba la ausencia de fugas y la calidad de la llama. Agrandar inyectores con un taladro o improvisar piezas puede provocar llamas inestables, hollín y monóxido de carbono. Repasa la sección 06 y la sección 30.

¿Qué hago si suena mi detector de gas?

Trata la alarma como una fuga real hasta que un técnico confirme lo contrario. Mantén la calma y aplica el protocolo: no acciones interruptores, timbres ni enchufes (tampoco desconectes el detector), no produzcas llamas ni chispas, abre puertas y ventanas si puedes hacerlo de inmediato, cierra la válvula del artefacto o la general si está a tu alcance y es seguro, y sal con todas las personas y mascotas sin usar el ascensor.

Ya afuera, a distancia segura, llama a la línea de emergencias de tu empresa distribuidora (aparece en la factura) o al número de emergencias de tu país, y no regreses hasta que el personal autorizado lo indique. Si el olor es muy fuerte o escuchas un silbido, sal de inmediato sin detenerte a ventilar ni a cerrar válvulas. Si lo que suena es una alarma de monóxido de carbono, sigue el protocolo de la sección 29. Practica las decisiones correctas en el simulador de la sección 28.

¿Cada cuánto debo revisar mi instalación de gas?

Depende de la normativa de cada país. En Colombia, por ejemplo, la revisión periódica de la instalación interna es obligatoria cada 5 años y debe realizarla personal u organismos autorizados; otros países tienen plazos y procedimientos distintos, que tu empresa distribuidora puede informarte.

Además de esa inspección formal, conviene mantener los artefactos según lo que indique el fabricante (muchos recomiendan una revisión anual de calentadores y calderas) y hacer tus propias comprobaciones sencillas: color de la llama, estado de mangueras y conexiones, fecha de vencimiento de los conectores flexibles y rejillas despejadas. El checklist de la sección 31 te ayuda a hacerlo con orden, y los componentes de tu instalación se explican en la sección 26.

¿Es seguro dejar encendido el piloto del calentador o del horno?

En los artefactos diseñados para funcionar con piloto permanente, sí: esa pequeña llama está pensada para quedar encendida y suele estar vigilada por una termocupla, un dispositivo de seguridad que cierra el paso de gas si la llama se apaga. Lo importante es que el artefacto esté bien instalado, con ventilación adecuada y salida de gases al exterior cuando corresponda.

Si el piloto se apaga con frecuencia, tiene llama amarilla o cuesta mantenerlo encendido, deja de usar el artefacto y llama a un técnico. Si al acercarte percibes olor a gas, no intentes encenderlo: aplica el protocolo de fuga. Y si vas a ausentarte mucho tiempo, sigue las instrucciones del fabricante para apagarlo y volver a encenderlo. Más información en la sección 30.

¿El gas natural es renovable?

No. El gas natural es un combustible fósil: se formó a lo largo de millones de años a partir de materia orgánica sepultada, y lo extraemos mucho más rápido de lo que la naturaleza puede reponerlo. A escala humana, sus reservas son finitas.

Existe, en cambio, un equivalente renovable: el biometano, que se obtiene al depurar el biogás producido por residuos orgánicos y puede usar las mismas redes y artefactos. También se investiga el uso de hidrógeno producido con electricidad renovable. Lee la sección 04 sobre la formación del gas y la sección 34 sobre las alternativas.

¿Por qué subió mi factura de gas?

Las causas más comunes son tres: aumentó el consumo (en temporada de frío, por más personas en casa o por duchas más largas con calentador a gas), subió la tarifa (por cambios en el precio del gas, el transporte, la tasa de cambio o los ajustes que aprueba el regulador) o la lectura de un periodo anterior fue estimada y luego se corrigió.

Compara los metros cúbicos facturados con los de meses anteriores, no solo el valor a pagar. Si el consumo aumentó sin explicación, puede haber una fuga: con todos los artefactos apagados, observa si el medidor avanza y, si lo hace, llama a la empresa distribuidora. Si no estás de acuerdo con el cobro, presenta primero un reclamo ante la empresa; en muchos países existe además una autoridad que vigila los servicios públicos, como la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios en Colombia. Revisa la sección 36 para entender tu factura y reducir el consumo.

¿Puedo instalar, mover o extender una tubería de gas por mi cuenta?

No. Cualquier modificación de la instalación de gas, como agregar un punto, mover la estufa, cambiar el recorrido de una tubería o instalar un calentador, debe hacerla un instalador certificado, siguiendo las normas técnicas del país y, en muchos casos, con aviso o aprobación previa de la empresa distribuidora. Al terminar, el trabajo debe someterse a pruebas de hermeticidad.

Un error en una unión, un material inadecuado o una ventilación insuficiente pueden causar fugas o intoxicaciones por monóxido de carbono, y además pueden dejar tu instalación fuera de norma, con consecuencias en la revisión periódica. Lo que sí puedes hacer es conocer tu instalación, mantenerla visible y despejada y reportar cualquier anomalía. Más en la sección 26.

¿Qué significa que la llama de mi estufa sea amarilla o naranja?

Una llama azul, estable y con un cono interior bien definido indica buena combustión. Una llama amarilla o naranja, que ensucia las ollas con hollín o que «baila», suele indicar combustión incompleta: el gas no recibe aire suficiente. Las causas más comunes son quemadores sucios u obstruidos, el paso de aire mal ajustado, inyectores que no corresponden al tipo de gas o falta de ventilación en el recinto.

Los destellos naranjas breves pueden deberse a polvo o a gotas de alimentos con sal que caen sobre la llama, y no son preocupantes si desaparecen enseguida. Pero si la llama amarilla persiste, deja de usar el artefacto y solicita una revisión técnica, porque la combustión incompleta produce monóxido de carbono. Lo explican la sección 19 y la sección 29.

¿Es seguro el gas natural en edificios de apartamentos?

Sí, cuando la instalación cumple las normas y recibe mantenimiento. En muchas ciudades, los edificios residenciales usan gas natural de forma cotidiana. Al ser más liviano que el aire, el gas tiende a subir y salir por las aberturas superiores, y las instalaciones de los edificios cuentan con medidores, válvulas de corte y ventilaciones diseñadas para ello.

La seguridad, sin embargo, es colectiva: no tapes rejillas ni ductos comunes, no hagas modificaciones sin un instalador certificado y permite las revisiones periódicas. Si hueles gas en un pasillo o una escalera, no uses el ascensor, avisa a tus vecinos golpeando las puertas en lugar de tocar el timbre y llama a emergencias desde afuera. Repasa la sección 28.

¿Qué pasa con el gas natural durante un corte de luz?

Por lo general, el suministro de gas por red continúa durante un apagón, porque no depende de la electricidad de tu vivienda. Lo que puede fallar son los artefactos que necesitan corriente: encendido electrónico, calentadores de tiro forzado con ventilador, calderas con controles electrónicos u hornos con válvulas comandadas eléctricamente.

Algunas estufas permiten encender los quemadores manualmente con un fósforo: hazlo solo si el fabricante lo permite, acercando primero la llama y abriendo después la perilla. Nunca uses el horno o la estufa para calentar la vivienda, ni utilices dentro de casa generadores, asadores o calentadores diseñados para exteriores, porque producen monóxido de carbono. Consulta la sección 32 y la sección 29.

¿Cuánto tiempo durarán las reservas de gas natural?

Una forma habitual de estimarlo es dividir las reservas probadas entre la producción anual. Con ese cálculo, las reservas mundiales alcanzarían para alrededor de 50 años si se mantuviera un ritmo de producción similar, según la última edición del Statistical Review of World Energy que incluyó cifras de reservas (la de 2021, publicada entonces por bp, con datos hasta 2020) y otras estimaciones internacionales.

Esa cifra no es una fecha de agotamiento: cambia con los nuevos descubrimientos, las mejoras tecnológicas, los precios y la evolución del consumo, y varía mucho entre países. Las mayores reservas probadas se concentran en Rusia, Irán y Catar; en América Latina, Venezuela es el país con más reservas. Lee más en la sección 35.

¿El gas natural contribuye al cambio climático?

Sí. Al quemarse emite dióxido de carbono, aunque menos por unidad de energía que el petróleo o el carbón: según los valores por defecto del IPCC, unos 56,1 kg de CO2 por gigajulio, frente a 74,1 kg del diésel y 94,6 kg del carbón bituminoso. Por eso, sustituir carbón por gas en la generación eléctrica reduce aproximadamente a la mitad las emisiones de CO2 por kWh.

El otro factor es el metano que escapa sin quemarse en pozos, plantas, gasoductos y redes. Según el IPCC, calienta unas 80 veces más que el CO2 en un horizonte de 20 años y entre 28 y 30 veces más en 100 años, por lo que las fugas pueden reducir buena parte de su ventaja. El Compromiso Global de Metano, lanzado en la COP26 de 2021, busca reducir las emisiones de metano un 30 % para 2030 respecto de 2020. Profundiza en la sección 33 y la sección 34.

¿Por qué esta guía es gratuita y quién la financia?

Esta guía es un proyecto educativo con propósito social, escrito por Karen Michell Rengifo Arenas, que es además su única patrocinadora. Todo el contenido es de libre acceso: no hay pagos, suscripciones, registros ni formularios.

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Ideas clave

  • Ante olor a gas o alarma del detector: nada de interruptores, llamas ni chispas; ventila y cierra la válvula solo si es inmediato y seguro, sal y llama desde afuera.
  • Cualquier instalación, conversión o modificación debe hacerla un técnico certificado.
  • Una llama amarilla persistente o síntomas como dolor de cabeza y mareo cerca de artefactos a gas son señales de posible monóxido de carbono.
  • El gas natural no es renovable, pero el biometano sí puede serlo; reducir las fugas de metano es clave para el clima.

+ Apéndice

Fuentes y referencias

Instituciones y obras de referencia que respaldan los datos de esta guía y donde puedes ampliar cada tema.

Los datos de esta guía provienen de fuentes públicas y reconocidas: organismos internacionales de energía y clima, autoridades de salud y seguridad, entidades reguladoras de América Latina y obras de consulta histórica. Las cifras se redondean y, cuando existen diferencias entre fuentes o los valores cambian con el tiempo, se presentan como rangos o aproximaciones («alrededor de», «cerca de»).

Cada enlace abre el sitio oficial de la institución en una pestaña nueva. Como los sitios web se reorganizan con frecuencia, enlazamos a sus páginas principales o a secciones estables; desde allí puedes buscar los informes más recientes. Si encuentras un dato desactualizado o un error, puedes comunicarlo a través del correo de contacto indicado en el pie de página.

Cómo presentamos los datos

En toda la guía usamos la coma decimal (37,3) y un espacio para separar los miles en cifras de cinco o más dígitos (15 000); los números de cuatro cifras se escriben sin separador (1000, 1600). Salvo que se indique otra cosa, los valores de poder calorífico por metro cúbico se refieren al poder calorífico superior y pueden variar según la composición del gas que entrega cada distribuidora; la tabla del comparador de combustibles (sección 25), en cambio, usa el poder calorífico inferior por kilogramo. Los factores de emisión de CO2 corresponden a los valores por defecto de las Directrices del IPCC de 2006 para los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero, expresados sobre el poder calorífico inferior, y los potenciales de calentamiento del metano, al Sexto Informe de Evaluación (AR6) del IPCC.

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